Emilia Pardo Bazán | Una guía de lectura

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Ilustración de @BeaLuke

A estas alturas ya sabemos que Emilia Pardo Bazán fue una escritora prolífica que no temía género ni tema, y su insaciable curiosidad la llevó a probar todas las tendencias que surgían en Europa. Escribió tanto y tan variado que a veces podemos encontrar dificultades a la hora de elegir por dónde empezar con Doña Emilia. Por eso, os traigo una pequeña guía de lectura que espero pueda ayudaros a encontrar la obra que mejor encaje con vuestros gustos e intereses. O a lo mejor, que os anime a arriesgaros con algo totalmente diferente. Emilia tiene un libro que lleva tu nombre.

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VIRGINIA WOOLF

Si os gusta el ensayo feminista y Una habitación propia es vuestro de libro de cabecera, vais a encontrar un material muy interesante en La mujer española. Es la recopilación de ensayos en los que Emilia Pardo Bazán denuncia la situación de las mujeres en España. También incluye cartas y cuentos de temática feminista.

Puede que estés atravesando una fase de crisis lectora y ninguna obra de ficción consiga llenar ese vacío. Quizás te interese conocer de primera mano la Historia de la Literatura con su ensayo La cuestión palpitante. En la época, su publicación montó un auténtico follón porque se entendió como una defensa del Naturalismo. Ni siquiera ella lo veía así, pero tuya es la reflexión final.

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¿Estás enganchada a las novelas de Edith Wharton o Charles Dickens? Entonces lo que te va es una crónica social que no escatima en críticas a la hipocresía de la sociedad o retratos de las miserias humanas. Su equivalente gallego es Los pazos de Ulloa. En este enlace está la entrada que dediqué a la novela, que trata temas como el maltrato a las mujeres.

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 ¿Vibraste con Solterona el año pasado? Las vivencias de Kate Bolick y su defensa de la independencia femenina tienen mucho que ver con Feíta Neira, el personaje feminista de Memorias de un Solterón. En esta novela, Pardo Bazán reflexiona sobre el matrimonio y la emancipación de las mujeres a través de una joven rebelde que prefiere trabajar y rechaza el matrimonio.

Cubierta_TeaRooms¿Tuviste un flechazo instantáneo con Tea-Rooms de Luisa Carnés? Si es así, seguro que te quedaste con ganas de seguir leyendo las historias de las mujeres obreras. Debes saber que la primera obra sobre el proletariado la escribió Doña Emilia. La tribuna está contada desde la perspectiva de las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña. De hecho, es fruto del trabajo de investigación de la escritora que entrevistó a las mujeres que allí trabajaban.

Si sientes una profunda atracción por los poetas malditos como Baudelaire o por el estilo oscuro de Oscar Wilde, La Quimera o La sirena negra son las opciones perfectas para ti. Las últimas novelas de la escritora gallega se tiñen de decadentismo y abordan temas más espirituales con gran protagonismo del arte y la muerte.

bovaryTodo el mundo sabe que eres fan de la novela clásica decimonónica y Madame Bovary está entre tus novelas favoritas de todos los tiempos. Doña Emilia, al igual que Flaubert, también llevó a la ficción el tema de la libertad amorosa de sus protagonistas en dos novelas: Un viaje de novios e Insolación. De esta última tenéis el comentario aquí.

¿Todavía nada? Si no te convencen estas novelas, puede que entre sus cuentos (escribió más de 600) encuentres tu flechazo. Según la temática, estos son algunos de sus relatos más famosos:

Policiaco: “La cana” o” En tranvía”; Violencia de género: “El indulto”; Galicia: “Cuentos de Marineda”; Misterio: “La madrina”, “Los zapatos viejos”, “El conjuro” o “La calavera”, Fantasía: “Fantasía”; Amor: “El fantasma”, “La perla rosa”; Navidad: “La Nochebuena del carpintero”, “Los magos”; Denuncia de la situación de las mujeres: “Náufragas”, “Banquete de boda”, “Champagne”.

Y para terminar, os dejo una lectura que nadie podrá rechazar: su recopilación de recetas en La cocina española antigua.

¡Qué os aproveche la lectura!

PD. No dudéis en comentarme vuestras impresiones emilianas, si os decidís por alguna de sus obras.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 


Próximas entradas

Septiembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (4): La Tribuna y las mujeres obreras.

Noviembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (5): La Quimera y la femme fatale.

Mis lecturas del “Adopta” (Ginzburg, Némirovsky, Byatt y Atwood)

A lo largo de estos meses de vida del proyecto Adopta una autora, he ido descubriendo nuevas autoras, pero al mismo tiempo también se encendía, de vez en cuando, una señal de atención ante escritoras que he ido posponiendo desde hace años, animándome a que les diera por fin una oportunidad. Aquí están recopiladas las lecturas elegidas y mi opinión sobre ellas. Ya os adelanto que todas han sido geniales lecturas y no han hecho más que confirmar lo que ya sospechaba: estamos rodeadas de escritoras fantásticas, invisibilizadas sí, pero ya nunca más olvidadas. ¿Quién más se ha animado a elegir lecturas guiándose por Adopta? Si no sabéis que leer este verano siempre podéis dar una vuelta por su web.

 

Y esto fue lo que pasó, Natalia Ginzburg o la eterna pendiente. Y os podéis preguntar, ¿cómo una lectora insaciable de Carmen Martín Gaite pudo obviar las referencias a la Ginzburg? Sí. Hace años atravesé una fase Martín Gaite lo que significa que me leía todo lo que hubiera escrito (os recomiendo Entre visillos y Usos amorosos de la posguerra española) y esta escritora menciona a Gizburg en sus obras y yo lo veía y seguía dejándola en “pendientes” (¡MAAAL!). Después de leer las entradas de Raquel decidí que ya estaba bien, era el momento de leerla. Me he estrenado con su segunda novela, un texto confesional, breve y sin embargo suficiente para dar prueba de lo excelente narradora que es. Te envuelve entre la cotidianidad y la profunda reflexión psicológica con la que retrata a cada personaje y va directa al fondo de las frustraciones, construyendo un relato melancólico donde los sentimientos estallan (desde el inicio). Recordatorio: repetir pronto la experiencia con Naty siguiendo las sugerencias de El momento de Raquel.

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El baile, Irène Nemirovsky. De nuevo otra obra primeriza y juro que no fue intencionado: la casualidad me fue llevando a cada libro. Encontré esta pequeña novela en una librería de segunda mano, con el radar de autoras siempre encendido. Hace un año ni siquiera hubiera reparado en ella, pero entonces ya tenía en mente las entradas de Pilar, esa fascinante biografía que recoge en su blog de esta escritora discreta. Bajo esa apariencia se esconde una narración incisiva y directa, con mucha fuerza. El hecho de que sea una novela corta es el medio perfecto para condensar la tensión de la familia protagonista. Unos personajes insufribles, llenos de complejos y guiados de manera egoísta hacia un baile nada convencional. Su retrato da en los puntos clave de tal forma que acabaremos poniéndonos en la piel de cada uno. Aquí os dejo el enlace a la reseña completa en el blog de Pilar.

 

El libro negro de los cuentos, A. S. Byatt. Esto va a ser difícil de explicar. Mientras leía “Una mujer de piedra” iba sintiendo un poco de ansiedad, me abrumaba de tal manera que tenía que parar de leer y así un solo relato me duró varios días. En cada lectura sufría un pequeño stendhalazo ante la belleza de lo que me estaban describiendo. El cuento trata sobre la transformación física de una mujer en piedra, una metamorfosis que arraiga en la mitología islandesa. Nos explica cada leve cambio con tal minuciosidad, reparando en la textura o el color con tal precisión que sentimos cada descripción como si la estuviéramos viviendo ante nuestros ojos. Nunca había leído nada parecido, con esa calidad en el lenguaje y tan palpable. Y eso solo con uno de los relatos, que ya se ha convertido en mi preferido. El resto de la colección es redonda. Los relatos están conectados por la muerte y la literatura, el maravilloso y misterioso arte de contar, de crear mundos con las palabras como hace la propia Byatt (o Antonia, como me gusta llamarla, porque ya es parte de esta casa). Y no sé si acabaré haciendo un comentario más extenso por que cada uno de ellos tiene muchísima miga (reflexión en voz alta). Para dejaros fascinar por esta mujer, podéis echar un vistazo a la biografía realizada por El bosque de Marbaden.

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La mujer comestible, Margaret Atwood. ¿Quién no ha deseado salir corriendo (literal) ante una situación incómoda? Y hemos reprimido el impulso. Marian, no. Ella huye de todas las formas posibles, con su mente y con su cuerpo. Ese cuerpo que revela la ansiedad de una joven que se siente atrapada. Pero, ¿qué podía esperar una chica en esa época? Buscar un trabajo anodino y provisional hasta que llegara ÉL, se casaran y todo se arreglara. ¿Y si el matrimonio tampoco soluciona nada? Margaret Atwood reflexiona sobre la situación de las mujeres en los 70, antes de la explosión de los feminismos, a través de metáforas y esa fina ironía que tantas alegrías nos da. Marian experimentará una transformación a lo largo de todo el libro: dejará de comer carne y otros alimentos, se dejará llevar por Duncan, un joven narcisista; y todo narrado con una precisión que nos hace sentir asco como ella, incluso masticar con ella. Se nota que Margaret es hija de una entomólogo y una nutricionista: en esta obra fusiona las dos disciplinas. Es una narración que va desde el estómago a la mente tan increíble que decidí volver a releerla este año cuando ha sido adoptada por @Eibi82 en Ajuste de Letras, ¡y no podía tener mejor representante! Si seguís sus entradas, ¿acaso alguien puede resistirse a no probar una y otra vez la droga atwoodiana?

Por eso, no dudéis ni un minuto en comenzar a leer autoras adoptadas o cualquier escritora que os llame la atención porque no quiero que os perdáis la satisfacción lectora que producen. Solo así podremos cambiar la situación literaria actual, dominada por los hombres (atrincherados en sus cómodos sillones del canon), mientras las mujeres trabajan incansables, con todo en contra, por ofrecernos unos textos maravillosos que a menudo quedan olvidados.

 

Las fichas de mis autoras adoptadas: Emilia Pardo Bazán y Zadie Smith.

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Life vía Women Reading

Zadie Smith | Sobre la belleza

Un velo de bruma había cubierto el cielo, permitiendo que el sol asumiera un papel engañosamente benévolo. Finos rayos de una luz renacentista se filtraban a través de un celaje de escenografía. Kiki se esforzaba por hallar el lado bueno de la mala noticia. Con un suspiro, se quitó el turbante y la trenza le cayó pesadamente por la espalda.


¿Conocéis la película “Regreso a Howards End”? Está basada en el libro homónimo de E M Forster y protagonizada por Emma Thompson y Anthony Hopkins. No me digáis que no suena bien. La historia comienza con un malentendido amoroso que será el detonante de todo lo que vaya ocurriendo en las dos familias centrales. Una herencia con destinatario sorprendente será la guinda de una historia que juega con las apariencias y los secretos.

Una perfecta coincidencia hizo que un mes antes de leer Sobre la belleza, viera esta película y me enamorara de la historia dos veces. Por eso os recomiendo, si tenéis la oportunidad, repetir este ritual de lectura (también sirve con el libro original). Pero, ¿cuál es la relación entre la obra de Forster y el libro de Zadie Smith? Pues que Sobre la belleza se asienta sobre la misma estructura narrativa de la novela: comienza con el mismo malentendido entre dos familias rivales, pero las traslada a una época actual. Después de conocer la historia original, el efecto es genial, algo así como un reencuentro con los personajes lleno de nuevos matices y conflictos.

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Sobre la belleza es mi libro favorito de Zadie Smith (aunque creo que NW es su mejor novela) por tres razones: aparte de estar muy bien escrito, es un libro que engancha desde la primera página gracias a unos personajes genuinos que adoraremos (o aborreceremos: Howard Belsey y Monty Kipps va por vosotros). Eso me lleva a la segunda razón: Kiki Belsey, uno de los mejores personajes de Zadie Smith. Esta mujer, en un principio a la sombra de su marido, irá revelándose como la verdadera protagonista de la novela. Contradictoria, espontánea, segura, con debilidades que no impedirán que siga su camino cuando las cosas se vengan abajo; Kiki es puro tsunami y el motor de todo el relato. La tercera razón es la amistad femenina representada por Kiki y la señora Kipps. Sus maridos están enfrentados por una ridícula enemistad ideológica y académica. Batalla de egos y testosterona. Ellas comparten el marginamiento al que se ven sometidas desde perspectivas diferentes. Por eso, irán creando un lazo emocional que culminará en un gesto de la Señora Kipss muy forstiano (y hasta aquí puedo leer) que las unirá para siempre. Es una novela que te deja un recuerdo maravilloso, es un chute total de energía literaria.

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Salamandra, 2006. Trad: Ana María de la Fuente.

Al igual que en Dientes Blancos, volvemos a tener un montón de personajes, de diferentes culturas y edades, lo que ofrece un abanico de perspectivas muy interesante. El ritmo del relato es mucho más dinámico y fluye mucho más naturalmente que en su primera novela, donde lo intrincado de los temas se nos podía llegar a atragantar. Aquí el ritmo lo marca Kiki, y entre la sobriedad y un cierto snobismo de la Universidad, viajaremos entre ferias, fiestas, entierros y nuevos comienzos. Y es que nadie parece descansar en esta novela. Estamos ante una historia de enredos donde el tema principal es la belleza. LA BELLEZA así en mayúsculas. La belleza del arte y de la poesía. Y también la reflexión sobre la naturaleza del arte como algo puramente clasista o algo espontáneo y natural que no entiende de limitaciones.  El lenguaje es un gozo para la vista, como en todos los trabajos de Zadie Smith, y también un instrumento para representar la división entre los mundos de la novela: el de los adultos y el de los jóvenes; el académico y el urbano. Esa representación del lenguaje se muestra a través de la contraposición entre la poesía y el rap y cómo confluyen.

Lo que importa es que yo, hablando, no soy bueno.  No sé enrollarme como es debido. Yo escribo mejor que hablo. Escribiendo mis letras soy un as. Siempre doy en el clavo y hasta lo hago salir disparado por el otro lado. Puedes creerme. Pero ¿hablando?, hablando me doy en el dedo. Siempre.

Zadie Smith abandona su barrio londinense para situar a estas familias en Boston. Este cambio espacial coincide con un cambio vital de la escritora: su mudanza a EEUU para impartir clases en la Universidad de Nueva York. Precisamente, la historia se mueve entre dos planos el de la Universidad y el de la calle que se irán entrecruzando hasta sacar a la luz los prejuicios raciales y de clase dentro de la esfera académica. Esa muralla invisible que divide a los personajes no consigue quebrarse por el orgullo absoluto de los protagonistas, aferrados a sus convicciones y privilegios. Entre tanta enemistad y comportamientos mezquinos, ¿qué nos hará mantener la esperanza en el género humano? La amistad de dos mujeres. Igual que en la historia de Forster.

[* Zadie Smith borda las amistades femeninas. Además, siempre tienen un protagonismo en sus obras: Clara y Alsana en Dientes blancos, Kiki y la señora Kipps en Sobre la belleza, Leah y Natalie en NW London y Tracy y la narradora de Swing Time.]

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Emma Thompson y Vanesa Redgrave en Howards End

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 

Yo tampoco [soy una intelectual]. Pero adoro la poesía. Encierra todo lo que no sabría decir y lo que no oigo decir a nadie. ¿Sabe, ese poco que no puedo tocar?


En mi planning de entradas de Adopta he programado dos con temática más “fresquita” para los meses de verano. Así que en julio vuelve Doña Emilia pero no hablaré de ninguna de sus obras ni ensayos; os presentaré una pequeña guía de lectura que espero os sea útil para iniciaros en la literatura emiliana. Ya veréis que hay un libro de Doña Emilia para cada tipo de lector/a. Y en agosto, llega un post sobre Zadie Smith más personal, con datos curiosos sobre la vida de esta escritora tan polifacética (los que me sigáis en Twitter ya habréis visto algún video de Zadie cantando ^^).

 

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (3)

LOS PAZOS DE ULLOA Y EL MACHISMO

La verdad es que el archivo había producido en el alma de Julián la misma impresión que toda la casa: la de una ruina, ruina vasta y amenazadora, que representaba algo grande en lo pasado, pero en la actualidad se desmoronaba a toda prisa.


En su último viaje a París, Doña Emilia asiste, como es costumbre, a tertulias en las que coincide con escritores y aristócratas franceses y rusos. Es entonces cuando empieza su fascinación por la literatura rusa, por sus tramas monumentales, por sus personajes. Con todo eso en la cabeza vuelve a su tierra para retratar sobre el papel la realidad que mejor conoce: la sociedad gallega. Así nace Los pazos de Ulloa (1886), una de las novelas más importantes de nuestra literatura.

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#DoñaEmiliaRocks

Se la conoce como la novela naturalista por excelencia, pero las ideas preconcebidas están para romperlas, ¿no?. No solo hay naturalismo en Los pazos, sino que es una novela social con una reflexión psicológica profunda y una combinación de estilos innovadora. Y todavía puedo fangirlear más: es la novela que mejor ha envejecido de todas las escritas en el siglo XIX. Palacio Valdés dijo que “estas mujeres que se meten a hombres no logran pasar de los veinte años”, refiriéndose a la propia Emilia. Perdona, pero estas mujeres son inmortales y llegan incombustibles hasta hoy gracias a sus obras (otros escritores no pueden decir lo mismo, y no miro a nadie, Armando).

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El tema principal es la decadencia de la novela rural, tema que convive con otros como la política (caciquismo), la religión (siempre benevolente con el clero) y la situación de las mujeres. Emilia Pardo Bazán crea unos personajes que parecen saltar de las páginas, rodeados de descripciones tan vibrantes, llenas de matices, en continuo movimiento. Es una novela dinámica, con un ritmo que se va acelerando especialmente al llegar al final, mientras contenemos la respiración. La trama se va desarrollando ante tus ojos y no puedes más que dejarte atrapar por la absorbente naturaleza gallega.

Sí encontramos naturalismo en la observación minuciosa de la realidad y la contraposición de la civilización frente a lo primitivo y rural. También en las descripciones fisiológicas: el parto, amamantar, la fiereza de excesos como el alcohol. Sin embargo, ese realismo se distorsiona con la presencia de sueños y alucinaciones que reflejan los verdaderos temores de los protagonistas. La crudeza y la magia, la religión y los conjuros viven en los pazos de Ulloa, ese edificio que es ruina física y espiritual. Una ruina tétrica, donde la violencia prevalece.

Sintió [Nucha] también que le asían las manos otras manos despojadas de carne, consuntas, amojamadas y momias; comprendió que la guiaban hacia el estrado, y que le ofrecían uno de los sitiales; y apenas se hubo sentado en él, conoció con terror que el asiento se desvencijaba, se hundía; que se largaba cada pedazo de sitial por su lado sin crujidos ni resistencia; y con el instinto de la mujer encinta, se puso de pie, dejando que la última prenda de esplendor de los Limiosos se derrumbase en el suelo para siempre…

Vale, mucho estilo pero ¿de qué va todo esto? Pues comienza con la llegada de un joven cura, Julián, a la aldea donde se encuentran los Pazos, propiedad del marqués, Pedro Moscoso. Allí el verdadero poder lo ejerce Primitivo, con amenazas y violencia. En toda esa barbarie crece el pequeño Perucho, hijo bastardo del marqués y su criada Sabel, que a su vez es hija de Primitivo. Vemos que este es un círculo cerrado –ya leeremos hasta qué punto-. Pedro cree que ha llegado el momento de buscar esposa y junto a Julián viaja a casa de sus primas. Elige a Nucha, la de apariencia más frágil y pura porque su mujer debía ser “limpia como un espejo” (y él, tremendo salvaje; peligrosa combinación). Nucha experimentará un completo infierno en un lugar que le es tan hostil como podamos imaginar.

Mary Lee Breetz sentencia que “estamos ante el primer estudio del machismo en la literatura española”. Pues bien, en mi última relectura he querido centrarme en este aspecto. Conclusión: es increíble la cantidad de escenas y alusiones a la violencia sobre las mujeres.

Esta es la primera vez que se refiere al maltrato:

Sabel, tendida en el suelo, aullaba desesperadamente; don Pedro, loco de furor, la brumaba a culetazos; en una esquina, Perucho, con los puños metidos en los ojos sollozaba. […]¡Perra…, perra…., condenada…, a ver si nos das pronto de cenar, o te deshago!

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Victoria Abril en el papel de Nucha. Versión de Gonzalo Suárez (1985).

Más adelante, será Perucho quien describa la violencia: El niño recordó entonces escenas análogas, pero cuyo teatro era la cocina de los Pazos, y las víctimas su madre y él. Cuando Perucho acuna a la nené (la recién nacida) le cuenta una historia cuyo protagonista es presentado así “el malo bribón del rey quería comerla, porque era el coco, y tenía una cara más fea, más fea que la del diaño”. […] “Y va el pagarito (Perucho) y con el bico le saca un ojo, y el rey queda chosco [tuerto]”. Es un ejemplo de un niño que presencia y sufre maltrato en su hogar.

Luego vendrán las amenazas de Pedro hacia Nucha: “soy capaz de romperle una costilla si me desobedece (si no da a luz a un niño). Y luego ella experimentará un maltrato físico (del que no somos testigos):

en las muñecas de la señora de Moscoso se percibía una señal circular, amoratada, oscura…

y psicológico, que se percibe en su continuo malestar, la excesiva obsesión con su hija, su enfermedad. Lo que unos llaman histeria yo lo llamo miedo de una mujer maltratada:

Quiero marcharme. Llevarme a mi niña. Volverme junto a mi padre. Para conseguirlo hay que guardar secreto. Si lo saben aquí, me encerrarán con llave, me apartarán de la pequeña. La matarán. […] Yo tengo miedo en esta casa.

El sufrimiento de Nucha es insoportable para ella, para Julián y para todos los espectadores de esta historia de brutalidad hacia las mujeres. (Preparaos para querer arrancar cosas, tirar cosas, entrar a salvar a los protagonistas, etc). Y Doña Emilia lo utiliza para denunciar la educación de las mujeres y la incomprensión de la sociedad.

Si todavía no os habíais acercado a Los pazos de Ulloa por temor soporífero, sabed que aquí no hay descripciones infinitas de 400 páginas ni alardes académicos. Esta es una historia apasionante, testimonio de una época, narrada tan magistralmente por la pluma de mi querida Doña Emilia. El final deja nuestro interés en un punto tan alto que solo podrá satisfacerse con la lectura de la segunda parte, La madre naturaleza.

Fuentes consultadas: 

Acosta, Eva: Emilia Pardo Bazán. La luz en la batalla. Biografía. Lumen, Barcelona, 2007.

Bravo-Villasante, Carmen: Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid, 1962.

[La cita de Mary Lee Bretz estaba en mis apuntes pero no pude encontrar la referencia concreta.]

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 


Próxima entrada (julio): Emilia Pardo Bazán: “Guía de lectura”.

Zadie Smith | Dientes blancos: Irie Jones

Irie regresaba rápidamente al número 28 de Lindaker Road, Lambeth, aliviada de estar otra vez en la oscuridad, porque aquello era como hibernar o estar en el capullo, y sentía tanta curiosidad como los demás por averiguar cómo sería la Irie que saliera de allí. Aquella casa era una aventura.


Dientes blancos fue la novela con la que Zadie Smith se presentó al mundo. Aunque solo tenía 25 años cuando se publicó, ya había conseguido tomar el pulso a toda una generación de hijos de inmigrantes, el microcosmos que latía en un barrio al noroeste de Londres. Es una novela monumental porque engloba todos los conflictos posibles mediante el cruce de tres familias y tres generaciones. La cantidad de personajes y temas hacen de ella una novela densa y compleja que se asimila gracias al cambio de tono y de voces, esa alternancia entre la mirada de los adolescentes frente al de los adultos. Tomando como referencia el hecho de que los capítulos llevan el nombre de los personajes sobre los que la autora pondrá el foco en cada momento, así os iré presentando esta novela.

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Tres generaciones: Hortense, Clara e Irie

El árbol genealógico tiene una relevancia fundamental en la vida de cada personaje. Sus raíces, su lugar de procedencia, es un clavo imposible de sacar, una mochila demasiado pesada que impide su progreso. El pasado es una losa. Por eso lo primero que tenemos que saber de Irie es que sus padres son Archie Jones y Clara Bowden, un inglés y una jamaicana con una diferencia considerable de edad y cuya unión más que en el amor se basa en la necesidad (él, un refugio; ella, una vía de escape). Este primer dato sobre Irie nos hace pensar en la propia escritora, que pudo perfilar este personaje a partir de sus propias vivencias.

No contenta con quedarse ahí, Zadie Smith va a remontarse a las mujeres de la familia de Clara para comprender qué tipo de mochila arrastran cada una. Hortense es la abuela de Irie, una excéntrica mujer, excesivamente religiosa y obsesionada con un inminente fin del mundo. Su mayor preocupación es mantener a Clara en la fe y alejada de las tentaciones inglesas: los chicos. Pero la Clara adolescente quiere escapar, enamorarse y dejar de compartir techo con su madre. Algo parecido le pasará a Irie Jones. Sus ansias de ver mundo y tomarse un año sabático antes de la universidad provocarán una guerra en la casa Jones-Bowden. Irie no quiere resignarse y por eso se va a vivir con su abuela, creyendo que así podrá conservar su libertad.

Ninguna de las tres generaciones puede dejar atrás el rencor de un pasado complicado, entre dos culturas, a veces abusivo, otras solo decepcionante.

Una adolescencia que muerde

dientes_blancosIrie Jones es una muchacha que odia su cuerpo, lo siente como una cárcel porque no se corresponde con el modelo de chica que gusta a los chicos (en concreto a Millat): rubia, delada, inglesa. En numerosas escenas la encontraremos con la mano colocada obsesivamente en la barriga: la mano que sirve para ocultar lo que ella rechaza de su físico. Pero no será el único complejo, ni mucho menos. ¿Dónde se centran todas las preocupaciones de una chica? El pelo, sí. El pelo afro es fuente de insatisfacción. Todas las mujeres reconocen la calidad de su melena, incluso la envidian. Ella lo odia. Quiere que sea liso como el de las otras chicas y sufrirá para conseguirlo. Para los que habéis leído Americanah, tiene muchas similitudes con las escenas capilares que recrea Chimamanda. Y es que no hay frivolidad en ello, es la realidad pura y dura, otra muestra más de la esclavitud del aspecto físico. De cualquier manera no logrará su objetivo: llamar la atención del joven Millat.

Pero Irie no sabía que estuviera muy bien. Allí fuera estaba Inglaterra, un espejo gigantesco, en el que Irie no se veía reflejada. Una extraña en un país extraño.

En otro momento,  Irie sugerirá en clase que uno de los poemas de Shakespeare se refiere a una mujer de color. Este comentario rechazado de pleno por la profesora, suscitará las burlas de sus compañeros. Por lo tanto, son dos las causas de su conflicto: no lograr el amor de Millat y no reconocerse en el país en el que vive. Es una chica fuera de lugar.

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El machismo en Dientes blancos va a tener un papel muy relevante y está presente en cada matrimonio, en cada relación entre los personajes. El machismo adolescente tiene su representación en Millat, el amigo de Irie Jones. Sus frustraciones le han llevado a buscar en los extermos de la religión un refugio que le lleva a mas insatisfacción. Su respuesta es la rebeldía constante. Su última agrupación religiosa busca la opresión y estigmatización de las mujeres y eso se verá en su cambio de actitud hacia su novia. También se ve el machismo en la manera con la que Magnus Chaflen (padre de una familia inglesa que intervendrá en la vida de Irie y Millat) trata a Irie Jones. En una carta, se referirá a ella con condescendencia, haciendo hincapié en su poca brillantez y convencido de que estudiará una carrera sin muchas aspiraciones. Ella le hará caso.

Pero Karina Cain importaba, porque era su amor, y su amor tenía que ser su amor y de nadie más. Protegida como la mujer de Liotta en Uno de los nuestros o la hermana de Pacino en El precio del poder. Tratada como una princesa. Portándose como una princesa. En una torre. Tapada.

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Laten tantos conflictos como personas habitan el noroeste de Londres y Zadie Smith nos lo presenta en Dientes blancos con todas sus contradicciones, desde todos los ángulos y perspectivas. Leeríamos una guía para visitar los puntos de interés de Londres pero escogería a Zadie Smith para entender la multiculturalidad de esta ciudad, qué sentimientos y aspiraciones esconde cada puerta. Es un brillante testimonio de su generación y fue convertida en serie de televisión en 2002, protagonizada por James McAvoy y Archie Panjabi (la inolvidable Kalinda para los seguidores de The Good Wife).

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (junio): Zadie Smith | Sobre la belleza.

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

EMILIA PARDO BAZÁN CONTRA LA HIPOCRESÍA: INSOLACIÓN.

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Magistral adaptación teatral de Insolación a cargo de Pedro Villora y Luis Luque (2015)

La hipocresía es uno de los temas omnipresentes en los textos de Doña Emilia. Tanto en sus cuentos como novelas el factor “guardar las apariencias” y el “qué dirán” determinarán los actos de los protagonistas. También sus artículos reflexionan sobre la doble moral a la hora de juzgar a las mujeres. En concreto, los siguientes:

“Hipocresía” (1909) De una anécdota de su propia experiencia surge este breve artículo sobre la hipocresía de la sociedad en lo que a las mujeres se refiere. Tras una visita al circo en la que pudo presenciar a una intrépida acróbata poner en riesgo su vida, recuerda a una aeronauta que también había arriesgado en su ejercicio. A pesar de estos ejemplos, sabe Doña Emilia que los autores seguirán hablando de la mujer como un “ser débil, tímido, dulce…” y poniendo el grito en el cielo al hablar de médicas o catedráticas.

“Contra la discriminación” (1911) y “En favor de la igualdad” (1914) se centran en la hipocresía de la justicia cuando le toca condenar a las mujeres. En el primero, una mujer condenada por fumar en público. ¿Su mayor delito? La parte pública, por supuesto. Si lo hubiera hecho en su casa, nada pasaría. “Pero delante de la gente…, es cosa que merece severísimo castigo […] Con esta clase de delitos suelen ser inflexibles nuestras celosas autoridades.” En el segundo, hace referencia al activismo de las sufragistas inglesas y critica que se las juzgue tan severamente cuando son consideradas, en todos los demás ámbitos, menores de edad. El hombre siempre está por encima de la mujer -más derechos, mejor educación-, mientras que las mujeres no pueden elegir nada de lo que les concierne y siempre están en manos de un hombre. Pero cuando hablamos de justicia las mujeres sí son responsables de sus actos e incluso se les aplican mayores penas.

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Por su parte, Insolación (1889) es una novela naturalista con un planteamiento muy moderno: una mujer habla de sus sentimientos y de una relación amorosa. Hasta entonces muchas historias pasionales se habían leído, pocas veces contadas en primera persona por una escritora. Tal fue el revuelo en la época que incluso la tildaron de pornográfica; Pereda se vio ultrajado espcialmente a causa de su narración con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-. Ya vemos que los críticos estaban más preocupados en desprestigiar a la autora que en comentar los aspectos estilísticos o temáticos. Se le suele atribuir una base autobiográfica, pues la propia Emilia había tenido una aventura amorosa con Lázaro Galdiano durante su relación con Galdós, a la que se refiere, en una carta al escritor, como “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”. Con semejantes argumentos, ¿quién puede resistirse a Doña Emilia?

Insolación tiene como protagonista a Francisca de Asís, viuda de Andrade, que vive en Madrid en un ambiente privilegiado de cenas y reuniones de sociedad. Al conocer a Pacheco, un donjuán andaluz, su vida tranquila y discreta se tambalea y un poderoso sentimiento se apodera de sus actos. Esta sencilla trama da pie a una profunda y sensorial reflexión sobre la influencia del naturalismo en hombres y mujeres y cómo afecta a su comportamiento. La parte más reflexiva de la historia la representa Pardo, un señor gallego que diserta sobre la tendencia natural de los españoles a la barbarie. Y es que será un elemento natural, el sol que calienta la explanada en el día de San Isidro, el culpable de la censurable aventura que viven los protagonistas. Más adelante, en 1892, Emilia confesará: “¡Ah! No es la naturaleza, es la sociedad tal cual hoy se encuentra constituida quien acaso desequilibra a la mujer.” (“Del amor y la amistad”).

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María Adánez y José Manuel Poga.

A Emilia Pardo Bazán se le presentaba un conflicto: mostrar de forma directa los encuentros entre los amantes u omitirlos y sobre ello reflexionará en la obra (metaliteratura hermosa):

 “Queda, eso sí, el recurso de presentarlas de forma indirecta, procurando con maña que no lastimen tanto como si apareciesen de frente, insolentonas y descaradas, metiéndose por los ojos. Así la implícita desaprobación del novelista se disfraza de habilidad.”

Sin embargo, eso no impide que nos ofrezca descripciones como esta, donde queda claro lo allí ocurrido sin que tenga que esconderse nada:

 “Por eso, y porque no gusto de hacer mala obra, líbreme Dios de entrar hasta que el sol alumbra con dorada claridad el saloncito, colándose por la ventana que Asís, despeinada, alegre, más fresca que el amanecer, abre de par en par, sin recelo o más bien con orgullo. ¡Ah! Ahora ya se puede subir. Pacheco está allí también, y los dos se asoman, juntos, casi enlazados, como si quisiesen quitar todo sabor clandestino a la entrevista.”

Modernas son las descripciones y las alusiones, sin reparos, de la protagonista al aspecto físico de Pacheco. También la introspección femenina sobre la moral, lo que está bien visto frente a lo que se desea libremente. Su mayor preocupación es que les vean los criados o los vecinos, que comenten, que juzguen los otros, el qué dirán. Será en una conversación con Pardo, donde se muestre más extensamente la opinión de la autora sobre la hipocresía de la sociedad y la doble moral:

“La mujer se cree infamada, después de una de esas caídas, ante su propia conciencia, porque le han hecho concebir desde niña que lo más malo, lo más infamante, lo irreparable, es eso; que es como el infierno, donde no sale el que entra. A nosotros nos enseñan lo contrario; que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…De modo, que lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece.”

El desenlace es más tradicional ya que solo el matrimonio de los amantes podría remendar los pecados cometidos, a ojos de la sociedad, claro. Ni con esas contentó a la crítica, pero nos deja un testimonio valiosísimo de su época. Queda claro que es una novela adelantada a su tiempo y marcadamente feminista al cuestionar la doble moral de la época y defender la libertad amorosa de las mujeres.

 

Fuentes:

Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid.

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Insolación, Madrid, Cátedra, 2005.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (mayo): Los Pazos de Ulloa: novela social.

Zadie Smith | La Embajada de Camboya

“Gratitude was just another kind of servitude”.


Zadie Smith es una profesional del lenguaje: sabe perfectamente lo que hace y puedes percibir sus influencias literarias en cada capítulo, capítulos plagados de referencias asentadas en una estructura sólida. Sobre todo hay que destacar la laboriosa tarea que realiza al construir cada uno de sus personajes consiguiendo que parezcan tan reales, con tantas facetas y conflictos internos, así como la red de relaciones personajes que va desenredando en sus textos. Es increíble. Cada palabra elegida es la perfecta en su tiempo y lugar, nada sobra. En ella se hace realidad la expresión “construir una historia” con el lenguaje más preciso y vívido posible.

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Zadie Smith (Londres, 1975)/ AP para mic.com

No se me ocurre mejor manera de empezar la serie de entradas de Zadie Smith que presentando su escritura a través de uno de sus relatos más conocidos. Soy una gran fan de los relatos (aunque este juega en la frontera con la novela corta); creo que concentran en unas pocas páginas toda la esencia de la literatura. Además, dan mucho juego a la hora de improvisar nuevas formas de contar y transmiten una idea de forma intensa y directa. The Embassy of Cambodia se publicó en The New Yorker en 2013 y pinchando en el enlace podréis acceder al texto completo.

Si empezamos por el principio, el título, no nos da muchas pistas de por dónde va a ir la trama. Luego sabremos que la función de la embajada es la de guía, en el sentido de que aporta un escenario y una frontera entre dos mundos contrapuestos: el del relato y otro que permanece infranqueable para nosotros. La embajada no jugará un papel principal pero lo que en ella ocurre aportará ritmo a la acción principal. Con ella se abre el relato y frente a ella se cierra.

Hablando de ritmo, ¿cómo consigue Zadie Smith crearlo en este relato? Tras la verja de la embajada se juega una partida de bádminton. Así que cada vez que acompañemos a Fatou, la protagonista, mientras pasa por delante del edificio, oiremos cómo golpean el volante: pock, smash. Ese es el ritmo de la historia y de los diálogos: se lanza y se devuelve un comentario, una acción que siempre viene acompañada de un consecuencia. Y así se van sucediendo los episodios que aquí se cuentan. En este rasgo ya se puede ver el engranaje perfecto que se ha creado para esta historia.

Siguiendopenguin con la construcción de la historia, sabemos que un papel fundamental es el de la persona que cuenta la historia. Aquí el narrador, omnisciente en la mayor parte, mira a través de los ojos de la protagonista, pero también se desdobla en un narrador testigo poco frecuente, en tercera persona del plural. Representa una especie de portavoz de la comunidad del barrio (el mismo que visitaremos en otras de sus obras como Dientes Blancos y NW) donde vive Fatou, y nos ofrece el punto de vista de sus vecinos, es decir, de los que están fuera de la historia.  La narración, en general, es contenida; Zadie Smith calcula cada frase como si de un movimiento de ajedrez se tratara. La palabra precisa y certera. Podríamos pensar que esta manera de relatar lleva a una cierta frialdad y distancia con la historia. Nada de eso. Con esta técnica construye personajes de carne y hueso que casi nos parece oír cómo palpitan en cada página.

Fatou no es un personaje tipo. Iremos descubriendo una personalidad marcada fruto de las circunstancias que le han tocado vivir. Es una mujer, inmigrante, que ha vivido en varios países antes de mudarse a Londres, donde trabaja como asistente interna. Divide su tiempo de ocio entre la natación y las citas con su amigo, Andrew (representante del mansplaining), con el que tendrá conversaciones centradas en la religión y el racismo. De apariencia vulnerable, Fatou es una mujer que no se ha quebrado ante los obstáculos; resignada al destino que le ha tocado, nunca pierde la calma. De los diálogos y las reflexiones de Fatou se desprenden reflexiones no confirmadas. Con esto me refiero a que Zadie Smith no me da la razón como lectora. Consigue que yo sea la que juzgue, siempre dejando la pelota en el tejado del que lee. Esta escritora no nos trata como menores de edad; respeta a su interlocutor y a la literatura.

Algunos de los temas que trata son:

  • El sufrimiento de los pueblos, a partir de las preguntas que deja en el aire ¿dónde se ha sufrido más? ¿en el Holocausto o en Ruanda? Competiciones morales que no conducen a ningún lugar. De hecho, en una entrevista reciente, Zadie Smith afirmaba: “cada pueblo arrastra sus traumas, y no se trata de rivalizar a ver quién tiene el trauma más grande, entre otras cosas porque cada uno es de distinta naturaleza”.
  • La esclavitud del siglo XXI. Fatou compara su historia con la de una chica que ha aparecido en el periódico. Prostitución/servidumbre; la privación de libertad. Situaciones paralelas que evidencian las tragedias que se encuentran en la puerta de enfrente.

Podrían comentarse muchos más aspectos y temas, pero la idea era ofrecer un aperitivo de la narrativa de Zadie Smith. Tendremos tiempo de conocerla mejor.

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Ilustación de Santiago Sequeiros para El Mundo, que publicó el relato en el verano de 2013.

Muchos de los elementos que he mencionado aquí serán constantes en la obra de Zadie Smith; cada palabra, cada giro, cada anécdota está ahí por un motivo, nada es casual. La autora recoge parte de la situación de las mujeres inmigrantes en este original relato a través de los ojos de Fatou. Su rutina nos ayudará a entender los límites de su libertad y lo inestable de su futuro. También nos obligará a reflexionar sobre la esclavitud moderna y las diferencias sociales. Zadie Smith es una cronista de su generación y si queremos acercarnos a su manera de contar este relato es una buena oportunidad. Ella retrata a la perfección de qué va esto de no poder elegir y que la sociedad nos empuje o nos devuelva al punto de partida para catapultarnos de nuevo a lo incierto. Como en un partido de bádminton.

*Esta entrada forma parte del proyecto Adopta una autora para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (abril): Dientes blancos | “Irie Jones o una adolescencia que muerde.”

(Dientes blancos es una lectura compleja con una cantidad de personajes que se merece varios episodios que iré intercalando con reseñas de sus otras obras).

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (1)

EMILIA PARDO BAZÁN Y LA MUJER ESPAÑOLA

¿Por dónde empezar?

Si pensamos en los nombres más célebres de la literatura del siglo XIX en España se nos vendrán a la cabeza escritores, o lo que es lo mismo, la historia en masculino. A las mujeres de esta época no las conocemos más que por los personajes que salieron de la cabeza de otros hombres ilustres como Clarín-Ana Ozores, Flaubert-Emma Bovary o Tolstoi-Anna Karenina. El punto de vista único. Pero, ¿todas las mujeres piensan y actúan de la misma manera? Está claro que no. Por ello me he propuesto mostraros las diferentes mujeres de este siglo que podemos conocer leyendo las obras y artículos de Emilia Pardo Bazán. Ella fue una gran escritora decimonónica que supo plasmar, ya fuera en un ámbito teórico o en la ficción, las dificultades y las denuncias de las mujeres de su tiempo, abarcando temas como el matrimonio, la educación o el trabajo.

Emilia_Pardo_Bazan_(1896)

Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851)

Los artículos: “La mujer española”

Se queja Doña Emilia, en su artículo “Contra la discriminación” (1911), de la reciente detención de una mujer por fumar en presencia de otros hombres, mostrando una total falta de decoro, equivalente a nuestro “iba provocando”. Por eso la autora, dando rienda suelta a su saludable ironía, denuncia el doble rasero utilizado al juzgar a hombres y a mujeres  “¿A título de qué, vamos a ver, una hembra audaz se permite lo que solo pertenece a su señor, dueño y cabeza, el hombre?”. Indignada por la hipocresía de la sociedad y sus ridículos argumentos, no le queda más que preguntarse, ¿a qué se debe esta desigualdad?

Será en “La mujer española” (1901) donde Emilia Pardo Bazán intente descifrar las causas de un comportamiento perpetuado siglo tras siglo que deja a las mujeres en un completo estado de inamovilidad. Encontró la respuesta en la imposición masculina que obliga a las mujeres a satisfacer un ideal anclado en el pasado. Además, la escasa educación que recibían las mujeres no hacía más que aumentar la brecha que separaba a los dos géneros. Mientras uno evoluciona la otra se queda atrás, dentro de una “campana de cristal de la ignorancia”. Para completar su visión de la mujer española, ella, tan pedagógica como era, estructuró en clases sociales su estudio. Pese a las diferencias obvias de cada estrato, todas tienen en común dos cosas: reciben una educación insuficiente y son juzgadas por la sociedad si no siguen sus dictados.

  • Las aristócratas son frívolas. Todas. O así nos lo quieren hacer ver. Desde la educación, que instruye en la ciencia de convertirse en objeto decorativo, hasta el teatro que las satiriza en busca de la risa fácil (nos suena a algunos medios de comunicación hoy, ¿verdad?) Pero ya se encarga Doña Emilia de poner en cuestión todos los prejuicios. Para empezar, los hombres tienen comportamientos frívolos que superan con creces los de sus esposas y nadie lo critica. Además, ¿por qué las culpabilizamos a ellas de desempeñar el papel al que las tienen relegadas? ¿Acaso pueden elegir?
  • A las mujeres de clase media no les va mucho mejor. Su único fin es casarse para que un marido las mantenga ya que está mal visto que trabajen. Desde la cuna están destinadas al matrimonio y no existen más que en función de los otros (marido, padre, hijos): el destino relativo. La educación las mantiene en una minoría de edad permanente.
  • El pueblo se nutre de mujeres trabajadoras y generosas. En su caso, la necesidad las obliga a la emancipación; ellas sí pueden salir de casa para trabajar en el campo porque es el sustento de la familia. Aquí no se cuestiona esa autonomía, no porque hayan elegido libremente, sino porque otros ya han decidido por ellas.
sufrag

Coetánea del movimiento sufragista (al que alude en varios de sus artículos), Emilia Pardo Bazán fue una firme defensora de los derechos de las mujeres.

La solterona

solteronLas ideas feministas de Pardo Bazán aparecerán en boca de Feíta Neira en Memorias de un solterón (1896). Esta novela se centra en las experiencias de un hombre soltero que vive en Marineda (La Coruña) y sus confesiones acerca del matrimonio y la vida en la ciudad. Tras unas cuantas páginas de reflexión sociológica, muy del gusto de Doña Emilia, el foco se centra en las hijas de su amigo, Rosa, Argos y Feíta (Fe) Neira. Las tres representan modelos muy diferentes de mujer, pero será Feíta la que más se aleje del rol tradicional y acabe despertando el interés del propio protagonista.

Como suele ocurrir en las novelas decimonónicas, el narrador es el que nos presenta a nuestra heroína; aquí, además, servirá para realizar un apunte/crítica sobre la educación que reciben las mujeres:

Su instrucción ha sido, como suele la de las personas de su sexo, confusa, precipitada, incoherente, y con lagunas y deficiencias donde debían existir ciertas nociones sin duda elementales.

Feíta es una solterona por elección que quiere trabajar para ser independiente. En varias ocasiones denuncia la dictadura de la apariencia física que sufren las mujeres:

Sí ya sé que estoy muy derrotada y muy fachosa. Pero me importa un pito. No me mire usted, o mire para el techo.

¿Qué obligación tenemos de recrearles a ustedes la vista? ¿Somos odaliscas, somos muebles decorativos, somos claveles en tiesto?

Es una clara defensora de la emancipación femenina. De hecho, su momento de mayor excitación se produce al recibir su primer sueldo:

Te he ganado yo, yo misma; no te he recibido de manos de ningún hombrón; no eres señal de mi esclavitud, ¡eres prenda de mi emancipación total y absoluta!

Ella representa el modelo de mujer nueva que defiende Doña Emilia y que entra en conflicto con la sociedad de su época, como se ve en los reproches de Mauro Pareja, el solterón. Fe es un personaje muy moderno, una luchadora, feminista e independiente que defiende la soltería como elección personal. Y es que, leyendo los artículos de Pardo Bazán o conociendo a sus personajes, nos damos cuenta de que sus ideas coinciden con muchos de nuestros planteamientos actuales. Sin olvidar que fue una mujer privilegiada, demostró que podía vivir y escribir sin un marido, a pesar de las constantes críticas. Sus personajes encierran muchas de sus reivindicaciones y se rebelan contra las normas; son tan modernos como ella. Sin embargo, no son estos personajes los que se suelen nombrar en la Historia de la Literatura. El reinado del silencio (si no se nombra no existe) ha llegado a su fin, amigxs. ADOPTA UNA AUTORAHA TOMADO EL MANDO.

 

Fuentes:

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Memorias de un solterón, Madrid, Cátedra, 2004.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


[Próxima entrada (marzo): Cómo ser mujer en el siglo XIX (2): Emilia Pardo Bazán contra la hipocresía | Insolación.]

Adopta una autora + propuesta lectora

Cuando hace ahora un año le daba vueltas a la idea de abrir un blog literario, dos eran los objetivos que buscaba: el primero, dar visibilidad a las escritoras, cansada ya de tantos escritores que al ser preguntados por los libros que más les marcaron –su canon personal-, siempre citaban a otros escritores, aumentando una lista que ignora a las mujeres. Las lecturas que había acumulado en los últimos años, especialmente las del 2015, me impulsaron a compartir las excepcionales escritoras que nos rodean e iniciar una conversación sobre ellas. Porque ese era el segundo objetivo, conocer otros blogs literarios y hablar de libros, conseguir que estos comentarios no se conviertan en monólogos y se enriquezcan con todas las opiniones posibles. Ante todo, compartir la excitación, la sorpresa o el (re)conocimiento que aportan las lecturas.

Por eso, entenderéis la ilusión que me hace participar en un proyecto que aúna estos dos objetivos: “Adopta una autora”, genial idea de @trad_carbaes (presentación). El proyecto consiste en elegir una autora e investigar sobre su vida y obra para darla a conocer a través de nuestros blogs o en el blog conjunto que pronto verá la luz. Entre todos los participantes se hablará mucho de escritoras y personajes femeninos, conoceremos autoras invisibilizadas, descatalogadas, sin traducir, poco conocidas o muy conocidas e imprescindibles. En mi caso, he elegido dos autoras: Emilia Pardo Bazán y Zadie Smith. Una porque la considero mi guía espiritual desde que empecé a leer sus novelas en la carrera. Y la otra porque fue mi mayor descubrimiento del año leyendo mujeres y se ha convertido en mi escritora (contemporánea) favorita.

adopta

Logo del proyecto, obra de @cathurya

Además 2017 viene cargado de retos y planes lectores que podéis seguir en los blogs She can read, Ajuste de letras y Readings in the north, a los que seguro se irán sumando muchos más durante el año. ¿Emocionadxs con las lecturas que nos esperan a partir de enero? Yo sí, mucho, tanto que he decidido proponeros un reto más, uno que NO supondrá aumentar vuestra (cada vez más gigantesca) lista de lecturas. Simplemente exigirá tener los ojos bien abiertos a los personajes femeninos que os encontréis en esas lecturas. Como ya he dicho en alguna ocasión, leer Solterona de Kate Bolick me ha provocado una enorme resaca literaria y no consigo quitármelo de encima. Así que ha llegado la hora de tomar medidas y canalizar todo lo que ha removido en mi cabeza a través del #RetoSolterona.

#RetoSolterona:

¿En qué consiste?

Buscar, en los libros que leamos, personajes femeninos empoderados, alejados del cliché convencional (mujer que solo existe en relación con un hombre) y que en alguna medida, construyan su vida propia. Por ejemplo: en La librería, Penelope Fitzgerald nos cuenta cómo una mujer viuda abre una librería en su pueblo, con todos los riesgos que ello conlleva. Florence Green sería una estupenda candidata al #retosolterona. (También pueden ser personajes sobre los que ya  habéis leído y que os hayan inspirado)

¿Qué vamos a hacer?

En cada lectura buscaremos una protagonista o personaje que encaje en lo que entendemos por mujer independiente que no supedita su vida a la de un hombre (ya sea padre, marido, hermano, whoever…) y lo destacamos en nuestra reseña en el blog o en twitter con el HT #RetoSolterona.

A mí me corresponde ir cazando vuestras referencias o las que me mandéis/ enlacéis, y unirlas en una lista conjunta donde aparezca la obra, autora, personaje y vuestro blog.

¿Cuál es el objetivo?

  • Crear un directorio de personajes femeninos inspiradores.
  • Fomentar la lectura de libros feministas que ayuden a desterrar, de una vez por todas, los estereotipos que todavía persisten en la literatura.
  • Ofrecer a jóvenes lectoras (y a todo el mundo) una alternativa, otros modelos de mujer, más tolerantes y reales, con los que se sientan identificadas o les muestren que pueden elegir cómo quieren ser y no como les impongan las convenciones tradicionales.

Y una última pregunta, ¿os animáis a ponerlo en práctica?

¿dudas? ¿sugerencias?

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