Zadie Smith | La Embajada de Camboya

“Gratitude was just another kind of servitude”.


Zadie Smith es una profesional del lenguaje: sabe perfectamente lo que hace y puedes percibir sus influencias literarias en cada capítulo, capítulos plagados de referencias asentadas en una estructura sólida. Sobre todo hay que destacar la laboriosa tarea que realiza al construir cada uno de sus personajes consiguiendo que parezcan tan reales, con tantas facetas y conflictos internos, así como la red de relaciones personajes que va desenredando en sus textos. Es increíble. Cada palabra elegida es la perfecta en su tiempo y lugar, nada sobra. En ella se hace realidad la expresión “construir una historia” con el lenguaje más preciso y vívido posible.

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Zadie Smith (Londres, 1975)/ AP para mic.com

No se me ocurre mejor manera de empezar la serie de entradas de Zadie Smith que presentando su escritura a través de uno de sus relatos más conocidos. Soy una gran fan de los relatos (aunque este juega en la frontera con la novela corta); creo que concentran en unas pocas páginas toda la esencia de la literatura. Además, dan mucho juego a la hora de improvisar nuevas formas de contar y transmiten una idea de forma intensa y directa. The Embassy of Cambodia se publicó en The New Yorker en 2013 y pinchando en el enlace podréis acceder al texto completo.

Si empezamos por el principio, el título, no nos da muchas pistas de por dónde va a ir la trama. Luego sabremos que la función de la embajada es la de guía, en el sentido de que aporta un escenario y una frontera entre dos mundos contrapuestos: el del relato y otro que permanece infranqueable para nosotros. La embajada no jugará un papel principal pero lo que en ella ocurre aportará ritmo a la acción principal. Con ella se abre el relato y frente a ella se cierra.

Hablando de ritmo, ¿cómo consigue Zadie Smith crearlo en este relato? Tras la verja de la embajada se juega una partida de bádminton. Así que cada vez que acompañemos a Fatou, la protagonista, mientras pasa por delante del edificio, oiremos cómo golpean el volante: pock, smash. Ese es el ritmo de la historia y de los diálogos: se lanza y se devuelve un comentario, una acción que siempre viene acompañada de un consecuencia. Y así se van sucediendo los episodios que aquí se cuentan. En este rasgo ya se puede ver el engranaje perfecto que se ha creado para esta historia.

Siguiendopenguin con la construcción de la historia, sabemos que un papel fundamental es el de la persona que cuenta la historia. Aquí el narrador, omnisciente en la mayor parte, mira a través de los ojos de la protagonista, pero también se desdobla en un narrador testigo poco frecuente, en tercera persona del plural. Representa una especie de portavoz de la comunidad del barrio (el mismo que visitaremos en otras de sus obras como Dientes Blancos y NW) donde vive Fatou, y nos ofrece el punto de vista de sus vecinos, es decir, de los que están fuera de la historia.  La narración, en general, es contenida; Zadie Smith calcula cada frase como si de un movimiento de ajedrez se tratara. La palabra precisa y certera. Podríamos pensar que esta manera de relatar lleva a una cierta frialdad y distancia con la historia. Nada de eso. Con esta técnica construye personajes de carne y hueso que casi nos parece oír cómo palpitan en cada página.

Fatou no es un personaje tipo. Iremos descubriendo una personalidad marcada fruto de las circunstancias que le han tocado vivir. Es una mujer, inmigrante, que ha vivido en varios países antes de mudarse a Londres, donde trabaja como asistente interna. Divide su tiempo de ocio entre la natación y las citas con su amigo, Andrew (representante del mansplaining), con el que tendrá conversaciones centradas en la religión y el racismo. De apariencia vulnerable, Fatou es una mujer que no se ha quebrado ante los obstáculos; resignada al destino que le ha tocado, nunca pierde la calma. De los diálogos y las reflexiones de Fatou se desprenden reflexiones no confirmadas. Con esto me refiero a que Zadie Smith no me da la razón como lectora. Consigue que yo sea la que juzgue, siempre dejando la pelota en el tejado del que lee. Esta escritora no nos trata como menores de edad; respeta a su interlocutor y a la literatura.

Algunos de los temas que trata son:

  • El sufrimiento de los pueblos, a partir de las preguntas que deja en el aire ¿dónde se ha sufrido más? ¿en el Holocausto o en Ruanda? Competiciones morales que no conducen a ningún lugar. De hecho, en una entrevista reciente, Zadie Smith afirmaba: “cada pueblo arrastra sus traumas, y no se trata de rivalizar a ver quién tiene el trauma más grande, entre otras cosas porque cada uno es de distinta naturaleza”.
  • La esclavitud del siglo XXI. Fatou compara su historia con la de una chica que ha aparecido en el periódico. Prostitución/servidumbre; la privación de libertad. Situaciones paralelas que evidencian las tragedias que se encuentran en la puerta de enfrente.

Podrían comentarse muchos más aspectos y temas, pero la idea era ofrecer un aperitivo de la narrativa de Zadie Smith. Tendremos tiempo de conocerla mejor.

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Ilustación de Santiago Sequeiros para El Mundo, que publicó el relato en el verano de 2013.

Muchos de los elementos que he mencionado aquí serán constantes en la obra de Zadie Smith; cada palabra, cada giro, cada anécdota está ahí por un motivo, nada es casual. La autora recoge parte de la situación de las mujeres inmigrantes en este original relato a través de los ojos de Fatou. Su rutina nos ayudará a entender los límites de su libertad y lo inestable de su futuro. También nos obligará a reflexionar sobre la esclavitud moderna y las diferencias sociales. Zadie Smith es una cronista de su generación y si queremos acercarnos a su manera de contar este relato es una buena oportunidad. Ella retrata a la perfección de qué va esto de no poder elegir y que la sociedad nos empuje o nos devuelva al punto de partida para catapultarnos de nuevo a lo incierto. Como en un partido de bádminton.

*Esta entrada forma parte del proyecto Adopta una autora para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (abril): Dientes blancos | “Irie Jones o una adolescencia que muerde.”

(Dientes blancos es una lectura compleja con una cantidad de personajes que se merece varios episodios que iré intercalando con reseñas de sus otras obras).

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2 comentarios en “Zadie Smith | La Embajada de Camboya

  1. eibi82 dijo:

    Cada vez me parece más apasionante descubrir a esta mujer! Otra escritora con las que apetece tomarse un café y escucharla todo lo que tenga que decir! jeejej Y cómo disfruto con tu entradas!! ^^
    Con el relato, me llevo más o menos…tengo preferencias por los libros más grandotes (#vivanlostochos) y cuando leo algo menos extenso, tiro más hacia el ensayo…sin embargo este tiene algo que me fascina completamente y es que trata un tema por el que siento especial predilección y procuro siempre leer todo lo que haya sobre el tema: conflictos armados y sus consecuencias en la población civil y la esclavitud en el más amplio sentido (tanto pasada como moderna)…así que ya lo coloqué en favoritos para leerlo con calma en cuanto tenga un huequito jejej
    Me gusta también que Zadie no nos trate como menores de edad, sino que nos haga pensar, debatir, preguntarnos qué pensamos sobre lo que nos cuente…Algo que en literatura yo agradezco mucho, porque es precisamente con esa lectura “incómoda” que nos mencionabas en su presentación con la que se aprende y se crece (al menos desde mi punto de vista)..
    En la biblioteca sólo encontré “El cazador de autógrafos” y “sobre la belleza”, pero este último lo acabaré comprando porque es de los que quiero tener para mí jijijij, así que tiraré de segunda mano a ver si puedo hacerme con un pequeño botín de Zadie xD
    Un Besoteee!!!

    Pd; tercer intento de comentario jajajaja a ver si hay suerte *cruzando los dedos*

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    • writtengirl dijo:

      Síii a mí me encanta escuchar sus entrevistas en plan maestra Zadie porque siempre dice cosas muy interesantes. En este caso te tengo que dar la razón con los relatos porque es de las pocas veces que me hubiera gustado una novela con este personaje. Los temas de los que trata se mecionan en conversaciones pero no se desarrollan, te quedas con ganas de más y seguro que daban mucho juego en una ficción más larga 🙂 no estaría mal que se animase a volver sobre esta historia.
      “El cazador de autógrafos” no lo leí, pero “Sobre la belleza” es mi favorito de ZS, el personaje de Kiki es pa tirar cohetes y hacer un #TeamKiki ^^

      Le gusta a 1 persona

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