Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

EMILIA PARDO BAZÁN CONTRA LA HIPOCRESÍA: INSOLACIÓN.

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Magistral adaptación teatral de Insolación a cargo de Pedro Villora y Luis Luque (2015)

La hipocresía es uno de los temas omnipresentes en los textos de Doña Emilia. Tanto en sus cuentos como novelas el factor “guardar las apariencias” y el “qué dirán” determinarán los actos de los protagonistas. También sus artículos reflexionan sobre la doble moral a la hora de juzgar a las mujeres. En concreto, los siguientes:

“Hipocresía” (1909) De una anécdota de su propia experiencia surge este breve artículo sobre la hipocresía de la sociedad en lo que a las mujeres se refiere. Tras una visita al circo en la que pudo presenciar a una intrépida acróbata poner en riesgo su vida, recuerda a una aeronauta que también había arriesgado en su ejercicio. A pesar de estos ejemplos, sabe Doña Emilia que los autores seguirán hablando de la mujer como un “ser débil, tímido, dulce…” y poniendo el grito en el cielo al hablar de médicas o catedráticas.

“Contra la discriminación” (1911) y “En favor de la igualdad” (1914) se centran en la hipocresía de la justicia cuando le toca condenar a las mujeres. En el primero, una mujer condenada por fumar en público. ¿Su mayor delito? La parte pública, por supuesto. Si lo hubiera hecho en su casa, nada pasaría. “Pero delante de la gente…, es cosa que merece severísimo castigo […] Con esta clase de delitos suelen ser inflexibles nuestras celosas autoridades.” En el segundo, hace referencia al activismo de las sufragistas inglesas y critica que se las juzgue tan severamente cuando son consideradas, en todos los demás ámbitos, menores de edad. El hombre siempre está por encima de la mujer -más derechos, mejor educación-, mientras que las mujeres no pueden elegir nada de lo que les concierne y siempre están en manos de un hombre. Pero cuando hablamos de justicia las mujeres sí son responsables de sus actos e incluso se les aplican mayores penas.

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Por su parte, Insolación (1889) es una novela naturalista con un planteamiento muy moderno: una mujer habla de sus sentimientos y de una relación amorosa. Hasta entonces muchas historias pasionales se habían leído, pocas veces contadas en primera persona por una escritora. Tal fue el revuelo en la época que incluso la tildaron de pornográfica; Pereda se vio ultrajado espcialmente a causa de su narración con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-. Ya vemos que los críticos estaban más preocupados en desprestigiar a la autora que en comentar los aspectos estilísticos o temáticos. Se le suele atribuir una base autobiográfica, pues la propia Emilia había tenido una aventura amorosa con Lázaro Galdiano durante su relación con Galdós, a la que se refiere, en una carta al escritor, como “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”. Con semejantes argumentos, ¿quién puede resistirse a Doña Emilia?

Insolación tiene como protagonista a Francisca de Asís, viuda de Andrade, que vive en Madrid en un ambiente privilegiado de cenas y reuniones de sociedad. Al conocer a Pacheco, un donjuán andaluz, su vida tranquila y discreta se tambalea y un poderoso sentimiento se apodera de sus actos. Esta sencilla trama da pie a una profunda y sensorial reflexión sobre la influencia del naturalismo en hombres y mujeres y cómo afecta a su comportamiento. La parte más reflexiva de la historia la representa Pardo, un señor gallego que diserta sobre la tendencia natural de los españoles a la barbarie. Y es que será un elemento natural, el sol que calienta la explanada en el día de San Isidro, el culpable de la censurable aventura que viven los protagonistas. Más adelante, en 1892, Emilia confesará: “¡Ah! No es la naturaleza, es la sociedad tal cual hoy se encuentra constituida quien acaso desequilibra a la mujer.” (“Del amor y la amistad”).

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María Adánez y José Manuel Poga.

A Emilia Pardo Bazán se le presentaba un conflicto: mostrar de forma directa los encuentros entre los amantes u omitirlos y sobre ello reflexionará en la obra (metaliteratura hermosa):

 “Queda, eso sí, el recurso de presentarlas de forma indirecta, procurando con maña que no lastimen tanto como si apareciesen de frente, insolentonas y descaradas, metiéndose por los ojos. Así la implícita desaprobación del novelista se disfraza de habilidad.”

Sin embargo, eso no impide que nos ofrezca descripciones como esta, donde queda claro lo allí ocurrido sin que tenga que esconderse nada:

 “Por eso, y porque no gusto de hacer mala obra, líbreme Dios de entrar hasta que el sol alumbra con dorada claridad el saloncito, colándose por la ventana que Asís, despeinada, alegre, más fresca que el amanecer, abre de par en par, sin recelo o más bien con orgullo. ¡Ah! Ahora ya se puede subir. Pacheco está allí también, y los dos se asoman, juntos, casi enlazados, como si quisiesen quitar todo sabor clandestino a la entrevista.”

Modernas son las descripciones y las alusiones, sin reparos, de la protagonista al aspecto físico de Pacheco. También la introspección femenina sobre la moral, lo que está bien visto frente a lo que se desea libremente. Su mayor preocupación es que les vean los criados o los vecinos, que comenten, que juzguen los otros, el qué dirán. Será en una conversación con Pardo, donde se muestre más extensamente la opinión de la autora sobre la hipocresía de la sociedad y la doble moral:

“La mujer se cree infamada, después de una de esas caídas, ante su propia conciencia, porque le han hecho concebir desde niña que lo más malo, lo más infamante, lo irreparable, es eso; que es como el infierno, donde no sale el que entra. A nosotros nos enseñan lo contrario; que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…De modo, que lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece.”

El desenlace es más tradicional ya que solo el matrimonio de los amantes podría remendar los pecados cometidos, a ojos de la sociedad, claro. Ni con esas contentó a la crítica, pero nos deja un testimonio valiosísimo de su época. Queda claro que es una novela adelantada a su tiempo y marcadamente feminista al cuestionar la doble moral de la época y defender la libertad amorosa de las mujeres.

 

Fuentes:

Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid.

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Insolación, Madrid, Cátedra, 2005.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (mayo): Los Pazos de Ulloa: novela social.

Tea-Rooms, Luisa Carnés

Matilde tiene una sonrisa amarga. Ella quisiera…Ella no quiere nada. Nada. El sol va pincandillo. Se cierran los ojos y un calorcito agradable cubre los párpados,  resplandece sobre los párpados. Y el vacío se acentúa.


 

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Tea-Rooms, Mujeres obreras, Luisa Carnés. (Hoja de Lata, 2016)

Al terminar de leer Tea-Rooms y la vida de las mujeres obreras sentí de nuevo la misma emoción que con la película “Las sufragistas“; de nuevo esa oleada de rabia, por los sacrificios y los abusos que sufrieron otras mujeres, pero sobre todo el orgullo de saber que lucharon hasta el final y gracias a eso hoy tenemos más derechos. No me cansaré de leerlas y de hablar de ellas porque no quiero que se olviden. Por eso, al terminar también me preguntaba ¿Dónde estaba Luisa Carnés mientras buscábamos relatos feministas? ¿A qué exilio la relegaron tras su muerte? El exilio del silencio, en apariencia más duradero que el físico puede romperse al abrir Tea-Rooms. Leer sus obras es ahora un acto de justicia literaria, rescatando una voz que nunca debió taparse.

Tea-Rooms, su tercera obra, es una narración con aspiración periodística, una novela reportaje que retrata, desde la ficción, la situación precaria de las mujeres en las primeras décadas de los años 30. Publicada en 1933, refleja la crisis económica padecida por la clase obrera y su impacto en cada una de las mujeres que irán apareciendo en la obra. Estamos, entonces, ante una novela social femenina y, por lo tanto, transgresora y muy valiosa para comprender una de esas décadas enterradas en la historia de las que tan poco se cuenta. Por eso los libros son tan peligrosos para algunos: son arma contra el olvido.

Desde la primera página, Luisa Carnés consigue que formemos parte de la vida de Matilde en su búsqueda de empleo. El ir y venir de las jóvenes aspirantes a secretaria, de los paseantes bajo el atrevido sol primaveral, comienza a envolvernos hasta que nos lleva al escenario principal, el que será su lugar de trabajo: la confitería. Entre brioches y bombones, privilegiados clientes y una odiosa encargada, se cuelan los secretos y miserias de mujeres sin recursos, los delantales negros. Ellas sobreviven a largas jornadas, a las pésimas condiciones laborales, a los abusos de los jefes.

El mayor valor de la novela reside en su capacidad para ser testimonio, contado por una mujer que experimentó esas condiciones y que será una prueba eterna del lenguaje, la moda o las rutinas de esta época sin que tengamos que imaginar o suponer. Tenemos a Luisa Carnés para contarnos cómo era la vida entonces. Los temas que abordará pueden dividirse en dos planos: el político y social –huelgas, paro, crisis- y el de las mujeres –búsqueda de empleo, relaciones sociales, aborto, prostitución-.

El escenario de la confitería se convierte en elemento imprescindible: todo ocurre en esta casa. ¿Y qué es lo que pasa? La vida de las mujeres. Y no es fácil encontrar una novela donde todas las protagonistas sean mujeres, contada por una mujer, y menos que provenga de esta época. Por eso leer esta novela es un ejercicio de empatía y de reencuentro con nuestras antepasadas, supervivientes, inspiradoras y muy realistas. A través de la protagonista alcanzaremos momentos de frustración; sin embargo, los que quedan son los de sororidad.

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Publicada originalmente en 1933 cuando Luisa Carnés ya era una escritora de éxito.

El relato irá acompañado de las reflexiones y reivindicaciones de Matilde –trasunto de Luisa Carnés-. Todo un discurso claro y vehemente de un espíritu inconformista e inteligente como el de esta escritora. Su defensa de los derechos de las mujeres y de la emancipación femenina nos resulta muy actual. Muchas de sus reivindicaciones siguen siendo válidas hoy; y es que se llevan repitiendo los mismos argumentos desde un tiempo que prometía unos avances que no han llegado. El final es de esperanza y duda al mismo tiempo; de no saber cuándo se podrán escuchar todas las voces.

Después de leer este libro y conocer a su autora (a través del imprescindible epílogo de Antonio Plaza) puedo decir que admiro profundamente a Luisa Carnés y espero que este rescate literario no se quede aquí sino que hagan un esfuerzo por reeditar el resto de sus obras. Podemos sentirnos privilegiadas de tener a Carnés de vuelta. Gracias, Hoja de Lata por presentárnosla así.


Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de “aguantar tíos”. Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso gigante; donde la mujer ha cesado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes.

#RetoSolterona

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¿Harta/o de personajes femeninos que solo son acompañante, mujer, amante o amiga, un mero adorno o excusa para que el protagonista alcance su meta? ¿Buscas en los libros personajes femeninos que cuestionen los roles tradicionales de las mujeres? Si odias los clichés, recuerda que hay otra opción: ponernos las gafas moradas. Después de la resaca del libro Solterona, decidí crear un directorio de mujeres en la literatura que nos sirvan de inspiración y alternativa, enriquecedoras, empoderadas y diversas. Para ello necesito vuestra ayuda (aquí explicación más larga). Si quieres contribuir, solo tienes que proponer tu personaje femenino en twitter con el HT #RetoSolterona o enviarme el enlace de tu blog donde menciones a ese personaje y lo añadiré a la lista (thewrittengirlblog@gmail.com). Hasta el momento estas son las protagonistas, junto a la persona que la ha propuesto y, en su caso, el blog donde habla de ella y de la obra.

LISTA DEL #RETOSOLTERONA:

Florence Green. La librería, Penelope Fitzgerald. (Ejemplo) Ver.

Feíta Neira. Memorias de un solterón, Emilia Parda Bazán.(Ejemplo) Ver.

Victoria. Partir, Lucía Baskaran. @eslang

Jo MarchMujercitas,  L. May Alcott.  @criscanreadVer entrada.

Marjane. Persépolis, Marjane Satrapi. @odiseapurpura

Lynne. Sueños de piedra, Iria G. Parente y Selene M. Pascual. @RhiverCross

Las Doras. Máquinas del tiempo, Nina Allan. @trad_carbaes

Susannah Dean. La torre oscura, Stephen King. @lostisintheair

Margot. A todos los chicos de los que me enamoré, de Jenny Han. @aiireeen

Scarlett O’Hara. Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell. @Eibi82 . Ver entrada.

Alexandra. Pioneros, Willa Cather. @Eibi82  Ver entrada.

Mujer-Perro. Espejismos, Jeanette Winterson. @Raquel_Rahel. Ver entrada.

PennyBitch Planet, Kelly Sue DeConnick@trad_carbaes

Nihal, Crónicas del Mundo Emergido, Licia Troisi. @Enerio_Dima

 

¿Te animas?

Gracias y ¡feliz lectura!

Daniela Astor y la caja negra, Marta Sanz

Vivo en una película que a veces va a cámara lenta y a veces se acelera escatimándome momentos. Vivo en un lugar que es y no es una historia.


Tengo que admitir que he estado posponiendo unos meses escribir algo sobre este libro, sabiendo que será difícil transmitir lo que esta lectura me ha dado. Fue a finales del 2015 cuando por fin me decidí a leer algo escrito por una autora cuyas críticas literarias (aquí comentando Nada se acaba de Margaret Atwood) llevaba leyendo/escuchando algún tiempo. Entonces ya sospechaba que lo que ella escribiera no me defraudaría. Le he estado dando vueltas a los temas, releyendo la historia y resulta que, si parece relativamente sencillo comentar un libro que te ha gustado, la cosa se pone cuesta arriba cuando un libro consigue removerte así. Mi opinión general es que este es uno de los libros mejor escritos que he leído nunca. Así que, tras romper el hielo de manera tan tajante y dejar las expectativas bien altas, no me queda más remedio que hablar de Daniela Astor.

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Premio Tigre Juan 2013

Consuelo, Piedad, Angustias, Martirio, Dolores, Contracción, Lumbalgia, Anestesia, Amnesia, Amputación, Concepción, Alumbramiento, Ascensión, Purificación, Desinfección, Lavado vaginal.

El lenguaje puede ser muy poderoso, si se usa bien. Aquí el lenguaje es fuente de descubrimiento, y a la vez es instrumento para poner al lector en el lugar de la protagonista y desde ahí, más que observar, experimentar la transición emocional de Catalina. Marta Sanz nos cuenta un episodio concreto en la vida de una niña de 12 años y el impacto que supone en su convencional vida. Su mundo está repartido entre la realidad del hogar y el colegio y la dimensión imaginaria que comparte con su amiga Angélica. Las niñas juegan a ser adultas imitando las poses de famosas de portada. Se nutren de gestos estudiados y comentarios banales sobre amoríos y lujo; despliegan todo su espectáculo en “la leonera”, el cuarto que antes fue de su abuela materna. Mientras, en la misma casa, todo ese mundo se irá desmoronando.

Entre la narración de Catalina se cuela la caja negra, fingido documental, collage de entrevistas y comentarios que nos sitúan en plena explosión del destape en España. Es un escaparate de mujeres vulnerables, injustas marionetas de su tiempo, que saltan de plató en plató.

Como las actrices que enseñan sus casas en las revistas del corazón, me gustaría tener un bonito biombo en mi alcoba. Una caja dentro de una caja. Un secreto dentro de otro. Detrás de mi biombo imaginario.

Habíamos dejado a las niñas jugando a seducir y a ser víctima, repitiendo clichés. Pero lo imaginario irá desdibujándose a empujones de realidad, contagiando la existencia despreocupada de Catalina.  La tensión en la realidad crece y Catalina se verá forzada a sacar a Daniela Astor, rebeldía pueril que solo desembocará en decepción. Uno de los rasgos más relevantes de nuestra protagonista es la crueldad con la que se refiere a su madre y cómo irá evolucionando hacía la comprensión en este viaje de reconocimiento. Esa evolución no es fortuita sino que correrá paralela a la crisis que se está viviendo en su casa. Los juegos se esfuman, se dinamitan las idealizaciones, y todo ello irá dejando paso a una claridad  dolorosa que revela a Catalina quién es quién: el padre, el cobarde, la valiente, la amiga. Todo este reconocimiento provoca una punzada en el estómago porque por unos días somos Catalina y escuchamos con la puerta entreabierta las conversaciones de los adultos; recomponemos murmullos, les quitamos la máscara a nuestros héroes y aprendemos que la culpa siempre es cosa de mujeres.

La crueldad más sofisticada consiste en obligar a una mujer a parir, a cuidar, a querer a un hijo que nunca deseó.

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Marta Sanz / Imagen: El Periódico.

Creo que uno de los valores de la novela es el relato de la relación madre e hija y es que nunca ha sido suficientemente explorada en la literatura, sobre todo desde un punto de vista tan honesto. Otro es el excelente retrato de la transición a la adolescencia con su consciencia del cuerpo, las contradicciones, la ingenuidad y el egoísmo, las pequeñas batallas. Además, se habla de la madurez precipitada, de cómo vivieron las mujeres la Transición, de la amistad y del aborto. Y es novedad cuando no debería serlo, tratar episodios recientes que siguen siendo tabú. Marta Sanz, dando voz a este silencio, hace justicia y nos devuelve un pedazo de historia invisibilizado, o peor, banalizado.

En un arrebato de locura lectora, cuando leo un libro tan bien escrito me dan ganas de comer todas las letras y llenarme la lengua de palabras tan bien escogidas, de esas que provocan tormentas eléctricas. Egoísta, pretendo que también sean parte de mí. Como no podía ser de otra manera, hasta la relectura del libro me dejó resaca literaria. Y qué mejor remedio que leer un libro de Sara Mesa y alargar el placer de un buen libro. Marta Sanz y Sara Mesa construyen literaturas vivas y en cada lectura despiertan sentidos que ni siquiera conocíamos. Otro día os contaré cómo fue encontrarse envuelta entre las tormentas de Sara Mesa en Mala letra.

Tengo casi trece años y me anticipo a mi convicción adulta de que el dolor es una carga que va gastando los riñones. Que nos encorva. Que no es un mal sueño del que uno se despierta una mañana diciendo “Ya pasó todo. Cura sana culito de rana”. La quemadura quema por mucho que se sople. Y la quemadura de mi madre es de cuarto grado. Una quemadura por frío. Por congelación.

 

La mujer del artista en la literatura (4): Pepita Wetoret y Dolores Armijo

 

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Antes de nada, si acabas de llegar, esta es la última entrada de la serie La mujer del artista en la literatura”. En los siguientes enlaces puedes acceder a los capítulos anteriores: Introducción, Juana Pacheco-Velázquez, Leocadia-Goya.

Larra y Pepita Wetoretpepita-wetoret-alenarterevista-net

En La detonación, la última de las obras que voy a analizar, se da un caso diferente ya que aparecen dos mujeres : Pepita Wetoret y Dolores Armijo, identificadas en la obra como la misma mujer (la misma actriz las representa). Pepita Wetoret, la mujer de Larra, se describe en la acotación como una criatura muy joven y linda, de dorados cabellos”. El amor entre ambos se presenta como un amor convencional, nada espontáneo, supeditado por la opinión de los padres, como era habitual en la época. Él la llama novelera porque se comporta como una mujer-tipo decimonónica: recatada y soñadora. Estamos ante dos personalidades opuestas: él lucha contra las injusticias de su tiempo y ella se conforma. En la pareja, Pepita se muestra ignorada (“¿Has olvidado que estoy yo aquí?”), apartada del mundo de su marido.

Ella no está conforme con su vida austera; Pepita necesita un estatus más elevado, con más comodidades, y esto lleva a un enfrentamiento con Larra en el que ella critica su manera de escribir; estamos ante puntos de vista opuestos: ella porque cree que todo sería más fácil si escribiera de una manera menos mordaz: así podría ganar más dinero. Sin embargo, Larra, fiel a sus principios, sabe que su deber es decir la verdad y no puede renunciar al tono de denuncia de sus artículos. Aquí estaría escenificada la mujer como intento de destrucción del arte de su marido.

Larra y Dolores Armijo

La verdad es que Larra está enamorado de Dolores Armijo, una mujer casada con José María Cambronero. En la obra aparece descrita como “una arrogante criatura de veintiséis años, de labios deliciosos y media máscara deslumbradoramente bella, enmarada por los azulados brillos de su negra cabellera […]”. Pepita representaba un ideal de mujer angelical frente a Dolores, la femme fatale.

dolores-armijoAnte este amor, él se muestra apasionado, no ve obstáculos para que vivan juntos. Será ella la que marque una distancia entre ambos porque le interesa más su posición social. Larra siente un vacío en su vida debido a la censura y la falta de apoyo por parte de Pepita y piensa que Dolores puede llenarlo. Sin embargo, el amor de Dolores no es tan fuerte, parece fruto de un capricho. El punto de inflexión llegará cuando Pepita ponga sobre aviso al marido de Dolores y esta elija permanecer a su lado, anteponiendo su propio interés y provocando la decepción de Larra. Al final, las dos mujeres lo abandonarán. Esta frustración final será el último episodio que recuerde Larra antes de la detonación (su suicidio).

TODAS LAS MUJERES SON IGUALES

Uno de los rasgos comunes en estas mujeres de artista es el de no comprender el arte de sus maridos, sin embargo en Dolores encontramos aparentemente una opinión diferente ya que afirma “Usted es maravilloso. Yo vivía triste y despechada hasta que empecé a leer sus cuadernos. ¡Cómo respiré! Al fin, la verdad, la ironía saludable, el latigazo a esta sociedad hipócrita…Y pensé: a este hombre sí podría amarlo”. Aunque en aparariencia distinta, este diálogo revela la opinión de Larra sobre las dos mujeres de su vida:

Larra: Tonto de mí. ¿Cómo pude creer que tú no llevabas máscara? Al fin te veo tal y como eres. Y eres…Pepita. Sois la misma.

Si un día te dicen que Larra se quitó la vida, no pienses que lo hizo por amor, sino porque…todo es irremediable. Adiós, Pepita.

Dolores: ¿Pepita?

Larra: O Dolores, qué más da.

En esta última intervención, hay que destacar  que Larra llega a confundir a Dolores con Pepita y acaba diciendo que son la misma. Varios elementos de la obra reafirman esta idea: las dos tocan la misma pieza ante el piano, las dos evolucionan desde un aparente amor y comprensión hasta el desdén y el abandono. Esta asimilación de la mujer como todas son iguales también estaba presente en el discurso misógino.

La concepción más generalizada era la de que la mujer era imitadora por naturaleza y nunca creadora, de ahí que se afirmase que por eso eran buenas actrices. Es un buen ejemplo de este caso el de Sibyl Vane, la mujer que aparece en El retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde). Él se enamora de su capacidad para reproducir las palabras de los personajes femeninos de Shakespeare y cree estar ante Julieta y Ofelia. Sin embargo, cuando ella vuelve a la realidad no deja de ser “superficial y estúpida”. Parece ser que la opinión era que “las mujeres normales son monótonas; se parecen una a otra”

Estas tres mujeres nos devuelven tres mitos: el de la mujer ingrávida o postrada (sumisa), el de Judith y el de la mujer imitadora. Estos mitos insisten en la idea de que la mujer no tiene ningún mérito, ni siquiera el de su belleza, como indica esta afirmación de Weininger “El descubrimiento de la belleza ideal en una mujer era un acto creativo del artista y en ningún caso suponía un valor intrínseco de la propia mujer. Se trataba, simplemente de una atribución del ideal a su personalidad” y que también conecta con la idea de la relación entre el arte y la mujer.

Con esta entrada termina esta serie de personajes que no es más que otra prueba de la representación de los mitos misóginos en la literatura. Además, prentendía rendir un pequeño homenaje a un dramaturgo tan importante como es Buero Vallejo. Obras como La Fundación o El tragaluz son joyas de nuestro teatro, creadas para quitar la venda de un público que vive en dictadura, al que se le niega la verdad. Pero él nos la ofrece entre líneas, para que la censura permita, y el teatro haga su función.

Próximamente…

Y sin dejar este género, la siguiente serie de personajes viajará hasta el Renacimiento español donde conoceremos a un precursor del teatro feminista, y de ahí se irá hasta Noruega para terminar en el Manchester más ochentero. ¿Qué tienen en común personajes femeninos de épocas tan dispares? Ser lo que se conoce como “malas madres y esposas”. Sea bienvenida la rebeldía teatrera.

Zadie Smith | La Embajada de Camboya

“Gratitude was just another kind of servitude”.


Zadie Smith es una profesional del lenguaje: sabe perfectamente lo que hace y puedes percibir sus influencias literarias en cada capítulo, capítulos plagados de referencias asentadas en una estructura sólida. Sobre todo hay que destacar la laboriosa tarea que realiza al construir cada uno de sus personajes consiguiendo que parezcan tan reales, con tantas facetas y conflictos internos, así como la red de relaciones personajes que va desenredando en sus textos. Es increíble. Cada palabra elegida es la perfecta en su tiempo y lugar, nada sobra. En ella se hace realidad la expresión “construir una historia” con el lenguaje más preciso y vívido posible.

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Zadie Smith (Londres, 1975)/ AP para mic.com

No se me ocurre mejor manera de empezar la serie de entradas de Zadie Smith que presentando su escritura a través de uno de sus relatos más conocidos. Soy una gran fan de los relatos (aunque este juega en la frontera con la novela corta); creo que concentran en unas pocas páginas toda la esencia de la literatura. Además, dan mucho juego a la hora de improvisar nuevas formas de contar y transmiten una idea de forma intensa y directa. The Embassy of Cambodia se publicó en The New Yorker en 2013 y pinchando en el enlace podréis acceder al texto completo.

Si empezamos por el principio, el título, no nos da muchas pistas de por dónde va a ir la trama. Luego sabremos que la función de la embajada es la de guía, en el sentido de que aporta un escenario y una frontera entre dos mundos contrapuestos: el del relato y otro que permanece infranqueable para nosotros. La embajada no jugará un papel principal pero lo que en ella ocurre aportará ritmo a la acción principal. Con ella se abre el relato y frente a ella se cierra.

Hablando de ritmo, ¿cómo consigue Zadie Smith crearlo en este relato? Tras la verja de la embajada se juega una partida de bádminton. Así que cada vez que acompañemos a Fatou, la protagonista, mientras pasa por delante del edificio, oiremos cómo golpean el volante: pock, smash. Ese es el ritmo de la historia y de los diálogos: se lanza y se devuelve un comentario, una acción que siempre viene acompañada de un consecuencia. Y así se van sucediendo los episodios que aquí se cuentan. En este rasgo ya se puede ver el engranaje perfecto que se ha creado para esta historia.

Siguiendopenguin con la construcción de la historia, sabemos que un papel fundamental es el de la persona que cuenta la historia. Aquí el narrador, omnisciente en la mayor parte, mira a través de los ojos de la protagonista, pero también se desdobla en un narrador testigo poco frecuente, en tercera persona del plural. Representa una especie de portavoz de la comunidad del barrio (el mismo que visitaremos en otras de sus obras como Dientes Blancos y NW) donde vive Fatou, y nos ofrece el punto de vista de sus vecinos, es decir, de los que están fuera de la historia.  La narración, en general, es contenida; Zadie Smith calcula cada frase como si de un movimiento de ajedrez se tratara. La palabra precisa y certera. Podríamos pensar que esta manera de relatar lleva a una cierta frialdad y distancia con la historia. Nada de eso. Con esta técnica construye personajes de carne y hueso que casi nos parece oír cómo palpitan en cada página.

Fatou no es un personaje tipo. Iremos descubriendo una personalidad marcada fruto de las circunstancias que le han tocado vivir. Es una mujer, inmigrante, que ha vivido en varios países antes de mudarse a Londres, donde trabaja como asistente interna. Divide su tiempo de ocio entre la natación y las citas con su amigo, Andrew (representante del mansplaining), con el que tendrá conversaciones centradas en la religión y el racismo. De apariencia vulnerable, Fatou es una mujer que no se ha quebrado ante los obstáculos; resignada al destino que le ha tocado, nunca pierde la calma. De los diálogos y las reflexiones de Fatou se desprenden reflexiones no confirmadas. Con esto me refiero a que Zadie Smith no me da la razón como lectora. Consigue que yo sea la que juzgue, siempre dejando la pelota en el tejado del que lee. Esta escritora no nos trata como menores de edad; respeta a su interlocutor y a la literatura.

Algunos de los temas que trata son:

  • El sufrimiento de los pueblos, a partir de las preguntas que deja en el aire ¿dónde se ha sufrido más? ¿en el Holocausto o en Ruanda? Competiciones morales que no conducen a ningún lugar. De hecho, en una entrevista reciente, Zadie Smith afirmaba: “cada pueblo arrastra sus traumas, y no se trata de rivalizar a ver quién tiene el trauma más grande, entre otras cosas porque cada uno es de distinta naturaleza”.
  • La esclavitud del siglo XXI. Fatou compara su historia con la de una chica que ha aparecido en el periódico. Prostitución/servidumbre; la privación de libertad. Situaciones paralelas que evidencian las tragedias que se encuentran en la puerta de enfrente.

Podrían comentarse muchos más aspectos y temas, pero la idea era ofrecer un aperitivo de la narrativa de Zadie Smith. Tendremos tiempo de conocerla mejor.

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Ilustación de Santiago Sequeiros para El Mundo, que publicó el relato en el verano de 2013.

Muchos de los elementos que he mencionado aquí serán constantes en la obra de Zadie Smith; cada palabra, cada giro, cada anécdota está ahí por un motivo, nada es casual. La autora recoge parte de la situación de las mujeres inmigrantes en este original relato a través de los ojos de Fatou. Su rutina nos ayudará a entender los límites de su libertad y lo inestable de su futuro. También nos obligará a reflexionar sobre la esclavitud moderna y las diferencias sociales. Zadie Smith es una cronista de su generación y si queremos acercarnos a su manera de contar este relato es una buena oportunidad. Ella retrata a la perfección de qué va esto de no poder elegir y que la sociedad nos empuje o nos devuelva al punto de partida para catapultarnos de nuevo a lo incierto. Como en un partido de bádminton.

*Esta entrada forma parte del proyecto Adopta una autora para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (abril): Dientes blancos | “Irie Jones o una adolescencia que muerde.”

(Dientes blancos es una lectura compleja con una cantidad de personajes que se merece varios episodios que iré intercalando con reseñas de sus otras obras).

Accidental, Ali Smith

“Las palabras salen de la boca de Astrid como si fueran las piedras calientes que utilizan en el sitio donde va su madre a que le den masajes, de esas que te dejan una marca roja en la piel cuando te las ponen y te las quitan.”


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Accidental, Ali Smith. Alfaguara (2007) || Imagen: TheWrittenGirl

Esta es mi primera incursión en al laberinto de Ali Smith donde la salida cada vez parece alejarse más e incluso corremos el riesgo de encontrarnos –horas después- de nuevo en el punto de partida. Como podéis imaginar este es un libro difícil, hasta cierto punto incómodo, muy exigente con el lector. El laberinto de acontecimientos y emociones que aquí se relata no se explica, no se desgrana; Ali Smith va encadenando frases, ideas, un contenido que nosotros tenemos que desentrañar para darle sentido. Pero, ¿y si nada de esto tuviera sentido? Eso es un riesgo que tenemos que correr.

La novela se estructura en tres partes que se corresponden con el inicio, medio y final de la historia. En cada una de las partes el punto de vista se centra en uno de los personajes principales: la madre, su hija, su hijo y su compañero, así como también reserva un lugar a la voz de la misteriosa visita.

En cuanto al argumento, Accidental es la historia de esos accidentes que nos llevan a encrucijadas y cambian el destino de nuestras vidas. Todo comienza con una inesperada y desconocida visita que irrumpe en las vidas, aparentemente corrientes, de cuatro miembros de una familia. Una misteriosa mujer consigue colarse por las rendijas más impenetrables de cada personaje hasta hacer aflorar sus íntimas inquietudes. Mientras pasan el verano en una casa alquilada al este de Inglaterra, Astrid y Magnus, los dos hijos de Eva, irán despertando a una madurez precipitada (cada uno a su manera) de la mano de Ámbar. El matrimonio, formado por Michael y Eva, también verá tambaleada su armonía e iremos conociendo quiénes son en realidad y cuáles son sus mayores debilidades. Eva es una escritora que ha tenido un gran éxito con su primer libro y se encuentra en un momento de bloqueo creador que le hace plantearse su futuro. Michael es un profesor universitario cuyos juegos con los límites de “lo correcto” le llevarán a una situación inestable. Al final, la historia se cerrará en un círculo perfecto (¡cómo me gustan a mí las tramas circulares!) que deja tan desconcertado –pero satisfecho- al lector como cuando empezó a leer este accidente literario.

La temática transita por las preocupaciones principales de una familia pasando, desde el pasado punzante de Eva que la llevará a embarcarse en un largo viaje, hasta el acoso escolar, visto desde la doble perspectiva de Astrid y Magnus. También aparecen mencionados, de manera anecdótica, acontecimientos de actualidad en ese momento (guerra de Irak, soldados) que conviven junto a otros temas como el racismo, la hipocresía o la incomunicación.

Hay un tema que me gustaría mencionar aparte y es el fantasma de “la escritora farsante” o el llamado “síndrome del impostor”. Un tema recurrente cuando hablamos de mujeres escritoras es que, incrédulas de su éxito, no admiten su talento, se cuestionan constantemente. La falta de seguridad no es más que el reflejo del silencio al que estuvieron condenadas tantos siglos o la feroz crítica a la que se veían expuestas si se atrevían a hablar. Cuando por fin se les “permite” escribir, ese sentimiento es difícil de borrar y quedan restos que surgen en forma de duda, de titubeo al llamarse escritoras. Y todo ello lo veremos reflejado en el personaje de Eva.

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Ali Smith (Inverness, 1962) || Imagen: Newstatesman.

La autora nos ofrece párrafos muy descriptivos, palabras llenas de matices (cuando habla del ámbar, el paisaje, los amaneceres que Astrid graba con su cámara). Otros párrafos son una sucesión de ideas o hechos que ya en sí mismos encierran otras historias de las que podrían escribirse novelas, salpicados con continuas referencias literarias (las hermanas Brontë, Lewis Carroll o Agatha Christie). Ahí se ve la riqueza de su lenguaje y de su capacidad narrativa: hay muchos mundos ficcionales posibles en cada frase. El lenguaje evoca el calor del verano, recrea la persistencia de algunos recuerdos, construye la mirada de cuatro individuos respecto de un solo acontecimiento.

Parece que el género es la única cosa segura de esta obra, pero acaba siendo más que una novela, ya que sus hábiles redes alcanzan otros géneros literarios. Así en sus páginas tiene cabida la poesía (la caricatura del soneto para contarnos cómo se siente Michael) e incluso el género periodístico con la entrevista inquisitiva que Eva parece hacerse a ella misma y nos permite conocer sus inseguridades. La particularidad de su estilo que más me ha llamado la atención es la  distancia lector-historia a la que nos somete Ali Smith: somos conscientes en todo momento de que estamos ante una ficción donde la autora mueve los hilos de unos personajes que nos presenta convenientemente aislados, inmersos en sus propios conflictos y preocupaciones.

En definitiva, esta novela nos exige tener todos nuestros sentidos bien despiertos, alerta a cada referencia, a cada gesto. Lo que se dice y lo que se calla, silencios y secretos recorren sus páginas. Debemos atar los cabos, que en este caso son las frases, para descubrir lo que Ali Smith quiere contarnos en esta novela. Esta ha sido mi primera lectura de esta autora pero estoy segura de que no será la última; Girl meets boy y How to be both, ya están entre mis TBR.

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (1)

EMILIA PARDO BAZÁN Y LA MUJER ESPAÑOLA

¿Por dónde empezar?

Si pensamos en los nombres más célebres de la literatura del siglo XIX en España se nos vendrán a la cabeza escritores, o lo que es lo mismo, la historia en masculino. A las mujeres de esta época no las conocemos más que por los personajes que salieron de la cabeza de otros hombres ilustres como Clarín-Ana Ozores, Flaubert-Emma Bovary o Tolstoi-Anna Karenina. El punto de vista único. Pero, ¿todas las mujeres piensan y actúan de la misma manera? Está claro que no. Por ello me he propuesto mostraros las diferentes mujeres de este siglo que podemos conocer leyendo las obras y artículos de Emilia Pardo Bazán. Ella fue una gran escritora decimonónica que supo plasmar, ya fuera en un ámbito teórico o en la ficción, las dificultades y las denuncias de las mujeres de su tiempo, abarcando temas como el matrimonio, la educación o el trabajo.

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Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851)

Los artículos: “La mujer española”

Se queja Doña Emilia, en su artículo “Contra la discriminación” (1911), de la reciente detención de una mujer por fumar en presencia de otros hombres, mostrando una total falta de decoro, equivalente a nuestro “iba provocando”. Por eso la autora, dando rienda suelta a su saludable ironía, denuncia el doble rasero utilizado al juzgar a hombres y a mujeres  “¿A título de qué, vamos a ver, una hembra audaz se permite lo que solo pertenece a su señor, dueño y cabeza, el hombre?”. Indignada por la hipocresía de la sociedad y sus ridículos argumentos, no le queda más que preguntarse, ¿a qué se debe esta desigualdad?

Será en “La mujer española” (1901) donde Emilia Pardo Bazán intente descifrar las causas de un comportamiento perpetuado siglo tras siglo que deja a las mujeres en un completo estado de inamovilidad. Encontró la respuesta en la imposición masculina que obliga a las mujeres a satisfacer un ideal anclado en el pasado. Además, la escasa educación que recibían las mujeres no hacía más que aumentar la brecha que separaba a los dos géneros. Mientras uno evoluciona la otra se queda atrás, dentro de una “campana de cristal de la ignorancia”. Para completar su visión de la mujer española, ella, tan pedagógica como era, estructuró en clases sociales su estudio. Pese a las diferencias obvias de cada estrato, todas tienen en común dos cosas: reciben una educación insuficiente y son juzgadas por la sociedad si no siguen sus dictados.

  • Las aristócratas son frívolas. Todas. O así nos lo quieren hacer ver. Desde la educación, que instruye en la ciencia de convertirse en objeto decorativo, hasta el teatro que las satiriza en busca de la risa fácil (nos suena a algunos medios de comunicación hoy, ¿verdad?) Pero ya se encarga Doña Emilia de poner en cuestión todos los prejuicios. Para empezar, los hombres tienen comportamientos frívolos que superan con creces los de sus esposas y nadie lo critica. Además, ¿por qué las culpabilizamos a ellas de desempeñar el papel al que las tienen relegadas? ¿Acaso pueden elegir?
  • A las mujeres de clase media no les va mucho mejor. Su único fin es casarse para que un marido las mantenga ya que está mal visto que trabajen. Desde la cuna están destinadas al matrimonio y no existen más que en función de los otros (marido, padre, hijos): el destino relativo. La educación las mantiene en una minoría de edad permanente.
  • El pueblo se nutre de mujeres trabajadoras y generosas. En su caso, la necesidad las obliga a la emancipación; ellas sí pueden salir de casa para trabajar en el campo porque es el sustento de la familia. Aquí no se cuestiona esa autonomía, no porque hayan elegido libremente, sino porque otros ya han decidido por ellas.
sufrag

Coetánea del movimiento sufragista (al que alude en varios de sus artículos), Emilia Pardo Bazán fue una firme defensora de los derechos de las mujeres.

La solterona

solteronLas ideas feministas de Pardo Bazán aparecerán en boca de Feíta Neira en Memorias de un solterón (1896). Esta novela se centra en las experiencias de un hombre soltero que vive en Marineda (La Coruña) y sus confesiones acerca del matrimonio y la vida en la ciudad. Tras unas cuantas páginas de reflexión sociológica, muy del gusto de Doña Emilia, el foco se centra en las hijas de su amigo, Rosa, Argos y Feíta (Fe) Neira. Las tres representan modelos muy diferentes de mujer, pero será Feíta la que más se aleje del rol tradicional y acabe despertando el interés del propio protagonista.

Como suele ocurrir en las novelas decimonónicas, el narrador es el que nos presenta a nuestra heroína; aquí, además, servirá para realizar un apunte/crítica sobre la educación que reciben las mujeres:

Su instrucción ha sido, como suele la de las personas de su sexo, confusa, precipitada, incoherente, y con lagunas y deficiencias donde debían existir ciertas nociones sin duda elementales.

Feíta es una solterona por elección que quiere trabajar para ser independiente. En varias ocasiones denuncia la dictadura de la apariencia física que sufren las mujeres:

Sí ya sé que estoy muy derrotada y muy fachosa. Pero me importa un pito. No me mire usted, o mire para el techo.

¿Qué obligación tenemos de recrearles a ustedes la vista? ¿Somos odaliscas, somos muebles decorativos, somos claveles en tiesto?

Es una clara defensora de la emancipación femenina. De hecho, su momento de mayor excitación se produce al recibir su primer sueldo:

Te he ganado yo, yo misma; no te he recibido de manos de ningún hombrón; no eres señal de mi esclavitud, ¡eres prenda de mi emancipación total y absoluta!

Ella representa el modelo de mujer nueva que defiende Doña Emilia y que entra en conflicto con la sociedad de su época, como se ve en los reproches de Mauro Pareja, el solterón. Fe es un personaje muy moderno, una luchadora, feminista e independiente que defiende la soltería como elección personal. Y es que, leyendo los artículos de Pardo Bazán o conociendo a sus personajes, nos damos cuenta de que sus ideas coinciden con muchos de nuestros planteamientos actuales. Sin olvidar que fue una mujer privilegiada, demostró que podía vivir y escribir sin un marido, a pesar de las constantes críticas. Sus personajes encierran muchas de sus reivindicaciones y se rebelan contra las normas; son tan modernos como ella. Sin embargo, no son estos personajes los que se suelen nombrar en la Historia de la Literatura. El reinado del silencio (si no se nombra no existe) ha llegado a su fin, amigxs. ADOPTA UNA AUTORAHA TOMADO EL MANDO.

 

Fuentes:

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Memorias de un solterón, Madrid, Cátedra, 2004.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


[Próxima entrada (marzo): Cómo ser mujer en el siglo XIX (2): Emilia Pardo Bazán contra la hipocresía | Insolación.]

Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie

“Relaxing your hair is like being in prison. You’re caged in. Your hair rules you. You didn’t go running with Curt today because you don’t want to sweat out this straightness. You’re always battling to make your hair do what it wasn’t meant to do.” 


americanah

Bienvenidxs a la historia de un viaje físico y emocional desde Nigeria a EEUU; un viaje de ida y vuelta del que siempre se siente extranjero: en el país que nos acoge pero también al regresar a la ciudad de la que partimos. Este viaje nos revelará una época: la de una generación de jóvenes inconformistas en constante búsqueda. Ifemelu es una americanah, es la mujer que aterriza en medio de su historia, mientras todos han ido recomponiendo sus vidas. Chimamanda Ngozi Adichie repite parte del escenario social y político que había presentado en La flor púrpura para retratar su Nigeria natal. Además, su historia abarcará temas como el amor, los conflictos raciales, la inmigración o las complejas relaciones personales que teje aquella que rehace su vida en cada mudanza.

“Why did people ask “What is it about?” as if a novel had to be about only one thing.”

En innegable que el amor ocupa un lugar destacado en la novela: la relación entre Ifemelu y Obinze es el hilo conductor, y a su vez anzuelo que mantiene al lector intrigado y esperando con ansia el desenlace. Sin embargo, el gran tema es la inmigración vista desde el plano más personal posible y presentado desde un punto de vista múltiple. Con Americanah, Chimamanda se ha propuesto mostrarnos una mirada más amplia sobre una tendencia o  problemática que ya forma parte de nuestra época y, por lo tanto, de nuestra historia. El incesante movimiento migratorio no solo son datos, cifras o anécdotas sueltas; es un hecho de gran calado detrás del cual hay muchas personas buscando un futuro mejor, dejando atrás sus raíces al integrarse en culturas nuevas, en constante cambio y adaptación. Aquí hablará la estudiante que huye de la precaria situación de las universidades nigerianas, el adolescente que ha crecido en un país al que no parece pertenecer, el excepcional joven que viaja a Londres sin papeles, el hombre blanco privilegiado, el afroamericano que vive en su burbuja académica, los hombres de negocios nigerianos.

Esta novela ofrece un gran mapa de emociones y experiencias vitales a través de tres momentos en la vida de la protagonista: la ilusión de proyectar un futuro en EEUU, la realidad que se encuentra allí y cómo va evolucionando y, por último, el hogar que se encontrará a su regreso. En ninguno de estos tres lugares espaciales y emocionales parece Ifemelu encontrar su sitio; veremos cómo navega, como una isla, independiente, en constante conflicto con la raza, la política y el amor. O puede que sí tenga claro dónde está su lugar.

actualizado-recientemente

Las hipnóticas ediciones de Harper Collins.

Americanah es al mismo tiempo un libro cotidiano y excepcional. Por un lado, tiene ese elemento de enlace que es la inolvidable historia de amor, a la que se suman otros aspectos, aparentemente banales, como el pelo afro o el dilema de adoptar o evitar el acento americano. Son un símbolo de rebeldía de la mujer que no quiere abandonar sus raíces, orgullosa de su educación y segura de sí misma. Ifemelu rechaza la tiranía del pelo liso, y sus consecuentes quemaduras, para liberar su pelo y sus convicciones. Solo Chimamanda Adichie es capaz de conjugar estos elementos y convertirlos en indispensables en su libro. Y ahí nace la excepcionalidad del relato: las sucesivas reflexiones que se desprenden de cada persona que conoce, de cada entrada del blog que escribe. Es precisamente ese blog un elemento original y muy valioso para ofrecernos diversos puntos de vista sobre el racismo en EEUU. Aunque se corresponde con el año de la victoria de Obama, también ayuda a entender la realidad política que vive el país en la actualidad. Todo expresado con la poderosa y sugerente prosa de Adichie mediante frases-sentencia que con una gran contundencia nos ponen los pies en la tierra que pisan los personajes.

Este es el relato de una generación y, al igual que otras escritoras como Zadie Smith, Chimamanda Nogzi Adichie nos está dejando testimonios, que a pesar de ser ficcionales, nos ayudan a entendernos mejor a nosotrxs mismxs y a la época tan compleja en la que vivimos. Son libros a los que tendremos que volver a menudo y que seguirán leyéndose muchos años después, para descubrir cómo éramos.

[RECOMENDACIÓN] De la misma autora, La flor púrpura: es un relato menos extenso que concentra una mayor intensidad, en ocasiones desgarradora, al contarnos un periodo concreto de la vida de su protagonista, la adolescente Kambili y su familia.

Adopta una autora + propuesta lectora

Cuando hace ahora un año le daba vueltas a la idea de abrir un blog literario, dos eran los objetivos que buscaba: el primero, dar visibilidad a las escritoras, cansada ya de tantos escritores que al ser preguntados por los libros que más les marcaron –su canon personal-, siempre citaban a otros escritores, aumentando una lista que ignora a las mujeres. Las lecturas que había acumulado en los últimos años, especialmente las del 2015, me impulsaron a compartir las excepcionales escritoras que nos rodean e iniciar una conversación sobre ellas. Porque ese era el segundo objetivo, conocer otros blogs literarios y hablar de libros, conseguir que estos comentarios no se conviertan en monólogos y se enriquezcan con todas las opiniones posibles. Ante todo, compartir la excitación, la sorpresa o el (re)conocimiento que aportan las lecturas.

Por eso, entenderéis la ilusión que me hace participar en un proyecto que aúna estos dos objetivos: “Adopta una autora”, genial idea de @trad_carbaes (presentación). El proyecto consiste en elegir una autora e investigar sobre su vida y obra para darla a conocer a través de nuestros blogs o en el blog conjunto que pronto verá la luz. Entre todos los participantes se hablará mucho de escritoras y personajes femeninos, conoceremos autoras invisibilizadas, descatalogadas, sin traducir, poco conocidas o muy conocidas e imprescindibles. En mi caso, he elegido dos autoras: Emilia Pardo Bazán y Zadie Smith. Una porque la considero mi guía espiritual desde que empecé a leer sus novelas en la carrera. Y la otra porque fue mi mayor descubrimiento del año leyendo mujeres y se ha convertido en mi escritora (contemporánea) favorita.

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Logo del proyecto, obra de @cathurya

Además 2017 viene cargado de retos y planes lectores que podéis seguir en los blogs She can read, Ajuste de letras y Readings in the north, a los que seguro se irán sumando muchos más durante el año. ¿Emocionadxs con las lecturas que nos esperan a partir de enero? Yo sí, mucho, tanto que he decidido proponeros un reto más, uno que NO supondrá aumentar vuestra (cada vez más gigantesca) lista de lecturas. Simplemente exigirá tener los ojos bien abiertos a los personajes femeninos que os encontréis en esas lecturas. Como ya he dicho en alguna ocasión, leer Solterona de Kate Bolick me ha provocado una enorme resaca literaria y no consigo quitármelo de encima. Así que ha llegado la hora de tomar medidas y canalizar todo lo que ha removido en mi cabeza a través del #RetoSolterona.

#RetoSolterona:

¿En qué consiste?

Buscar, en los libros que leamos, personajes femeninos empoderados, alejados del cliché convencional (mujer que solo existe en relación con un hombre) y que en alguna medida, construyan su vida propia. Por ejemplo: en La librería, Penelope Fitzgerald nos cuenta cómo una mujer viuda abre una librería en su pueblo, con todos los riesgos que ello conlleva. Florence Green sería una estupenda candidata al #retosolterona. (También pueden ser personajes sobre los que ya  habéis leído y que os hayan inspirado)

¿Qué vamos a hacer?

En cada lectura buscaremos una protagonista o personaje que encaje en lo que entendemos por mujer independiente que no supedita su vida a la de un hombre (ya sea padre, marido, hermano, whoever…) y lo destacamos en nuestra reseña en el blog o en twitter con el HT #RetoSolterona.

A mí me corresponde ir cazando vuestras referencias o las que me mandéis/ enlacéis, y unirlas en una lista conjunta donde aparezca la obra, autora, personaje y vuestro blog.

¿Cuál es el objetivo?

  • Crear un directorio de personajes femeninos inspiradores.
  • Fomentar la lectura de libros feministas que ayuden a desterrar, de una vez por todas, los estereotipos que todavía persisten en la literatura.
  • Ofrecer a jóvenes lectoras (y a todo el mundo) una alternativa, otros modelos de mujer, más tolerantes y reales, con los que se sientan identificadas o les muestren que pueden elegir cómo quieren ser y no como les impongan las convenciones tradicionales.

Y una última pregunta, ¿os animáis a ponerlo en práctica?

¿dudas? ¿sugerencias?

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