Las chicas, Emma Cline

Guy no había interesado tanto a la prensa, no era más que un hombre haciendo lo que los hombres llevan haciendo toda la vida, pero a las chicas las convirtieron en algo mítico.


the girls

La idea de este blog es compartir las lecturas que más me han fascinado, tanto de mis escritoras favoritas como de las que voy descubriendo. De ahí que dudara a la hora de escribir –y publicar- sobre Las chicas, un libro que me ha provocado sensaciones contradictorias. La verdad es que no me ha gustado mucho, pero debo admitir que su mérito está en el debate que ha suscitado entre los lectores y creo es interesante destacar aquí los temas que plantea, a partir de varios fragmentos. Dos son los puntos fuertes, en mi opinión, de la novela de Emma Cline; por un lado, el estudio de la adolescencia femenina, las inseguridades de una joven y sus anhelos vistos desde la perspectiva de su yo adulto que reflexiona sobre las decisiones que tomó a sus trece años; y por otro, el lenguaje tan evocador y descriptivo, muy cinematográfico, que nos lleva directamente a la década de los 60 y transmite a la perfección el ambiente de la época, tal y como recordamos haber visto en las películas.

Esperaba que alguien me dijese qué había de bueno en mí. Más tarde me pregunté si sería por eso por lo que había muchas más mujeres que hombres en el rancho. Todo el tiempo que había dedicado a prepararme, esos artículos que enseñaban que la vida no era más que una sala de espera, hasta que alguien se fijara en ti… Los chicos habían dedicado ese tiempo a convertirse en ellos mismos.

Se echan en falta en la novela más párrafos como este. Los momentos en los que la protagonista reconoce el poder de su cuerpo para conseguir su ansiada atención son más abundantes que los que cuestionan la presión que tienen que soportar las chicas adolescentes injustamente. Y es que, siendo consciente de la subjetividad de lo que voy a decir, creo que ya sabemos que en la adolescencia somos muy vulnerables y que la falta de atención de padres o amigos causa actos de rebeldía con los que se corren más o menos riesgos. Aunque no se haya hablado mucho de la adolescencia femenina desde el punto de vista de una mujer, la autora no nos aporta nada nuevo al relato ya conocido. Creo que son más necesarias historias que ofrezcan otros modelos posibles de adolescencia, que den seguridad a las chicas que los lean o que propongan una reflexión más profunda; que no nos despisten de la misma manera que se ha hecho siempre: haciendo que los hombres no sean protagonistas pero luego resulta que sí.

La bofetada debería haberme puesto más alerta. Como quería que Russell fuera bueno, lo era. Como quería estar cerca de Suzanne, me creía todo lo que me permitiera estar allí. Me decía a mi misma que había cosas que no comprendía. Recuperaba las palabras que había oído decir a Russell y les daba la forma de una explicación. A veces tenía que castigarnos para mostrarnos su amor.

Emma Cline Bertran

Ahora ya puestas unas gafas más objetivas, creo que hay cabos sueltos en el relato. La admiración que siente Evie por Suzanne, como concepto, me parece de lo más acertada. Sin embargo, en la novela, no está realmente justificado por qué Evie siente esa adoración por su compañera. La autora nos atrapa con descripciones tan originales y sensoriales como esta:

La sonrisa de Suzanne, que floreció dentro de mí como pirotecnia, esparciendo su humo de colores, sus cenizas errantes y hermosas.

¿De dónde sale toda esa pirotecnia? ¿Es su pelo? ¿La indiferencia? ¿Los efectos de una droga? Inevitablemente percibo que esto no es suficiente para creerme la relación entre ellas. O quizás sea el misterio que provoca Suzanne lo que quiera trasmitir Emma Cline con esas omisiones. Al fin y al cabo, es la autora la que nos indica lo que debemos pensar de los personajes.

Luego está el punto de vista, desdoblado en las voces de la Evie adolescente y la adulta. Las opiniones de la adolescente sobre sus actos siempre están condicionadas por la mirada de la Evie adulta así que acaba siendo un punto de vista único sin una evolución real. Un ejemplo de cómo mostrar el punto de vista adolescente y las reflexiones posteriores sin que se solapen está en Daniela Astor y la caja negra (Marta Sanz), novela de la que ya os hablé aquí.  Creo que tiene todo lo que le falta a Las chicas.

De cualquier manera, el aparato publicitario ha creado unas expectativas, en mi caso, no cumplidas. La morbosidad del clan Mason y el eslogan feminista han resultado ser la receta perfecta del éxito de la novela. Puede que Mason o los hombres no sean el protagonista pero está claro que la sombra masculina tiene una influencia enorme sobre las chicas que aquí conocemos. A pesar de que habla de los años 60, la Evie actual también verá en Sasha repetido su comportamiento de esa época:

Ya debía de haberlo perdonado por dejarla tirada. A las chicas se les daba bien colorear esos decepcionantes espacios en blanco.

Si trasladaramos a Sasha al 2016 ¿seguiría viendo su comportamiento perpetuado? Seguramente sí porque lamentablemente las cosas no han cambiado mucho. Y yo me pregunto, al menos en la literatura, como arma cargada de futuro ¿es que no hay otro mundo posible? Tengo claro que necesito otra literatura, una alternativa que aporte esperanza y muestre una manera diferente de hacer las cosas. Con todo, no descarto que Emma Cline pueda sorprenderme más positivamente en sus próximos trabajos. Who knows?

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2 comentarios en “Las chicas, Emma Cline

  1. raquelrahel dijo:

    ¡No puedo estar más de acuerdo contigo! Leí este libro el año pasado y has puesto en palabras y con ejemplos concretos las mismas dudas que me surgieron a mi cuando terminé de leerla. Algo no cuadraba, algo fallaba en el libro, no sabía bien qué y has dado en el clavo. Creo que un blog es un lugar en el compartir los buenos momentos que pasamos en compañía de los libros como también las decepciones que nos llevamos, que las hay, y forman parte de la vida del lector y de la vida misma.
    Genial tu aguda visión y tú crítica certera de esta obra.
    Un abrazote

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    • writtengirl dijo:

      Qué alegría leer tus palabras siempre ^^. No hay cosa más bonita que poder compartir los enamoramientos lectores y, a veces también las decepciones si es con miradas tan enriquecedoras como la tuya. Además, como es un diario lector, todo cuenta :).
      Un abrazo. Nos leemos 🙂

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