Daniela Astor y la caja negra, Marta Sanz

Vivo en una película que a veces va a cámara lenta y a veces se acelera escatimándome momentos. Vivo en un lugar que es y no es una historia.


Tengo que admitir que he estado posponiendo unos meses escribir algo sobre este libro, sabiendo que será difícil transmitir lo que esta lectura me ha dado. Fue a finales del 2015 cuando por fin me decidí a leer algo escrito por una autora cuyas críticas literarias (aquí comentando Nada se acaba de Margaret Atwood) llevaba leyendo/escuchando algún tiempo. Entonces ya sospechaba que lo que ella escribiera no me defraudaría. Le he estado dando vueltas a los temas, releyendo la historia y resulta que, si parece relativamente sencillo comentar un libro que te ha gustado, la cosa se pone cuesta arriba cuando un libro consigue removerte así. Mi opinión general es que este es uno de los libros mejor escritos que he leído nunca. Así que, tras romper el hielo de manera tan tajante y dejar las expectativas bien altas, no me queda más remedio que hablar de Daniela Astor.

Maquetaci—n 1

Premio Tigre Juan 2013

Consuelo, Piedad, Angustias, Martirio, Dolores, Contracción, Lumbalgia, Anestesia, Amnesia, Amputación, Concepción, Alumbramiento, Ascensión, Purificación, Desinfección, Lavado vaginal.

El lenguaje puede ser muy poderoso, si se usa bien. Aquí el lenguaje es fuente de descubrimiento, y a la vez es instrumento para poner al lector en el lugar de la protagonista y desde ahí, más que observar, experimentar la transición emocional de Catalina. Marta Sanz nos cuenta un episodio concreto en la vida de una niña de 12 años y el impacto que supone en su convencional vida. Su mundo está repartido entre la realidad del hogar y el colegio y la dimensión imaginaria que comparte con su amiga Angélica. Las niñas juegan a ser adultas imitando las poses de famosas de portada. Se nutren de gestos estudiados y comentarios banales sobre amoríos y lujo; despliegan todo su espectáculo en “la leonera”, el cuarto que antes fue de su abuela materna. Mientras, en la misma casa, todo ese mundo se irá desmoronando.

Entre la narración de Catalina se cuela la caja negra, fingido documental, collage de entrevistas y comentarios que nos sitúan en plena explosión del destape en España. Es un escaparate de mujeres vulnerables, injustas marionetas de su tiempo, que saltan de plató en plató.

Como las actrices que enseñan sus casas en las revistas del corazón, me gustaría tener un bonito biombo en mi alcoba. Una caja dentro de una caja. Un secreto dentro de otro. Detrás de mi biombo imaginario.

Habíamos dejado a las niñas jugando a seducir y a ser víctima, repitiendo clichés. Pero lo imaginario irá desdibujándose a empujones de realidad, contagiando la existencia despreocupada de Catalina.  La tensión en la realidad crece y Catalina se verá forzada a sacar a Daniela Astor, rebeldía pueril que solo desembocará en decepción. Uno de los rasgos más relevantes de nuestra protagonista es la crueldad con la que se refiere a su madre y cómo irá evolucionando hacía la comprensión en este viaje de reconocimiento. Esa evolución no es fortuita sino que correrá paralela a la crisis que se está viviendo en su casa. Los juegos se esfuman, se dinamitan las idealizaciones, y todo ello irá dejando paso a una claridad  dolorosa que revela a Catalina quién es quién: el padre, el cobarde, la valiente, la amiga. Todo este reconocimiento provoca una punzada en el estómago porque por unos días somos Catalina y escuchamos con la puerta entreabierta las conversaciones de los adultos; recomponemos murmullos, les quitamos la máscara a nuestros héroes y aprendemos que la culpa siempre es cosa de mujeres.

La crueldad más sofisticada consiste en obligar a una mujer a parir, a cuidar, a querer a un hijo que nunca deseó.

marta-sanz1

Marta Sanz / Imagen: El Periódico.

Creo que uno de los valores de la novela es el relato de la relación madre e hija y es que nunca ha sido suficientemente explorada en la literatura, sobre todo desde un punto de vista tan honesto. Otro es el excelente retrato de la transición a la adolescencia con su consciencia del cuerpo, las contradicciones, la ingenuidad y el egoísmo, las pequeñas batallas. Además, se habla de la madurez precipitada, de cómo vivieron las mujeres la Transición, de la amistad y del aborto. Y es novedad cuando no debería serlo, tratar episodios recientes que siguen siendo tabú. Marta Sanz, dando voz a este silencio, hace justicia y nos devuelve un pedazo de historia invisibilizado, o peor, banalizado.

En un arrebato de locura lectora, cuando leo un libro tan bien escrito me dan ganas de comer todas las letras y llenarme la lengua de palabras tan bien escogidas, de esas que provocan tormentas eléctricas. Egoísta, pretendo que también sean parte de mí. Como no podía ser de otra manera, hasta la relectura del libro me dejó resaca literaria. Y qué mejor remedio que leer un libro de Sara Mesa y alargar el placer de un buen libro. Marta Sanz y Sara Mesa construyen literaturas vivas y en cada lectura despiertan sentidos que ni siquiera conocíamos. Otro día os contaré cómo fue encontrarse envuelta entre las tormentas de Sara Mesa en Mala letra.

Tengo casi trece años y me anticipo a mi convicción adulta de que el dolor es una carga que va gastando los riñones. Que nos encorva. Que no es un mal sueño del que uno se despierta una mañana diciendo “Ya pasó todo. Cura sana culito de rana”. La quemadura quema por mucho que se sople. Y la quemadura de mi madre es de cuarto grado. Una quemadura por frío. Por congelación.

 

Anuncios

5 comentarios en “Daniela Astor y la caja negra, Marta Sanz

  1. eibi82 dijo:

    No puedes hacer una entrada así y esperar que no me apunte el libro… YA MISMO!!!
    Madre mía la cantidad de escritoras que estoy conociendo (y que no paro de apuntarme) gracias a tí!!
    Me gusta muchísimo el enfoque que le has dado a esta presentación, te atrapa desde el primer momento, especialmente me llama, no sólo el planteamiento de la historia desde la perspectiva de una niña ( resulta muy curioso y a la vez asusta , creo que será inevitable identificarse en ciertas situaciones…), sino las relaciones Madre-Hija; el gran tema tabú desde tiempo inmemorial, el aborto,…me gusta que me descubras escritorias que no sólo cuentan historias sino que exploran nuestro género más allá de los convencionalismos y clichés absurdos…y que siempre vienen bien para aprender y trabajar nosotras mismas, debatir…en fin, lecturas que nos enriquecen.
    Y encima a la autora le gusta Margaret Atwood!!! (soy una grupie lo sé xDD).. Vamos que tiene todos los ingredientes para venir a casa conmigo! ^^
    Un besote Emma!

    Me gusta

    • writtengirl dijo:

      Bien, tenía la esperanza de que entraran las ganas de leerlo y es que cuenta cosas de las que muchos libros no suelen hablar. A veces hay que pararse a pensar lo que hay detrás de la fama o de las relaciones. Apetece recomendarlo todo el rato, lo mismo que pasa con Margaret^^. Pues siento decirte que he estado leyendo Tea-Rooms y creo que te gustaría mucho. Así que vamos encargando un par de clones pa repartir lecturas pendientes jaja

      Le gusta a 1 persona

  2. Isa Martínez dijo:

    ¡Hola!
    Coincido contigo, es muy difícil escribir sobre los libros que te marcan, que te remueven. Es imposible plasmar en la reseña todo lo que esos libros te transmiten. Pero a veces se consigue, como es este el caso, creo que has plasmado muy bien todo en esta reseña. Por lo menos has conseguido que me vaya con unas ganas tremendas no solo de leer esta novela, sino de leer cualquier libro escrito por esta mujer.
    Me atrae el tema de que la realidad vaya borrando la imaginación de la protagonista. Y también me atrae muchísimo esto: “escuchamos con la puerta entreabierta las conversaciones de los adultos; recomponemos murmullos, les quitamos la máscara a nuestros héroes y aprendemos que la culpa siempre es cosa de mujeres.”
    Estoy deseando leer tu entrada sobre Sara Mesa, otra autora a la que aún no he leído pero que si tengo muy apuntada. Me llevo a Marta Sanz apuntada y la pondré en lo alto de la lista.
    Un beso

    Me gusta

    • writtengirl dijo:

      Me alegra saber que esta reseña recoge un poco de la esencia del libro; porque aunque no es muy largo, pasan muchas cosas. Marta Sanz y Sara Mesa tienen muchas cosas en común, se complementan bien sus libros. Ya me contarás si empiezas los relatos de Mesa porque tienen mucha miga y algunos son bien extraños (pero no en el mal sentido). Yo creo que luego me iré a por alguna novela suya. Nos leeemos 🙂

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s