Carmen Laforet

“Si uno es escritor, escribe siempre, aunque no quiera hacerlo, aunque trate de escapar a esa dudosa gloria y a ese sufrimiento real que se merece por seguir una vocación.”

Carmen Laforet.

laforetcarmen

 

En muchas ocasiones, antes de leer una novela, ya contamos con una cantidad considerable de información sobre ella, bien sean datos del autor, alguna crítica o simplemente el argumento. Pero lo peor que nos puede ocurrir al enfrentarnos a ese nuevo texto o esa nueva autora es que vengan acompañados de una etiqueta impuesta, negativa y, a veces, injustamente atribuida.

Los primeros datos que tuve sobre Carmen Laforet fueron: a) ganadora del Premio Nadal y b) autora de una sola obra. Vamos que después de escribir Nada ninguna de sus obras posteriores alcanzó el mismo nivel. Y esa es, por desgracia, la característica más repetida acerca de Carmen Laforet, cubriendo el hecho de que esta escritora con solo 23 años consiguió ganar el prestigioso premio.

La verdad es que considero que es injusto. En primer lugar, ¿qué hay de malo en escribir una sola novela magistral? Sin ir más lejos, ahí tenemos el caso de Harper Lee y su inolvidable Matar a un ruiseñor, siempre actual, siempre presente, única y es que, a veces, no hace falta más (aunque ahora ya contemos con Ve y pon un centinela). Por otro lado, hay autores que no escriben una obra de esta calidad en toda su carrera, por muchos best-sellers o páginas que ocupen en las revistas. La calidad frente a la cantidad. Volviendo a Carmen, está claro que Nada es una novela que consigue captar la esencia de una época, de ser retrato y voz sirviéndose de un descriptivismo mágico y absorbente desde la primera página. Pero La insolación o La mujer nueva son fruto de la misma pluma, su estilo brillante impregna cada página y yo me pregunto ¿qué más se necesita?

Su personalidad ambigua, el enfrentamiento latente mujer/escritora, también dio lugar a multitud de comentarios y críticas. Lo misterioso de las contradicciones solo evidencia, en realidad, un rasgo más de los seres humanos, la duda, nadar entre dos aguas. Quizás hundirse o tal vez flotar. En resumen, decidir –porque somos libres- y  así crecer.

Por eso, al tener un libro delante, huyamos de los prejuicios y abramos las páginas y nuestra mente a todo lo que tienen que contarnos. Carmen Laforet supone un testimonio valiosísimo de la posguerra y nos regala historias que beben también de su experiencia personal (Canarias, su juventud en Barcelona, la separación de su marido) con un elemento constante como es el intimismo, la introspección de sus inolvidables personajes femeninos.


 

Para no parar de leer:

Nada, Ediciones Destino, Barcelona, 1945.

La isla y los demonios, Ediciones Destino, Barcelona, 1952.

La mujer nueva, Ediciones Destino, Barcelona, 1955.

La insolación, Editorial Planeta, Barcelona, 1963.

Al volver la esquina, Edición a cargo de Cristina Cerezales, Agustín Cerezales e Israel Rolón Barada. Ediciones Destino, Barcelona, 2004.

nada

[Su obra Nada inaugurará la sección “Lecturas”]

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s