Emilia Pardo Bazán | Una guía de lectura

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Ilustración de @BeaLuke

A estas alturas ya sabemos que Emilia Pardo Bazán fue una escritora prolífica que no temía género ni tema, y su insaciable curiosidad la llevó a probar todas las tendencias que surgían en Europa. Escribió tanto y tan variado que a veces podemos encontrar dificultades a la hora de elegir por dónde empezar con Doña Emilia. Por eso, os traigo una pequeña guía de lectura que espero pueda ayudaros a encontrar la obra que mejor encaje con vuestros gustos e intereses. O a lo mejor, que os anime a arriesgaros con algo totalmente diferente. Emilia tiene un libro que lleva tu nombre.

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VIRGINIA WOOLF

Si os gusta el ensayo feminista y Una habitación propia es vuestro de libro de cabecera, vais a encontrar un material muy interesante en La mujer española. Es la recopilación de ensayos en los que Emilia Pardo Bazán denuncia la situación de las mujeres en España. También incluye cartas y cuentos de temática feminista.

Puede que estés atravesando una fase de crisis lectora y ninguna obra de ficción consiga llenar ese vacío. Quizás te interese conocer de primera mano la Historia de la Literatura con su ensayo La cuestión palpitante. En la época, su publicación montó un auténtico follón porque se entendió como una defensa del Naturalismo. Ni siquiera ella lo veía así, pero tuya es la reflexión final.

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¿Estás enganchada a las novelas de Edith Wharton o Charles Dickens? Entonces lo que te va es una crónica social que no escatima en críticas a la hipocresía de la sociedad o retratos de las miserias humanas. Su equivalente gallego es Los pazos de Ulloa. En este enlace está la entrada que dediqué a la novela, que trata temas como el maltrato a las mujeres.

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 ¿Vibraste con Solterona el año pasado? Las vivencias de Kate Bolick y su defensa de la independencia femenina tienen mucho que ver con Feíta Neira, el personaje feminista de Memorias de un Solterón. En esta novela, Pardo Bazán reflexiona sobre el matrimonio y la emancipación de las mujeres a través de una joven rebelde que prefiere trabajar y rechaza el matrimonio.

Cubierta_TeaRooms¿Tuviste un flechazo instantáneo con Tea-Rooms de Luisa Carnés? Si es así, seguro que te quedaste con ganas de seguir leyendo las historias de las mujeres obreras. Debes saber que la primera obra sobre el proletariado la escribió Doña Emilia. La tribuna está contada desde la perspectiva de las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña. De hecho, es fruto del trabajo de investigación de la escritora que entrevistó a las mujeres que allí trabajaban.

Si sientes una profunda atracción por los poetas malditos como Baudelaire o por el estilo oscuro de Oscar Wilde, La Quimera o La sirena negra son las opciones perfectas para ti. Las últimas novelas de la escritora gallega se tiñen de decadentismo y abordan temas más espirituales con gran protagonismo del arte y la muerte.

bovaryTodo el mundo sabe que eres fan de la novela clásica decimonónica y Madame Bovary está entre tus novelas favoritas de todos los tiempos. Doña Emilia, al igual que Flaubert, también llevó a la ficción el tema de la libertad amorosa de sus protagonistas en dos novelas: Un viaje de novios e Insolación. De esta última tenéis el comentario aquí.

¿Todavía nada? Si no te convencen estas novelas, puede que entre sus cuentos (escribió más de 600) encuentres tu flechazo. Según la temática, estos son algunos de sus relatos más famosos:

Policiaco: “La cana” o” En tranvía”; Violencia de género: “El indulto”; Galicia: “Cuentos de Marineda”; Misterio: “La madrina”, “Los zapatos viejos”, “El conjuro” o “La calavera”, Fantasía: “Fantasía”; Amor: “El fantasma”, “La perla rosa”; Navidad: “La Nochebuena del carpintero”, “Los magos”; Denuncia de la situación de las mujeres: “Náufragas”, “Banquete de boda”, “Champagne”.

Y para terminar, os dejo una lectura que nadie podrá rechazar: su recopilación de recetas en La cocina española antigua.

¡Qué os aproveche la lectura!

PD. No dudéis en comentarme vuestras impresiones emilianas, si os decidís por alguna de sus obras.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 


Próximas entradas

Septiembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (4): La Tribuna y las mujeres obreras.

Noviembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (5): La Quimera y la femme fatale.

Nawal El-Saadawi + recomendaciones

La esperanza es poder. En prisión, bailaba para animarme. Nunca me he rendido. Pero lo que más me preocupa de Egipto es lo mismo que me inquieta del resto del mundo. No es posible separar lo local de lo global. Vivimos en un único mundo, no en tres, y está dominado por el mismo poder capitalista, patriarcal y religioso.


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Cuando era pequeña, me fascinaba Egipto y su cultura; me rodeaba de libros sobre la Época Antigua, históricos o de ficción. Lo que tenían en común era que siempre contaban la historia de los hombres. Entonces llegó Nawal El-Saadawi (1931), una mujer brillante y valiente que, en sus obras, relata las dificultades de una chica joven egipcia en una sociedad patriarcal. En un país en el que las mujeres permanecen ocultas ella decide hablar. Nawal El-Saadawi se rebela ya desde niña al cortarse el pelo, después al elegir estudiar Medicina y ejercerla en un mundo de hombres. Luego vendrán cargos políticos, directora de Salud Pública o consejera de la ONU para el programa Mujeres en África, pero sus opiniones resultan incómodas y acabará en la cárcel. Nada consiguió cambiar o suavizar su discurso; en vez de eso la represión y la censura la impulsaron a seguir con sus reivindicaciones y su activismo contra la mutilación genital femenina (que ella misma padeció). Sus palabras y su vida son un ejemplo de lucha por los derechos de las mujeres.

En Memorias de una joven doctora nos encontramos un texto autobiográfico cuyos episodios centrales vienen acompañados de una carga emocional que le aporta una matiz muy íntimo. Habla directamente al lector, pero casi parece que dialoga consigo misma para poner en orden sus recuerdos y contradicciones. El-Saadawi creció en una familia conservadora donde su hermano era el centro y ella, más inteligente y capaz, tenía que resignarse a un segundo plano, recatado e inmóvil. Sin embargo, ella no podía parar. En su relato el cuerpo va a tener un protagonismo fundamental; a través de él observamos las diferencias que la cultura ha impuesto a los chicos y a las chicas, y la mirada de una joven doctora sobre los cuerpos muertos, frágiles, donde el hombre aparece desprovisto de poder.

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Memorias de una joven doctora, Lumen (2006).

El enfrentamiento con el mundo que la rodea la lleva a apartarse de él y buscar refugio en una zona rural. Este aislamiento no arreglará su conflicto entre el cuerpo y sus ideas y tendrá que ir superando nuevos obstáculos. Ella es mujer y doctora lo que dificulta ganarse el respeto de la sociedad. No decae y en sus palabras, tan reconfortantes, encontramos auténticas lecciones de vida. Ninguna de sus decisiones es un error sino una oportunidad de aprendizaje, siempre con la búsqueda de la libertad como meta.

La relación con los hombres que aparece en Memorias… es otro ejemplo de la opresión masculina. Su primer marido se vuelve cada vez más controlador y ella acabará divorciándose. La escritora sabe bien que la independencia es un arma contra el control y por eso, en sus entrevistas, repite una y otra vez esa necesidad de autonomía unida al poder de la esperanza. Mi próximo paso es leer sus novelas, basadas en sus propias experiencias y que seguro ayudarán a entender la realidad de las mujeres de su tiempo en un Egipto que, en sus palabras, no ha cambiado mucho desde entonces.

Al terminar este libro de memorias, me queda la sensación de que me hubiera gustado leerlo hace años. Creo que es una lectura muy inspiradora en los años anteriores a empezar la Universidad, antes de tomar la decisión. Su escritura sencilla y emocional consigue diluir los prejuicios de la adolescencia y que veamos con más claridad. Además, su estilo consigue que nos podemos identificar con su historia, a pesar de la distancia temporal y espacial, y es un buen punto de partida para empezar a cuestionar la represión impuesta a las mujeres.

Este es el punto débil en el que los hombres se apoyan para conseguir el control sobre una mujer: la necesidad de protegerla de otros hombres. Los celos del macho sobre su hembra. Él dice temer por ella, cuando en realidad teme por sí mismo, dice estar protegiéndola pero lo que quiere es poseerla y rodearla de un muro.


Conocer las historias de las mujeres a través de su propia experiencia es tremendamente interesante y hermoso. Algunas utilizan el género autobiográfico y otras prefieren la ficción basada en sus vivencias. En todo caso, las diferentes perspectivas nos acercan, sus relatos nos ayudan a no sentirnos solas. Repasando mi cuaderno de lecturas he querido aprovechar esta entrada para compartir algunas lecturas sobre escritoras que nos cuentan la vida en otro tiempo o en otro lugar, no tan diferente ni tan lejano. Mujeres que hacen nuestra historia común #sororidad.

RECOMENDANDO ESCRITORAS:

Apuntes autobiográficos de Emilia Pardo Bazán que podéis leer aquí.

Los usos amorosos de la posguerra española, Carmen Martín Gaite.

Solterona, Kate Bolick. Ver entrada.

Tea-Rooms, Luisa Carnés. Ver entrada.

La mujer nueva, Carmen Laforet.

Mujeres de negro, Josefina Aldecoa (Segundo libro de la trilogía que empieza con Historia de una maestra)

Una habitación propia, Virginia Woolf.

El cuaderno dorado, Doris Lessing.

Women and Economics, Charlotte Perkins Gilman.

Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin.

Escucho el silencio, Mercedes Formica.

Y, aunque no los he leído todavía, muy arriba en mi lista de pendientes: La lección de anatomía y Clavícula de Marta Sanz.


¿Habéis leído alguna de estas lecturas? ¿Se os ocurren más libros sobre experiencias de escritoras? Si teneís alguna recomendación, no dudéis en comentar; estoy deseando conocer más libros para continuar mi viaje por las historias de las mujeres :).

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

EMILIA PARDO BAZÁN CONTRA LA HIPOCRESÍA: INSOLACIÓN.

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Magistral adaptación teatral de Insolación a cargo de Pedro Villora y Luis Luque (2015)

La hipocresía es uno de los temas omnipresentes en los textos de Doña Emilia. Tanto en sus cuentos como novelas el factor “guardar las apariencias” y el “qué dirán” determinarán los actos de los protagonistas. También sus artículos reflexionan sobre la doble moral a la hora de juzgar a las mujeres. En concreto, los siguientes:

“Hipocresía” (1909) De una anécdota de su propia experiencia surge este breve artículo sobre la hipocresía de la sociedad en lo que a las mujeres se refiere. Tras una visita al circo en la que pudo presenciar a una intrépida acróbata poner en riesgo su vida, recuerda a una aeronauta que también había arriesgado en su ejercicio. A pesar de estos ejemplos, sabe Doña Emilia que los autores seguirán hablando de la mujer como un “ser débil, tímido, dulce…” y poniendo el grito en el cielo al hablar de médicas o catedráticas.

“Contra la discriminación” (1911) y “En favor de la igualdad” (1914) se centran en la hipocresía de la justicia cuando le toca condenar a las mujeres. En el primero, una mujer condenada por fumar en público. ¿Su mayor delito? La parte pública, por supuesto. Si lo hubiera hecho en su casa, nada pasaría. “Pero delante de la gente…, es cosa que merece severísimo castigo […] Con esta clase de delitos suelen ser inflexibles nuestras celosas autoridades.” En el segundo, hace referencia al activismo de las sufragistas inglesas y critica que se las juzgue tan severamente cuando son consideradas, en todos los demás ámbitos, menores de edad. El hombre siempre está por encima de la mujer -más derechos, mejor educación-, mientras que las mujeres no pueden elegir nada de lo que les concierne y siempre están en manos de un hombre. Pero cuando hablamos de justicia las mujeres sí son responsables de sus actos e incluso se les aplican mayores penas.

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Por su parte, Insolación (1889) es una novela naturalista con un planteamiento muy moderno: una mujer habla de sus sentimientos y de una relación amorosa. Hasta entonces muchas historias pasionales se habían leído, pocas veces contadas en primera persona por una escritora. Tal fue el revuelo en la época que incluso la tildaron de pornográfica; Pereda se vio ultrajado espcialmente a causa de su narración con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-. Ya vemos que los críticos estaban más preocupados en desprestigiar a la autora que en comentar los aspectos estilísticos o temáticos. Se le suele atribuir una base autobiográfica, pues la propia Emilia había tenido una aventura amorosa con Lázaro Galdiano durante su relación con Galdós, a la que se refiere, en una carta al escritor, como “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”. Con semejantes argumentos, ¿quién puede resistirse a Doña Emilia?

Insolación tiene como protagonista a Francisca de Asís, viuda de Andrade, que vive en Madrid en un ambiente privilegiado de cenas y reuniones de sociedad. Al conocer a Pacheco, un donjuán andaluz, su vida tranquila y discreta se tambalea y un poderoso sentimiento se apodera de sus actos. Esta sencilla trama da pie a una profunda y sensorial reflexión sobre la influencia del naturalismo en hombres y mujeres y cómo afecta a su comportamiento. La parte más reflexiva de la historia la representa Pardo, un señor gallego que diserta sobre la tendencia natural de los españoles a la barbarie. Y es que será un elemento natural, el sol que calienta la explanada en el día de San Isidro, el culpable de la censurable aventura que viven los protagonistas. Más adelante, en 1892, Emilia confesará: “¡Ah! No es la naturaleza, es la sociedad tal cual hoy se encuentra constituida quien acaso desequilibra a la mujer.” (“Del amor y la amistad”).

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María Adánez y José Manuel Poga.

A Emilia Pardo Bazán se le presentaba un conflicto: mostrar de forma directa los encuentros entre los amantes u omitirlos y sobre ello reflexionará en la obra (metaliteratura hermosa):

 “Queda, eso sí, el recurso de presentarlas de forma indirecta, procurando con maña que no lastimen tanto como si apareciesen de frente, insolentonas y descaradas, metiéndose por los ojos. Así la implícita desaprobación del novelista se disfraza de habilidad.”

Sin embargo, eso no impide que nos ofrezca descripciones como esta, donde queda claro lo allí ocurrido sin que tenga que esconderse nada:

 “Por eso, y porque no gusto de hacer mala obra, líbreme Dios de entrar hasta que el sol alumbra con dorada claridad el saloncito, colándose por la ventana que Asís, despeinada, alegre, más fresca que el amanecer, abre de par en par, sin recelo o más bien con orgullo. ¡Ah! Ahora ya se puede subir. Pacheco está allí también, y los dos se asoman, juntos, casi enlazados, como si quisiesen quitar todo sabor clandestino a la entrevista.”

Modernas son las descripciones y las alusiones, sin reparos, de la protagonista al aspecto físico de Pacheco. También la introspección femenina sobre la moral, lo que está bien visto frente a lo que se desea libremente. Su mayor preocupación es que les vean los criados o los vecinos, que comenten, que juzguen los otros, el qué dirán. Será en una conversación con Pardo, donde se muestre más extensamente la opinión de la autora sobre la hipocresía de la sociedad y la doble moral:

“La mujer se cree infamada, después de una de esas caídas, ante su propia conciencia, porque le han hecho concebir desde niña que lo más malo, lo más infamante, lo irreparable, es eso; que es como el infierno, donde no sale el que entra. A nosotros nos enseñan lo contrario; que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…De modo, que lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece.”

El desenlace es más tradicional ya que solo el matrimonio de los amantes podría remendar los pecados cometidos, a ojos de la sociedad, claro. Ni con esas contentó a la crítica, pero nos deja un testimonio valiosísimo de su época. Queda claro que es una novela adelantada a su tiempo y marcadamente feminista al cuestionar la doble moral de la época y defender la libertad amorosa de las mujeres.

 

Fuentes:

Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid.

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Insolación, Madrid, Cátedra, 2005.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (mayo): Los Pazos de Ulloa: novela social.

Kate Bolick y las despertadoras

Ya de adulta (Edna St. Vicent Millay), fuera de forma intencionada o por instinto, simplemente se negó a guardar sus deseos en un cajón y siguió viviendo como siempre había hecho; es decir, de forma plena y sin someterse a las convenciones. Esta aceptación de la posibilidad y la voluntad de improvisar en lugar de determinar su vida al detalle es tan turbadora e incómoda ahora como lo era por aquel entonces.


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KATE BOLICK ha sido editora de las revistas The Atlantic y Domino así como colaboradora de publicaciones como The Boston Globe, Cosmopolitan, Elle, Vogue, The New York Times. Su primer libro es Solterona y leyéndolo podemos saber muchas más cosas de la autora así como descubrir cuál ha sido el proceso que hay detrás de él. Kate Bolick, desde que se dio cuenta de que quería ser escritora, fue posponiendo y ansiando a partes iguales su sueño, hasta que consiguió reunir las fuerzas y el material para componer un libro como Solterona. Su origen es un artículo publicado en The Atlantic que la llevó directamente a la portada de la revista. Pero el impuso que ella necesitaba fue mucho más progresivo que un artículo o una tesis que defender; vino de parte de cinco mujeres que la ayudaron a construir su vida propia:

¿Quién fue Maeve Brennan?maeve

Esta escritora nació en Dublín en 1917, y tras mudarse a Nueva York, comenzó a trabajar en diversas revistas hasta llegar a colaborar con Harper’s Bazaar o The New Yorker. Aquellos que la conocieron resaltan su estilo impactante y la fuerza de sus convicciones, algo difícil de defender en aquella época. Se mantuvo fiel a sus ansias de libertad y creación hasta los 37 años, edad con la que se casó con un redactor del que se divorció poco después. Dejó una imborrable huella en los que pudieron coincidir alguna vez con ella y nosotrxs tenemos la oportunidad de conocerla gracias a sus obras.

¿Qué escribió?

-Cronicas de Nueva York, recoge sus artículos publicados.

-De visita, una novela corta.

Cuentos dublineses, colección de relatos que incluye uno de los más conocidos: “Las fuentes del afecto”, del que Alice Munro ha llegado a decir que es uno de sus favoritos de todos los tiempos. Dato que, como es de suponer, hace que pase directamente a encabezar mi lista de lecturas pendientes.

¿Quién fue Edith Whedith-whartonarton?

Sin duda es la más conocida de las “despertadoras”. La propia Kate Bolick reconoce que era un tanto escéptica ante las novelas de Wharton ya que no estaba segura de la importancia de las mujeres solteras en su obra. Lo cierto es que Edith Wharton se casó joven y durante su matrimonio viajará por el mundo manteniendo una vida apartada de la escritura. ¿Y cuándo comienza su carrera literaria? Pues… ¡al separarse de su marido! Todos los acontecimientos vividos le servirán de material suficiente para convertirse en una excelente cronista de la sociedad del siglo XIX en Estados Unidos.

¿Qué escribió?

A pesar de ser una escritora tardía (publicó su primera obra con 35 años) cuenta con una producción literaria muy extensa en la que destacan novelas memorables como La casa de la alegría o La edad de la inocencia, con la que ganó el Premio Pulitzer. A estas hay que sumar: Madame de Treymes, Ethan Frome, numerosos relatos, cuadernos de viajes y sus memorias: Una mirada atrás.

edna-st-vincent-millay¿Quién fue Edna St. Vincent Millay?

Pasó a la historia tanto por su poesía como por su imagen imponente y misteriosa. El incio de su carrera artística fue tan sorprendente y espectacular como ella misma ( y que no cuento para que descubráis la anécdota en el libro), hasta culminar al ser la primera mujer en ganar el Pulitzer de poesía con 31 años. Su estilo de vida bohemio y su espíritu viajero eran su motor,; la musa de sus obras la encontraba en sus propias experiencias: tenía una sed infinita de arte. Esquivó durante su juventud el matrimonio hasta que conoció a Eugen Jan Boissnai, un hombre capaz de respetar su arte y su libertad.

¿Qué escribió?

Sus poemas se encuentran recopilados en: Renascence y otros poemas, Collected Sonnets. Nancy Milford ha escrito sobre ella en Savage Beauty.

¿Quién fue Charlotte Perkins Gilman?charlotte-perkins-gilma

Es la descubridora que más profundizó y escribió sobre el tema de la soltería y la libertad de la mujer. Como escritora indagó más en aspectos sociológicos. En su familia ya contaba con antecedentes ilustres en la lucha por la libertad ya que la tía de su padre era la autora de La cabaña del tío Tom, Harriet Beacher Stowe. Tras separarse de su primer marido, poco comprensivo con sus necesidades creativas, y  condescendiente en extremo, contraerá matrimonio con su primo, con el que sí podrá seguir desarrollándose como escritora.

¿Qué escribió?

Nos deja obras como Herland (traducido Dellas) donde se recrea un país en el que solo habitan mujeres que, a su vez, conciben solo niñas y viven en armonía, ante la estupefacción de un par de hombres que las descubren.“El papel pintado amarillo” es su relato más conocido y en él plasma la depresión en la que cayó tras el nacimiento de su hija. Este es el único texto que he leído de los que aquí aparecen y puedo decir que su estilo es muy original, con palabras llenas de matices; de hecho consigue construir una historia a partir de las percepciones que una mujer tiene sobre su habitación, en concreto sobre el papel pintado, y como todo ese simbolismo no es más que la desazón que siente. El tono es muy íntimo ya que está contado como un diario (aunque esa no sea la forma), nos cuenta todo lo que piensa de su marido, de sus inquietudes y no deja de ser, en ocasiones, perturbador.

neith-boyce¿Quién fue Neith Boyce?

Ella es, en palabras de Bolick, “la Carrie Bradshaw del siglo XIX”. Al igual que Maeve Brennan, trabajó como columnista, en este caso en la revista Vogue, relatando la vida de una mujer soltera en Nueva York. Mujer adelantada a su tiempo, excepcionalmente creativa y trabajadora, también esquivó el matrimonio hasta que conoció a Hutchins HapGood, con el que mantuvo una relación complicada.

¿Qué escribió?

Su columna, “La chica soltera”, basada en sus propias experiencias, fue muy famosa en la época y nos sirve hoy para rastrear en las anécdotas de su vida y pensamientos sobre la vida de las mujeres. Neith Boyce cuenta con una producción literaria que abarca todos los géneros y es tan prolífica que os dejo el enlace a sus trabajos completos para que podáis comprobar lo mucho que escribió, hecho que se contrapone con el olvido al que estuvo sometida varias décadas. A pesar de ser la escritora como más libros publicados puede que sea la más desconocida de todas.

El Día de las Escritoras

¿A quién se le olvidó Carolina Coronado?

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Carolina Coronado, Federico de Madrazo.

No se me ocurre mejor manera de celebrar este día que reivindicando la figura de esta poeta española. Ya sé que los currículos educativos son imposibles, no hay tiempo para acabar el temario y mucho menos para incluir más autores en las programaciones de literatura. Pero tampoco veo tan difícil una mención a alguna mujer más que escribiera poesía. Al igual que que considero una falta grave que en algunos libros no aparezca Santa Teresa de Jesús al explicar la poesía mística renacentista, pues oye no estaría de más que el número de mujeres en los libros de texto fuera aumentando. Y no me refiero a esos cuadritos al margen, así como “sabías qué esta mujer escribió algo poco importante”. Por ejemplo, si nos vamos al siglo XIX, qué bonito sería leer en clase los poemas de Carlolina Coronado, tan actuales, sus versos tan directos, una poesía que sorprende, que prende una llama en la literatura decimonónica. Y, al mismo tiempo, serviría para introducir el tema de la igualdad. Porque las mujeres que escriben poesía no solo hablan del amor y la naturaleza sino de los conflictos interiores, dan voz a las injusticias. Tengo que confesar que conocí a esta poeta extremeña de casualidad, en la Biblioteca de Humanidades. Y Voilá! tremenda alegría recorrer aquel tomo enorme con sus obras completas. ¿Por qué nadie me habló de ella antes?

Aquí, un breve apunte sobre su vida. Y en WIKIPEDIA, la reciente actualización de su página (gracias a las colaboradoras del Editatona del sábado 15 de octubre.)

Para leer, unos fragmentos:

Marido verdugo

Nunca el verdugo de inocente esposa
con noble lauro coronó su frente:
 ¡Ella os dirá temblando y congojosa
las gloriosas hazañas del valiente!
 Ella os dirá que a veces siente el cuello
por sus manos de bronce atarazado,
y a veces el finísimo cabello
por las garras del héroe arrebatado.
 
Que a veces sobre el seno transparente
cárdenas huellas de sus dedos halla;
que a veces brotan de su blanca frente
sangre las venas que su esposo estalla.

En este poema, la ironía juega con la épica y, si bien más metafórica, no  llega a enmascarar el verdadero tema que bulle en estos versos. Ya sea en la reflexión sobre la política y la situación de las mujeres o la violencia de género, ambos temas, por desgracia, no podrían estar de más actualidad.

 Libertad

¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna
y una aguja por derecho?

¡Libertad! ¿de qué nos vale
si son los tiranos nuestros
no el yugo de los monarcas,
el yugo de nuestro sexo?

[…]

Los mozos están ufanos,
gozosos están los viejos,
igualdad hay en la patria,
libertad hay en el reino.

Pero, os digo, compañeras,
que la ley es sola de ellos,
que las hembras no se cuentan
ni hay Nación para este sexo.

También otras escritoras hicieron de su literatura denuncia de la situación opresora que tenían que soportar las mujeres:

Rosalía de Castro, Lieder:

Jamás ha dominado en mi alma la esperanza de la gloria ni he soñado nunca con laureles que oprimiesen mi frente. Solo  cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios aunque alrededor hubiese sentido, desde la cuna ya, el ruido de las cadenas que debían aprisionarme para siempre, porque el patrimonio de la mujer son los grillos de la esclavitud. Yo, sin embargo, soy libre, libre como los pájaros, como las brisas; como los árboles en el desierto y el pirata en el mar.

Ángela Figuera Aymerich, No quiero:

No quiero 
que me manden Fulano y Mengano, 
que me fisgue el vecino de enfrente, 
que me pongan carteles y sellos 
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto, 
llorar en secreto 
cantar en secreto.

No quiero 
que me tapen la boca 
cuando digo NO QUIERO…

Sor Juana Inés de la Cruz, “Sátira filosófica en redondillas”:

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión 
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Disfrutad del Día de las escritoras leyendo un poco de, no sé, Elena Garro, Alejandra Pizarnik, Emilia Pardo Bazán, Carmen Martín Gaite, Elena Medel, Marta Sanz, Berta G. Faet…

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Birgit Stern, Lesende Frau vía WomenReading.

Alice Munro

“La memoria es la forma en que seguimos contándonos a nosotros mismos nuestras historias”, Alice Munro.


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Si yo, como lectora, fuera una casa, cuando leía a los que en algún momento fueron mis escritores favoritos (Paul Auster, Murakami o Vila-Matas) sus historias se quedaban en la puerta, me gustaban, reconocía su calidad, pero no conseguían superar la superficie; siempre se interponía una pared. Con las escritoras, sobre todo cuando las empecé a leer exclusivamente, fue diferente: su prosa me iba envolviendo y, no solo conseguían entrar, sino que llenaban todas las estancias. Sus historias forman parte de mi estructura: a veces la sostienen y otras sacuden mis cimientos.

Eso fue exactamente lo que me ocurrió cuando empecé a leer los cuentos de Alice Munro (Ontario, 1931). (Sí, no se me había olvidado que después de comentar uno de sus cuentos de Mi vida querida, todavía no le había dedicado una entrada). Ella me diría: “Déjate de casas, lo importante es tener una habitación propia”. Porque la joven Munro, siendo ama de casa, escribía sus relatos en el cuarto de la plancha durante las siestas de sus hijas. Antes de casarse ya tuvo que cuidar de su madre y ocuparse de sus hermanos. Después comenzó Periodismo y Filología inglesa pero abandonó los estudios para casarse. Aunque su vida parecía dedicada a los otros, con poco tiempo para desarrollar su genio, su impulso creativo la llevó a buscar pequeños momentos libres para ir plasmando sus ideas en el papel.

A los 30 consiguió publicar y por suerte, sus obras vieron la luz. Sus historias tienen mucho que ver con su infancia, la relación con su madre, con la religión. Todo envuelto en ese ambiente de quietud y aparente inamovilidad canadiense. Sin embargo, tras esos detalles sencillos y acontecimientos cotidianos, nos encontramos una radiografía de la sociedad en la que creció y, en especial, de la vida de las mujeres. Entre las escritoras que la inspiraron destacan tres: Eudora Welty, Flannery O’Connor y Carson McCullers, sin olvidar la huella de Chéjov, con el que a menudo se la ha comparado. Pero ella es única. En 2013 le concedieron el premio Nobel de Literatura. Me pregunto si alguno de los escritores galardonados experimentó tantas dificultades como las mujeres, si alguno tuvo que ocuparse de la familia, la casa y hacer malabarismos para escribir sus novelas. Supongo que la mayoría contaba con un despacho propio y tiempo para viajar y vivir aventuras que luego les servirían de inspiración. Si quieres conocer a mas escritoras de Nobel sigue este enlace.

Lo que está claro es que Canadá es un país que nos regala grandes contadoras de historias como Margaret Atwood y Munro. Además, gracias a la editorial Hoja de Lata sumamos otra más: Gabrielle Roy. En su página puedes encontrar más información sobre la obra y su autora.

Para leer más Alice Munro:

  • Dance of the Happy Shades,alice-munro2
  • La vida de las mujeres(Lives of Girls and Women, 1971), Lumen, 2011, novela.
  • Something I’ve Been Meaning to Tell You, 1974.
  • Who Do You Think You Are? o The Beggar Maid, 1978.
  • Las lunas de Júpiter(The Moons of Jupiter, 1982), De Bolsillo, 2010.
  • El progreso del amor(The Progress of Love, 1986), RBA, 2009.
  • Amistad de juventud(Friend of My Youth, 1990), De Bolsillo, 2010.
  • Secretos a voces(Open Secrets, 1994), RBA, 2008.
  • El amor de una mujer generosa(The Love of a Good Woman, 1998), RBA, 2009.
  • Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio(Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage, 2001), RBA, 2007.
  • Escapada(Runaway, 2004), RBA, 2005.
  • La vista desde Castle Rock(The View from Castle Rock, 2006), RBA, 2008.
  • Demasiada felicidad(Too Much Happiness, 2009), Lumen, 2010.
  • Mi vida querida(Dear Life, 2012), Lumen, 2013.

#LeoAutorasOct

Desde que conocí la iniciativa #LeoAutorasOct a través de las compañeras de La Nave Invisible, he estado seleccionando los libros que quería recomendar en el blog. Como ya sabéis, llevo casi dos años leyendo exclusivamente escritoras y con ello he aprendido a decir NO al punto de vista único. Entre los escritores, los personajes femeninos no suelen estar muy desarrollados y, además, responden a roles o estereotipos que no se corresponden con la realidad. Por ello, dos de los libros que he elegido contienen precisamente una gran diversidad en cuanto a personajes femeninos, alejándose de los tópicos. Esto les permite tratar temas muy interesantes y ofrecer perspectivas nuevas y honestas.zadie-smith

Londres NW, Zadie Smith.

En el noroeste de Londres han crecido dos amigas con vidas muy diferentes, con sus conflictos internos, con sus secretos. A través de los distintos capítulos de la novela iremos conociendo la infancia y la juventud de Natalie y Leah y, al mismo tiempo, un retrato de la sociedad de esa zona concreta de Londres en la época en la que vivió la propia Zadie. El siempre presente choque racial, una infidelidad insatisfactoria que pone a los personajes al límite, la mujer que no quiere tener hijos, las drogas o las barreras invisibles que nos distancian de los demás, son algunos de los temas que palpitan entre los personajes.

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Daniela Astor y la caja negra, Marta Sanz.

Lo primero que nos sorprende y atrae es la estructura de la novela que alterna el tiempo de la historia con un juego de la protagonista que corre paralelo. Por esa “caja negra”, fingido documental del destape, desfilan actrices reconocidas ¿Hasta qué punto son marionetas puestas al servicio de un poder mayor? Serán muchas las mujeres que pasen por las páginas de este libro, contadas desde la mirada de la protagonista: una niña cuyo comportamiento es el reflejo de su época. Otro de los grandes temas de la novela es el aborto que hará visibles los sutiles hilos que mueven a las mujeres y contra los que tienen que luchar. Leedla.

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Las olas, Virginia Woolf.

Por último, me apetecía recomendar uno de los libros inclasificables de la literatura: Las olas. Quizás no es la mejor opción para iniciarse con esta autora, pero después de que ya la conocemos bien, toca asumir riesgos. Virginia Woolf es una escritora experimental y novedosa y con este libro ha eludido todo género y todo límite. La acción inexistente deja paso a las emociones, el fluir de la sentimientos de los personajes. Cada palabra, cada descripción, imita el ritmo del mar, el ir y venir de la historia. Leer este libro es una experiencia de los sentidos, como comerte una tarta de chocolate, abrir un regalo o zambullirte en el mar. Es la literatura ahí mismo, abriéndose ante ti.

 

 

Chimamanda Ngozi Adichie

To choose to write is to reject silence, Chimamanda Ngozi Adichie.


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Chimamanda Ngozi Aichie, Enugu, Nigeria (1977)

El mundo debería estar lleno de Chimamandas. De hecho, puede que ya lo esté. Hay mujeres en todos los países escribiendo sobre sus pueblos, sobre otras mujeres, sobre la injusticia. Si alguien no lo puede asegurar es porque hace falta cavar muy hondo para sacar estos relatos del olvido asegurado. Aunque Chimamanda es una voz actual, reconocida en todos los rincones, todavía tendría que hablarse más de ella, tenerla más presente, acudir a sus reflexiones más a menudo. Ya sé que en Suecia se lee su ensayo (Todos deberíamos ser feministas) en los institutos, pero ¿qué pasa en el resto de países? Ella está llena de vitalidad y de sabiduría; es una revolución contra la historia única, contra la desigualdad.

“Yo amaba los libros ingleses y estadounidenses que leía, avivaron mi imaginación y me abrieron nuevos mundos; pero la consecuencia involuntaria fue que no sabía que personas como yo podían existir en la literatura.”

Leer literatura nigeriana la impulsó a escribir novelas con personajes próximos a su realidad y de ahí nació La flor púrpura. Esta novela tiene como protagonista a una niña, una superviviente de la dictadura que ejerce su padre en el hogar. Kambili debe enfrentarse a la tiranía del hombre y de la sociedad opresora en la que vive; una sociedad fanática que busca la virtud en comportamientos sumisos. Ella se niega a encerrar su personalidad y toda esa rebeldía será reprimida con violencia. Y la violencia significa la tortura de una madre y sus hijos, la consecuencia de la educación inculcada al padre en su juventud. Chimamanda nos sorprende con un relato excepcional del sufrimiento con escenas muy duras que harán brotar una rabia contenida desde hace demasiado tiempo. Nadie se acostumbra a las injusticias y de ese inconformismo surgen historias como las contadas por Chimamanda: para hacer escuela, para revocar los tratados del patriarcado, para impulsar la literatura escrita por mujeres y liberarla de los grilletes de un canon rancio, anacrónico, que habla de una realidad que nunca existió. Las mujeres no se reflejan en el espejo que han escrito los hombres sino en el de ellas mismas, en el de otras hermanas, de otras épocas, otras culturas, las que escribieron antes  y nos abrieron los ojos.

Pero esta no es la única historia que tiene que contarnos; respondiendo al “equilibrio de historias” ha publicado:

La flor púrpura (Purple Hibiscus, 2003). Barcelona: Grijalbo, 2004 (Edición de Bolsillo, Barcelona: Debolsillo, 2005).

Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006). Barcelona: Mondadori, 2007.

Algo alrededor de tu cuello (The Thing Around Your Neck, 2009). Barcelona: Mondadori, 2010.

Americanah, 2013; traducción de Carlos Milla Soler, Literatura Random House, 2014

Zadie Smith

El mundo no te brinda ningún significado. Tú tienes que volverlo significativo y decidir lo que quieres, necesitas y debes hacer. – Zadie Smith.


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Zadie Smith (Londres, 1975) [HAMISH BROWN/GETTY]

No leas nunca a Zadie Smith si no quieres salir de tu zona de confort. Sí, esa zona tan famosa en el coaching también se podría aplicar a la lectura. Porque todos tenemos un tipo de libro que nos hace sentir muy cómodas. Esa novela sin complicaciones, con una trama divertida y un final predecible; con personajes pulcros y exitosos. Son libros que tratan los temas que más nos gustan, que nos dan la razón y nos negamos a salir de ahí.

Leer a Zadie no serviría más que para meternos en un serio problema. Y eso fue exactamente lo que me ocurrió a mí. Llegué a Zadie Smith el año pasado con pleno desconocimiento de lo que me iba a encontrar y fui expulsada de manera abrupta y violenta de mi zona de confort, sin previo aviso. No encontrarás en los libros de esta escritora inglesa los personajes literarios habituales. Aquí se trata de seres humanos, reales, con sus virtudes y sus muchos defectos y debilidades, expuestos a la vista de los lectores. Vulnerables. Los personajes no son juzgados por ello; sus palabras los retratan y no los comentarios de la autora. Caminamos entre sus páginas sin guía, con todos los riesgos que ello supone: reflexionar, empezar a cuestionar comportamientos o ideas. Las historias son tan cotidianas y verosímiles como sus personajes, reflejo de una época y un lugar concreto, fruto de las experiencias vividas por la propia autora (el barrio de Londres en el que creció, en NW London o la vida académica en Estados Unidos, donde trabaja como profesora, en Sobre la belleza) y de sus lecturas. Su estilo es versátil: puede pasar de un momento denso y concentrado donde nos abruma con una reflexión científica y, con su sutil maestría, colarnos una descripción de los sabores de patatas chips en UK (país en el que este tema daría para una tesis).

Las radiografías que Zadie nos ofrece de Londres son únicas: nos alejamos del Londres turístico y nos vamos a un barrio multicultural, inmigrante, porque todas las piezas forman la ciudad y no nos podemos quedar solo con una visión. Si es que al final siempre estamos dándole vueltas al tema del punto de vista único. Nada nos enriquece más que escuchar todas las historias y con esta escritora aprenderemos mucho y también disfrutaremos de su ironía y de sus descripciones. Ninguna palabra sobra en sus novelas y realmente consigue atraparte en esa tela de araña que ha ido tejiendo entre enredos familiares y choques culturales. Una lectura inteligente, nunca pedante.

La verdad es que después de leer a Zadie Smith ya no leerás de la misma forma. Ya no te conformarás con la misma literatura cómoda y querrás ir más allá. Ella me llevó a  Chimamanda Ngozi Adichie. Así que el riesgo lector siempre recompensa.

[Lectura: Sobre la belleza, Zadie Smith.]

Emilia Pardo Bazán

“A las mujeres no nos permiten hablar de esto. Pero lo que no se dice, se piensa. Y no hay nada más peligroso que lo reprimido, lo oculto, lo que se queda dentro, pudriéndose.”

Insolación, Emilia Pardo Bazán.

A veces me pregunto si hablamos lo suficiente de ti, querida Emilia. Tú renovaste la literatura, concentraste la convulsión que fue el siglo XIX en tus obras; no solo España, sino también Europa resuena en cada ensayo, cada novela. Leerte es un ejercicio de admiración y reconocimiento porque tu palabra fue apertura, contradicción y cambio:

  • Abriste el camino de las mujeres escritoras frente el rechazo de la oposición masculina que te negó el lugar que te correspondía.
  • Nadaste entre dos aguas en tu literatura para que en ella pudieran tener acomodo todas las tendencias que iban naciendo en Europa y así enriquecer nuestra novela.
  • Tus viajes y tus lecturas te dieron una mirada nueva con la que cambiar la palabra áspera de algunos escritores estancados en sus convicciones, inamovibles, limitados y, pese a todo, a ellos se les premia y a ti se te aparta.
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Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851)

Lo cierto es que nadie la pudo frenar. Emilia Pardo Bazán siempre se mantuvo al tanto de lo que ocurría en Europa. Fue una escritora ecléctica cuya  inquietud intelectual se refleja en el viaje literario que es su obra: desde las corrientes del naturalismo y el determinismo así como el realismo decimonónico de Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza o La tribuna (y sus reflexiones en “La cuestión palpitante”), al feminismo en su defensa del derecho de la mujer a la educación (“La mujer española”) y a la libertad amorosa en Insolación, sin olvidar La Quimera,  donde recoge la tendencia espiritualista finisecular y la renovación de la novela que llegaba de Europa. Otro claro ejemplo de la versatilidad literaria de Doña Emilia lo encontramos en sus cuentos, ya que abarcan todas las temáticas: amor, misterio, fantasía, cuentos populares, religiosos, rurales, de carnaval, o psicológicos. Además, esa escritura innovadora y arriesgada la llevará a ser la precursora de uno de mis géneros literarios preferidos. Pero de eso hablaremos otro día…en la sección #lecturas.

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En 2015, se pudo ver sobre las tablas esta estupenda adaptación de su novela Insolación, cuyas reivindicaciones feministas siguen siendo válidas hoy.