Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

EMILIA PARDO BAZÁN CONTRA LA HIPOCRESÍA: INSOLACIÓN.

insolación1

Magistral adaptación teatral de Insolación a cargo de Pedro Villora y Luis Luque (2015)

La hipocresía es uno de los temas omnipresentes en los textos de Doña Emilia. Tanto en sus cuentos como novelas el factor “guardar las apariencias” y el “qué dirán” determinarán los actos de los protagonistas. También sus artículos reflexionan sobre la doble moral a la hora de juzgar a las mujeres. En concreto, los siguientes:

“Hipocresía” (1909) De una anécdota de su propia experiencia surge este breve artículo sobre la hipocresía de la sociedad en lo que a las mujeres se refiere. Tras una visita al circo en la que pudo presenciar a una intrépida acróbata poner en riesgo su vida, recuerda a una aeronauta que también había arriesgado en su ejercicio. A pesar de estos ejemplos, sabe Doña Emilia que los autores seguirán hablando de la mujer como un “ser débil, tímido, dulce…” y poniendo el grito en el cielo al hablar de médicas o catedráticas.

“Contra la discriminación” (1911) y “En favor de la igualdad” (1914) se centran en la hipocresía de la justicia cuando le toca condenar a las mujeres. En el primero, una mujer condenada por fumar en público. ¿Su mayor delito? La parte pública, por supuesto. Si lo hubiera hecho en su casa, nada pasaría. “Pero delante de la gente…, es cosa que merece severísimo castigo […] Con esta clase de delitos suelen ser inflexibles nuestras celosas autoridades.” En el segundo, hace referencia al activismo de las sufragistas inglesas y critica que se las juzgue tan severamente cuando son consideradas, en todos los demás ámbitos, menores de edad. El hombre siempre está por encima de la mujer -más derechos, mejor educación-, mientras que las mujeres no pueden elegir nada de lo que les concierne y siempre están en manos de un hombre. Pero cuando hablamos de justicia las mujeres sí son responsables de sus actos e incluso se les aplican mayores penas.

insolacion-emilia-pardo-bazan.jpg

Por su parte, Insolación (1889) es una novela naturalista con un planteamiento muy moderno: una mujer habla de sus sentimientos y de una relación amorosa. Hasta entonces muchas historias pasionales se habían leído, pocas veces contadas en primera persona por una escritora. Tal fue el revuelo en la época que incluso la tildaron de pornográfica; Pereda se vio ultrajado espcialmente a causa de su narración con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-. Ya vemos que los críticos estaban más preocupados en desprestigiar a la autora que en comentar los aspectos estilísticos o temáticos. Se le suele atribuir una base autobiográfica, pues la propia Emilia había tenido una aventura amorosa con Lázaro Galdiano durante su relación con Galdós, a la que se refiere, en una carta al escritor, como “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”. Con semejantes argumentos, ¿quién puede resistirse a Doña Emilia?

Insolación tiene como protagonista a Francisca de Asís, viuda de Andrade, que vive en Madrid en un ambiente privilegiado de cenas y reuniones de sociedad. Al conocer a Pacheco, un donjuán andaluz, su vida tranquila y discreta se tambalea y un poderoso sentimiento se apodera de sus actos. Esta sencilla trama da pie a una profunda y sensorial reflexión sobre la influencia del naturalismo en hombres y mujeres y cómo afecta a su comportamiento. La parte más reflexiva de la historia la representa Pardo, un señor gallego que diserta sobre la tendencia natural de los españoles a la barbarie. Y es que será un elemento natural, el sol que calienta la explanada en el día de San Isidro, el culpable de la censurable aventura que viven los protagonistas. Más adelante, en 1892, Emilia confesará: “¡Ah! No es la naturaleza, es la sociedad tal cual hoy se encuentra constituida quien acaso desequilibra a la mujer.” (“Del amor y la amistad”).

insolación

María Adánez y José Manuel Poga.

A Emilia Pardo Bazán se le presentaba un conflicto: mostrar de forma directa los encuentros entre los amantes u omitirlos y sobre ello reflexionará en la obra (metaliteratura hermosa):

 “Queda, eso sí, el recurso de presentarlas de forma indirecta, procurando con maña que no lastimen tanto como si apareciesen de frente, insolentonas y descaradas, metiéndose por los ojos. Así la implícita desaprobación del novelista se disfraza de habilidad.”

Sin embargo, eso no impide que nos ofrezca descripciones como esta, donde queda claro lo allí ocurrido sin que tenga que esconderse nada:

 “Por eso, y porque no gusto de hacer mala obra, líbreme Dios de entrar hasta que el sol alumbra con dorada claridad el saloncito, colándose por la ventana que Asís, despeinada, alegre, más fresca que el amanecer, abre de par en par, sin recelo o más bien con orgullo. ¡Ah! Ahora ya se puede subir. Pacheco está allí también, y los dos se asoman, juntos, casi enlazados, como si quisiesen quitar todo sabor clandestino a la entrevista.”

Modernas son las descripciones y las alusiones, sin reparos, de la protagonista al aspecto físico de Pacheco. También la introspección femenina sobre la moral, lo que está bien visto frente a lo que se desea libremente. Su mayor preocupación es que les vean los criados o los vecinos, que comenten, que juzguen los otros, el qué dirán. Será en una conversación con Pardo, donde se muestre más extensamente la opinión de la autora sobre la hipocresía de la sociedad y la doble moral:

“La mujer se cree infamada, después de una de esas caídas, ante su propia conciencia, porque le han hecho concebir desde niña que lo más malo, lo más infamante, lo irreparable, es eso; que es como el infierno, donde no sale el que entra. A nosotros nos enseñan lo contrario; que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…De modo, que lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece.”

El desenlace es más tradicional ya que solo el matrimonio de los amantes podría remendar los pecados cometidos, a ojos de la sociedad, claro. Ni con esas contentó a la crítica, pero nos deja un testimonio valiosísimo de su época. Queda claro que es una novela adelantada a su tiempo y marcadamente feminista al cuestionar la doble moral de la época y defender la libertad amorosa de las mujeres.

 

Fuentes:

Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid.

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Insolación, Madrid, Cátedra, 2005.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (mayo): Los Pazos de Ulloa: novela social.

Anuncios

5 comentarios en “Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

  1. eibi82 dijo:

    Cada vez me gusta más esta mujer, y qué pena no haber coincidido en época porque debía de ser la caña!!!
    Me ha encantado el tono que le has dado en la entrada y me he reído un montón con eso de ” –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-” y cuando habla de su relación con Lázaro Galdiano: “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”… Muy muy fan!!!
    A ver si cuando vaya a devolver los últimos libros que saqué de biblio, encuentro este que me ha resultado curioso precisamente por el tema y el modo del que habla de él…estoy segura que mucha de esa hipocresía de la que habla en el libro la encontramos en nuestro día a día en ciertos comentarios, obra atemporal total!
    Más mujeres como Emilia por favor!
    Besotes!!

    PD: ¿cuando montamos el Club fangirl de Doña Emilia?xD

    Le gusta a 1 persona

  2. writtengirl dijo:

    Lo de esta mujer es tremendo. Y que se pusieran los escritores en ese plan abusón, los deja en muy mal lugar. Sí tienes la oportunidad de leerla ya verás lo “pornográfica” que es jaja es que después de leer esa crítica volvía a coger la novela (digo yo igual se me escapó algo) y en fin…una mujer explicando cómo se siente, las dudas, vamos, como estar charlando con una amiga. Verla representada en el teatro me hizo adorar más esta novela y a doña Emilia.
    Club de fans conjunto Margaret-Doña Emilia: ¡las jefazas!

    Me gusta

  3. Moni dijo:

    Hola! Comparto una reflexión a colación de la estupenda entrada sobre Emilia. Es curioso cuando habla que a las mujeres se las trata como menores de edad excepto para juzgarlas… No dejo de pensar de cómo hoy día pasa exactamente lo mismo, si vemos una noticia, suceso, actitud etc.. donde una mujer, x ejemplo, ha cometido un error, no sólo cae todo el peso de la “Ley” sobre ella, sino que automáticamente al resto de mujeres se nos ‘incapacita’ para el desarrollo de esa misma actividad o lo que sea que realizara la mujer que cometió el error… Cuando lees a estas mujeres adelantadas a su tiempo, como Emilia, te das cuenta que aún queda mucho por hacer y que no estamos tan lejos de la realidad que ellas vivieron.. gracias por tus recomendaciones!
    (Me recomendó el blog eibi82 😉 llevaba mucho tiempo detrás de mí para que lo visitara jeje)

    Me gusta

  4. writtengirl dijo:

    Totalmente de acuerdo con tu reflexión. Cuanto más leo los ensayos de Doña Emilia más me doy cuenta de lo poco que hemos cambiado, aunque nos parezca lo contrario. Ella denunciaba las mismas cosas que hoy, sobre todo lo que tiene que ver con la igualdad en la educación y la justicia. Muchas gracias por tu comentario y me alegro de que las lecturas emilianas os llamen la atención 🙂
    PD. Entonces llegas de la mano de una buenísima recomendadora 😀

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s