Trece cuentos, Luisa Carnés

Embarcaron al filo de una noche negra. Ni una estrella iluminó la triste despedida. La oscuridad era completa. Las voces opacas, como ahogadas prematuramente. Las aguas se antojaban más duras que otras veces, y la nave parecía resbalar sobre ellas con dificultad. Sin luna, sin farol y sin la espada hermana del faro a los lejos, el barco y su carga eran una sombra sobre un esquivo lomo de mar.

(Sin brújula)


Cubierta_TreceCuentos

Luisa Carnés no se limita a escribir. Ella se mancha las manos de tinta y con ellas te toca, impregnándote a ti también con su historia. Escribiendo, Carnés parece esquivar el destino silencioso de las mujeres, encarceladas, reprimidas, subestimadas o a la deriva, pero que nunca se rinden.

Ante todo, ella es inspiración. A pesar de trabajar diez horas al día, no dejó de escribir. Aunque asfixiaran los problemas económicos, siguió publicando. Ni siquiera, tras huir de una guerra con su único hijo, renunció a la escritura. Escribió contra guerra y marea, no solo para dejar una metáfora bonita sino para dar voz a las silenciadas. Como quien cura una herida, ella compartió su historia. Y es que ¿cuánto tienes que amar la literatura para llevarte al exilio tus relatos en una cartera? Cuando los cuentos son lo más valioso entiendes lo que significa escribir para Luisa Carnés.

En estos Trece cuentos hay una denuncia firme frente a las injusticias, como el trabajo precario en “[Olivos]” o  ese grito de las madres por la paz en “Momentos de la madre sembradora” o “Sin brújula”. La autora madrileña continúa aquí tejiendo el mapa de las mujeres, desde la sumisión (“Una mujer fea”) a la fragilidad de una joven mexicana ante la violencia de una sociedad machista (“La mulata”).

Y Carnés nos tiene reservada una punzada aún mayor en su retrato de la cárcel. No recuerdo haber leído libros con personajes encarcelados y mucho menos durante la Guerra Civil. Mi abuela murió siendo demasiado joven ella, demasiado niña yo, como para que pudiera contarme cómo se vivió la guerra en nuestro pueblo. Por eso, me aferro a estos relatos que me descubren esa parte de nuestra genealogía.

Me encontré en la calle después de nueve años de cárcel. Suspendido del brazo llevaba un hatillo de ropa, y en la mano derecha un pañuelo, a una de cuyas puntas había atado seis pesetas.

¿Qué puede esperar una mujer al salir de la cárcel? Sin casa, sin familia, ni trabajo. ¿Quién contrata a una mujer con esta mancha? Sola, deambula por una ciudad que finge no reconocerla, mientras alguien sigue sus pasos. La vida dentro de la cárcel no era mucho mejor. “La chivata” nos deja clara la supervivencia más primitiva y esa revolución que ninguna prisión es capaz de callar.

No se sabía quién era, pero se la sentía en todas partes. Se la sentía como algo impalpable, pegajoso y frío, algo que enmudecía el labio y hacía cerrar las manos debajo de los delantales y en los bolsillos de las batas. Era algo contra lo que había que luchar. Porque, ¿cómo se defiende la gente de una sombra? Y eso era la chivata

Más sorprendidas nos quedamos al comprobar que sus relatos no se limitan a España sino que, durante su exilio en México, su visión literaria se amplia. Y es que pocos temas escapan a la mirada honesta de la escritora. El fenómeno fan de unas jóvenes que esperan un concierto de Elvis en “Aquelarre”. Este es un relato tremendamente original y perturbador cuya crítica todavía está de actualidad. También el racismo, en “El señor y la señora Smith”, uno de los relatos más tiernos y a la vez más desgarradores. Un matrimonio interracial que permanece en secreto bajo la amenaza del Ku Klux Klan. Para mí, es uno de los imprescindibles de este libro.

luisa

Pero no olvidemos que las madres también hacen la historia.

Una madre se tendió sobre los rieles sobre los que había de pasar un tren de soldados. Lo hizo en nombre de todas las madres, del mío, del vuestro. […] El mundo es hoy tan pequeño que el llanto de una madre española es enjugado por la sonrisa de una madre china. […] Toca a las madres hacer el porvenir.

Somos sembradoras de vida.

Seamos también sembradoras del nuevo día que amanece.

 

Luisa Carnés pone ante nuestros ojos los grandes problemas de su tiempo y del nuestro. Nos regala la empatía que solo una literatura comprometida como la suya puede conseguir. Además, es una contadora de historias talentosa, versátil, valiente…, tan valiosa que, a cada cuento, nos cautiva un poco más. [Adoro, ADORO sus descripciones]. Ojalá la sigan reeditando; y es que no me aguanto desde que sé que Natacha promete un escenario, de nuevo, con mujeres trabajadoras.

 

¿Que levante la mano quién haya caído en las redes de Carnés?


Las aguas se tiñeron más tarde de púrpura, brillaron como resucitadas.

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6 comentarios en “Trece cuentos, Luisa Carnés

  1. eibi82 dijo:

    *Levanta las manos agitando los pompones* xDDD
    ¡¡BRAVO!! Cada vez que hablas de Luisa Carnés, me emociono! Esta es una de las reseñas más potentes que has escrito y es que Luisa sabe sacar nuestro lado más luchador, vehemente y empoderado! Está claro que su amor por la Literatura nos lo transmite completamente! ^^

    En el cumple (no sé si te lo dije), mi hermana me regaló De Barcerlona a la Bretaña, tengo unas ganas locas de empezarlo y a la vez, quiero alargarlo un poquito, hasta tener Trece Cuentos en mis manos jiijiji Ojalá la sigan reeditando! (en la biblioteca solo tienen las dos obras de teatro que escribió).

    Aún recuerdo Tea Rooms y me impresiona, tiene tal fuerza en su forma de escribir que no deja de sorprenderme. No tiene miedo a decir lo que piensa a través de sus personajes, representa muy bien la situación de las mujeres y las denuncias que hace sin pelos en la lengua…creo que serían impensables en la época… Mi abuela (Asturianica de Sotrondio), durante la Guerra Civil, vivió entre Mieres y La Felguera, me cuenta cada cosa de aquellos años, que quita el sueño… Son situaciones que marcan completamente, incluso hoy día siguen pesando.
    Este año, sin duda, es nuestro año de Luisa! Tenemos que hacer alguna conjunta!

    Gracias por acercarnos un poquito más a ella, Emma,esta reseña bien podría ser un epílogo maravilloso de Trece Cuentos 😉

    ¡Besotes!

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    • writtengirl dijo:

      Jo, muchísimas gracias por tus palabras no sabes la ilusión que hacen!! Es que Luisa toca bien la fibra y es muy difícil estar a su altura. Me encanta como nos contagia su espíritu luchador^^
      Menudo regalazo sus memorias…tengo muchas ganas de leerlas aunque dejaré pasar un tiempo porque es mucha resaca junta 😀 Sí las obras de teatro también las hay en la biblio y seguro que las acabo leyendo…de Luisa hasta la lista de la compra fíjate bien jaaj
      Pues eso lo próximo una conjunta que seguro que le sacamos mil cosas geniales.

      Un abrazo!!

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  2. John V. Eisengrim dijo:

    ¡Pedazo de entrada!

    Cris me había convencido de que mi retorno a los cuentos debía ser con Lucia Berlín, luego recordé tener pendientes Los Cuentos de Hadas recopilados por Angela Carter, y ahora vienes tú y me “obligas” a leer los cuentos de Carnés. ¿Que os parece un #leocuentosnov? Jajaja.

    Has transmitido muy bien la fuerza de Carnés, suelo tener cierta reticencia hacia las obras de gran carga social por la facilidad de caer en aspectos que detesto como el maniqueísmo, el sentimentalismo, etc. pero ya sois muchas las que habláis maravillas de ella, y encima sois personas de las que me fío muchísimo por la afinidad en los gustos que he visto durante las visitas mutuas. Por lo que sí, he de terminar el año con algo de Carnés leído, me debato entre sus cuentos y Tea Rooms, pero algo caerá.

    Gracias por semejante entrada, llevo una temporada en la que estoy leyendo mucho sobre Carnés, pero siempre lográis mantener mi interés por las nubes, sois geniales.

    ¡Besos!

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    • writtengirl dijo:

      Oh muchas gracias, John. Y me declaro fan de #leocuentosnov porque los relatos son mi debilidad y es verdad que se nos acumulan los pendientes. Por la parte que me toca te animo con Carnés aunque no sabría decirte con cuál empezar. Quizás con Tea Rooms porque así se aprecian todavía más sus cuentos, pero eso ya…lo que más te apetezca que es lo importante :). Tienes razón con la carga social que puede volverse una losa en la lectura pero en ella es tan natural…Espero que te animes con Carnés, tu visión seguro que es muy enriquecedora ^^.

      ¡Un abrazo!

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  3. raquelrahel dijo:

    ¡Yo también he caído en las redes de Carnés! Ya en Tea Rooms demostraba tener una calidad literaria magnífica con esas potentes imágenes que se colaban de vez en cuando entre pisada y pisada, pero me da la sensación por las citas que has seleccionado, de que aquí va un paso más allá y su talento se dispara. Estoy reservando este libro para el próximo mes en el que tendré que hacer varios trayectos en metro y así podré aprovechar para leerlo (no me preguntes por qué pero los relatos siempre han sido mis lecturas de cabecera para esas ocasiones) así que, tras leerte, voy contando los días que me quedan para que llegue ese mes y poder disfrutar de Carnés de nuevo.
    Un besote gordo y qué gozada que hayas disfrutado tanto leyéndola

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    • writtengirl dijo:

      Sii Luisa nos ha cautivado. Seguro que disfrutas mucho de sus relatos, tan variados, en tus trayectos; así se te hará el viaje más corto (ese es también mi secreto cuando viajo en tren). Ojalá la sigan reeditando porque está claro que todavía tiene mucho que contarnos.
      Un abrazo y un placer, como siempre, tenerte por aquí.

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