Margaret Atwood.

“La humanidad es muy adaptable decía mi madre. Es sorprendente la cantidad de cosas a las que llega a acostumbrarse la gente si existe alguna clase de compensación.”

El cuento de la criada, Margaret Atwood.

Margaret Atwood

Margaret Atwood  (Bernard Weil/Toronto Star via Getty Images)

Buscaba a Margaret Atwood sin saberlo. Y la encontré recopilando información para un trabajo de latín. Lo cotidiano o la casualidad es, en ocasiones, la llave de los descubrimientos. Entre materiales de mitología aparecieron los poemas de esta escritora, para mí, desconocida. Unos meses después llegó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y la oportunidad de escucharla en Oviedo. Entonces nació una admiración que fue creciendo a medida que iba leyendo sus obras.

Margaret Atwood nació en Ottawa en 1939 (qué tendrá Canadá que nos da tan buenas narradoras, entre ellas, Alice Munro, Premio Nobel de Literatura en 2013). Compaginaba su trabajo como profesora de Literatura inglesa en la Universidad con la escritura y en 1961 publicó su prr libro de poesía, Double Persephone. Pero será con sus novelas con las que adquiera un mayor reconocimiento. Entre sus obras más destacadas se encuentra La mujer comestible, Alias Grace, El cuento de la criada o El asesino ciego por citar algunas, ya que ha recibido numerosos premios literarios por todas ellas, y el nivel literario no deja de superarse novela a novela. En 2015, Lumen publicó Nada se acaba que permanecía inédita en castellano, y en el que -en palabras de Marta Sanz-, “construye un relato agudo y nada convencional sobre la identidad en el amor.”

Su estilo es rompedor, su lenguaje directo y las historias que cuenta, a pesar de partir de una metáfora, nunca ocultan el retrato y la crítica política y social de nuestra realidad. Más que retrato es una disección precisa y cierta. Crea mundos nuevos, paralelos al nuestro; todo adquiere cierta distancia, para observar mejor, para entender mejor. Las protagonistas de sus obras son mujeres que luchan contra convenciones impuestas, que tendrán que desenvolverse en situaciones difíciles. La ironía y el ingenio que irradian sus páginas se convierten en un vicio saludable para lectores curiosos que no se conforman con lecturas ligeras.

Aunque la lectura más impactante y genial que podría recomendar de Margaret Atwood es El cuento de la criada, he elegido para la sección LECTURAS una obra muy especial, Penélope y las doce criadas. En esta novela se muestra la escritora más divertida y cómplice con el lector, además de dar voz a uno esos personajes silenciados que encontramos en la mitología.

Os dejo con unos versos de aquel poema que descubrí hace años y que fue la puerta abierta hacia Margaret Atwood y sus tesoros literarios.

“[…]Como una semilla roja en la mano
que olvidaste que aprietas,
llevas tu amor…
Él necesita ver para creer
y está oscuro.
Atrás, atrás…, le susurras,
pero quiere que vuelvas
a alimentarlo, Eurídice,
puñado de tul, pequeña venda,
soplo de aire frío,
no se llamará Orfeo
tu libertad… “

 Eurídice, Margaret Atwood.

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