Viento del norte, Elena Quiroga

“A Marcela le nació el pelo rojo. Ermitas casi lloró, al comprobarlo. Herédase lo malo-marmotaban”.


Viento del norte es obra de una escritora de posguerra que comparte geografías con La insolación de Carmen Laforet o Primera memoria de Ana María Matute. Coinciden los lugares-isla donde el tiempo se detiene, la naturaleza invasiva, la infancia y el peso de las tradiciones. No cabe duda que empezar a leerla fue reecontrarme también con los pazos de Emilia Pardo Bazán y estaba claro que esta novela me iba a enamorar desde la primera página.

En esta isla, que es La Sagreira, cercada por montañas en vez de mar, nace la protagonista, Marcela. Su nacimiento está teñido por el pecado: su padre no la reconoce y su madre la abandona. De ella hereda su pelo rojo, un símbolo maldito. Tras está inmediata orfandad, será acogida por Don Álvaro y cuidada por la vieja Ermitas, ama de la casa, a la que cogeremos cariño desde su primera intervención. Poco control ejercerá sobre esta niña que crece libre, salvaje entre las montañas, ajena al ruido de su nacimiento, a los prejuicios que sobre ella van depositando sus vecinos.

Sin embargo, a medida que se va convirtiendo en adolescente, atenta a las murmuraciones irá reconstruyendo un pasado que la hace sentirse desgraciada. No lo verbalizará, y ese sentimiento irá germinando en su interior hasta convertirla en una muchacha insegura cuya docilidad responde a la creencia de que no vale nada, no tiene nada. El pueblo siempre la mira con recelo, la culpan de los males, del deseo que suscita en los hombres, de la violencia con la que se comportan ante ella. Así crece Marcela en un entorno hostil.

Paralela a su historia corre la del propio don Álvaro y la de sus parientes. Por ejemplo, sus primas nos recuerdan a otras hermanas literarias inolvidables como las hermanas March en Mujercitas o las hermanas Bennet de Orgullo y prejuicio o, más cercanas, las primas de don Pedro en Los pazos de Ulloa de Doña Emilia. La más pequeña de ellas será el mayor apoyo de Marcela.

El hecho de que la novela alterne las historias de los vecinos del pueblo y la familia de buena posición deja bien claras las diferencias sociales y de clase, incluso en el lenguaje. Los hombres están sometidos a ciertas prohibiciones pero no dejan de ser obligaciones hipócritas que no coartarán del todo su libertad. En cambio, Marutxa o su hija, Marcela son víctimas, objetos que los hombres pueden utilizar y las mujeres despreciar. ¿Qué elige Marcela? En cuanto empiezan a mostrarse los signos de la adolescencia, levantará pasiones y odios que ella no puede controlar y los demás decidirán por ella. Sobre sus hombros caen los juicios del resto de vecinos, se vigila cada paso que da y ¿qué hace Marcela? Ella agacha la cabeza y acepta el destino que le tienen planeado

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Ilustración de Sara Morante.

Aunque Don Álvaro tiene un gran protagonismo, es Marcela la que se nos quedará pegada cada vez que cerremos el libro. La transformación que irá sufriendo es fundamental para entender al personaje: libre y despreocupada de niña; temerosa y resignada en su juventud. El sufrimiento con el que carga es insoportable. Aun así sus valores permanecen inquebrantables. Es una mujer digna y honesta consigo misma y con los demás, muy consciente de la clase social a la que pertenece. No hay hipocresía en sus actos.

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Elena Quiroga (Santander, 1921 – La Coruña, 1995)

Siendo pelirroja, no tenía pecas en el rostro, ni era blanca de cutis, sino del color moreno de la tierra cuando la abren para arrojar la semilla al surco.

Cumbres BorrascosasNo la considero una obra realista o social, pero tras esa recreación mítica de la familia, tras la niebla y las supersticiones, podemos advertir unos usos sociales que se repiten de generación en generación y que solo generan hipocresía y violencia. Los personajes viven en un lugar aislado donde no parece pasar el tiempo ni trascender la época en la que viven. Por eso, la naturaleza es un elemento con mucho poder que se funde con los personajes; de ahí que el paisaje abrupto nos recuerde a Cumbres borrascosas de Emily Brontë. El lenguaje también propicia la inmersión en el ambiente de la novela pues se utilizan expresiones gallegas que dan un toque muy auténtico al relato (aunque desconocía el significado de muchas palabras no creo que dificulte la comprensión).

De nuevo, estamos ante otra gran novela olvidada, escrita por la hija literaria de Emilia Pardo Bazán y Emily Brontë. Eso sí, no os será fácil encontrarla, si os interesa leerla, ya que ¡sorpresa! está descatalogada. En estos casos, la biblioteca o Iberlibro se convierten en nuestro baúl de los tesoros. La verdad es que solo una de sus obras ha sido reeditada en los últimos años: La enferma, donde se retratan a dos mujeres que luchan contra la sociedad represiva del franquismo. A pesar del olvido, Elena Quiroga no fue una escritora al margen. Ganó con Viento del norte el premio Nadal en 1950 y el Premio Crítica con Tristura en 1960. Además, se convirtió en la primera novelista en entrar en la Real Academia Española en 1984.

Sin quererlo, se ha convertido en la novela que mas me ha enganchado este año y además, me parece perfecta para leer en las tardes de invierno, acompañadxs de un té bien caliente. ¿También tenéis vosotrxs esa historia que se os queda clavada y, días después de terminar el libro, os sigue rondando la cabeza?

 

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5 comentarios en “Viento del norte, Elena Quiroga

  1. OMG, qué flechazo, ¡me acabo de enamorar!
    Has captado mi atención por completo. Me fascinan este tipo de historias, sentir el peso de la naturaleza, los lugares-isla como tan bien dices y esas familias. Me tira mucho lo mítico y si a ti te ha enganchado, es recomendación más que suficiente para mí.
    Me pongo a buscarla ahora mismo.
    ¡Un beso grande!

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  2. ¡¡¿Dónde hay que firmar, para reediten a esta mujer?!!
    Sólo con las referencias literarias que das en relación al libro, me has conquistado completamente…Las Brontë, Laforet, nuestra querida Doña Emilia, Mujercitas, las Bennet…. ¡si es que están todas!
    A Elena Quiroga la conozco hoy en esta reseña y ya puedo decir, como Cris, que voy a empezar a buscarla desde ya. Lo que cuentas de la novela y cómo lo cuentas me ha gustado mucho. (Muy interesante el tema de la mujer pelirroja, por cierto, creo que podría hacerse un estudio muy interesante sobre el tema en la Literatura y el cine).
    Una vez más,este rinconcito es una fuente de inspiración y descubrimientos lectores imprescindibles. Mi lista de pendientes está on fire xD
    ¡Un besote!

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  3. ¡Qué entrada más bonita, Emma!!
    Primera memoria la leí hace unos años y va siendo hora de releerla. ¡Gracias por el recordatorio!!!! A Elena Quiroga no la he leído pero me la llevo apuntada. Cruza los dedos para que en mi biblioteca tengan un ejemplar suyo o que, en su defecto, no tarden mucho en reeditarla. Confío en que lo hagan porque con lo bonito que hablas de ella espero que no tarden en recuperarla en esta época de reediciones tan brillantes que estamos viviendo…
    Como siempre, un placer pasar por aquí. En tu rincón me siento ya como en casa y mi libreta de pendientes, ni te cuento… 😉
    Un abrazo gordo.

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  4. ¡Qué pedazo de reseña!
    Desde ahora mismo te sigo y me quedo por aquí. Tu blog tiene pintaza.
    Respecto a la obra de la que nos hablas, es una pena ver cómo descatalogan títulos que harían derretirse a nuestros sentidos. A mí me pasó con “Historia de mis calles”, me aproveché de una “ganga” que vi de segunda mano porque era IMPOSIBLE hacerse con él.

    Espero poder leer en algún momento esta obra que nos comentas porque me has convencido al 200%.

    ¡Un abrazo grande!

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