Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit

La violencia doméstica, el mansplaining, la cultura de la violación y el derecho sexual están entre las herramientas lingüísticas que redefinen el mundo con el que muchas mujeres se encuentran cotidianamente y abren el camino para comenzar a cambiarlo.


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Traducción de Paula Martín · Capitán Swing, 2016.

[*En esta entrada confluyen mis impresiones después de leer el libro de Rebecca Solnit, su mensaje y cómo este dialoga con diversos fragmentos de las reflexiones de la socióloga y feminista Charlotte Perkins Gilman, nacida en 1860]

El mansplaining es la punta del iceberg. Es el primer paso para silenciar a las mujeres, para minar su confiaza. Y así aislarlas hasta que desaparezcan sus voces. Un desprecio hacia la opinión de las mujeres que ya vienen denunciando escritoras a lo largo de los siglos. Por eso Rebecca Solnit nos explica su Virginia Woolf o relee a Susan Sontag. Por eso es importante escuchar a las que nos precedieron.

When women suggest that it could be done differently, their proposal is waved aside -they are “only women” -their ideas are “womanish”. [En The Man-Made World]

Lo que nos cuenta Solnit no nos es ajeno ya que estamos acostumbradas a que la opinión masculina sea siempre la de los expertos, la que hay que escuchar y respetar; la voz canónica y profesional, ¿incuestionable?. Por supuesto que la tenemos que cuestionar pero es bien difícil hacerlo cuando te han ridiculizado o amenazado por defender tus ideas; cuando han eliminado toda influencia femenina en la historia, dejándote desarmada.

Fiction, under our androcentric culture, has not given any true picture of woman’s life, very little of human life, and a disproportioned section of man’s life. [En The Man-Made World]

Primero fue Casandra, la representación perfecta de cómo destruir la credibilidad de las mujeres. “Las mujeres son mentirosas por naturaleza.” Ahora repítelo una y otra vez hasta que se convierta en la norma. Luego está esa manía de tergiversar las palabras de las mujeres; no aceptar el no. El no que es porque nuestra opinión no cuenta. Sabemos que esto no nace de un día para otro. La educación y aleccionamiento al que nos someten ha surtido su fruto durante demasiados siglos, no grites, cierra las piernas, busca siempre la aprobación masculina. Deja que crezca esa costra monstruosa de inseguridad alrededor de tu libertad.

This ultra lilltleness and ultra femaleness has been demanded and produced by our Androcentric Culture. [En The Man-Made World]

ana teresa fernández

“Telaraña”, Ana Teresa Fernández. Cuadro al que Solnit hace referencia en su artículo “Abuela araña”.

We have a world wherein men, industrially, live in the twentieth century; and women, industrially, live in the first -and back of it. [En The Man-Made World] 

Después llega la invisibilización física: el velo, relegarnos al espacio del hogar. Allí donde nadie nos ve, ni nos escucha. Y que no se te ocurra quejarte o defender tus derechos. Serás una histérica. Maldita palabra que ya en su significado no puede ser más machista. Silenciar también se consigue aislando. Una mujer sin referencias, sin árbol genealógico femenino está sola. De ahí que se elimine la influencia de las mujeres artistas. Si todo esto no sirve y ellas acaban descubriendo su genealogía, y junto a otras defienden sus derechos en las redes sociales, llegarán las críticas y las amenazas que solo son otra manera de decir CÁLLATE.

Harriet Martieau must conceal her writing under her sewing when callers came, because “to sew” was a feminine verb, and “to write” a masculine one. Mary Someville must struggle to hide her work from even relatives, because mathematics was a “masculine” pursuit. [En Women and Economics]

El mansplaining es el resultado de una  educación que da el poder a los hombres y el descrédito a las mujeres, relegadas a un plano secundario. Pero solo es el principio. Las agresiones hacia las mujeres buscan su silencio y sumisión. Una mujer que tiene miedo a salir por la noche o a viajar sola es vulnerable. Vulnerable, vulnerable y vulnerada hasta llegar a la forma más extrema de anulación: el asesinato.

A woman, a spaniel, and a walnut-tree –the more you beat ‘em, the better they be. [Handbook of Proverbs of All Nations, en Women and Economics]

rebecca solnit elle

Rebecca Solnit (San Francisco, 1961) · Elle

Los hombres me explican cosas es una colección de ensayos sobre todas las maneras que existen de invisibilizar y anular a las mujeres en nuestra sociedad; Solnit se apoya en ejemplos mitológicos e históricos, en anécdotas de su vida personal y en terribles sucesos recientes para denunciar esta condena del silencio, degradante y violenta. Sin embargo, frente a los continuos obstáculos que nos limitan, permanece la esperanza. La esperanza de la lucha y la revolución que es el feminismo. Por eso, entre novelas con historias apasionantes, resulta muy estimulante introducir ensayos feministas de este tipo que nos recuerdan las lagunas de nuestro conocimiento y nos dan las armas necesarias para cambiar nuestro futuro y defender nuestra libertad.


“Sus demandas de liberación de la mujer no eran únicamente el que pudiesen realizar parte de las tareas institucionales que hacían los hombres, sino el tener total libertad para vagabundear, geográfica e imaginariamente”, Virginia Woolf.

Las chicas, Emma Cline

Guy no había interesado tanto a la prensa, no era más que un hombre haciendo lo que los hombres llevan haciendo toda la vida, pero a las chicas las convirtieron en algo mítico.


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La idea de este blog es compartir las lecturas que más me han fascinado, tanto de mis escritoras favoritas como de las que voy descubriendo. De ahí que dudara a la hora de escribir –y publicar- sobre Las chicas, un libro que me ha provocado sensaciones contradictorias. La verdad es que no me ha gustado mucho, pero debo admitir que su mérito está en el debate que ha suscitado entre los lectores y creo es interesante destacar aquí los temas que plantea, a partir de varios fragmentos. Dos son los puntos fuertes, en mi opinión, de la novela de Emma Cline; por un lado, el estudio de la adolescencia femenina, las inseguridades de una joven y sus anhelos vistos desde la perspectiva de su yo adulto que reflexiona sobre las decisiones que tomó a sus trece años; y por otro, el lenguaje tan evocador y descriptivo, muy cinematográfico, que nos lleva directamente a la década de los 60 y transmite a la perfección el ambiente de la época, tal y como recordamos haber visto en las películas.

Esperaba que alguien me dijese qué había de bueno en mí. Más tarde me pregunté si sería por eso por lo que había muchas más mujeres que hombres en el rancho. Todo el tiempo que había dedicado a prepararme, esos artículos que enseñaban que la vida no era más que una sala de espera, hasta que alguien se fijara en ti… Los chicos habían dedicado ese tiempo a convertirse en ellos mismos.

Se echan en falta en la novela más párrafos como este. Los momentos en los que la protagonista reconoce el poder de su cuerpo para conseguir su ansiada atención son más abundantes que los que cuestionan la presión que tienen que soportar las chicas adolescentes injustamente. Y es que, siendo consciente de la subjetividad de lo que voy a decir, creo que ya sabemos que en la adolescencia somos muy vulnerables y que la falta de atención de padres o amigos causa actos de rebeldía con los que se corren más o menos riesgos. Aunque no se haya hablado mucho de la adolescencia femenina desde el punto de vista de una mujer, la autora no nos aporta nada nuevo al relato ya conocido. Creo que son más necesarias historias que ofrezcan otros modelos posibles de adolescencia, que den seguridad a las chicas que los lean o que propongan una reflexión más profunda; que no nos despisten de la misma manera que se ha hecho siempre: haciendo que los hombres no sean protagonistas pero luego resulta que sí.

La bofetada debería haberme puesto más alerta. Como quería que Russell fuera bueno, lo era. Como quería estar cerca de Suzanne, me creía todo lo que me permitiera estar allí. Me decía a mi misma que había cosas que no comprendía. Recuperaba las palabras que había oído decir a Russell y les daba la forma de una explicación. A veces tenía que castigarnos para mostrarnos su amor.

Emma Cline Bertran

Ahora ya puestas unas gafas más objetivas, creo que hay cabos sueltos en el relato. La admiración que siente Evie por Suzanne, como concepto, me parece de lo más acertada. Sin embargo, en la novela, no está realmente justificado por qué Evie siente esa adoración por su compañera. La autora nos atrapa con descripciones tan originales y sensoriales como esta:

La sonrisa de Suzanne, que floreció dentro de mí como pirotecnia, esparciendo su humo de colores, sus cenizas errantes y hermosas.

¿De dónde sale toda esa pirotecnia? ¿Es su pelo? ¿La indiferencia? ¿Los efectos de una droga? Inevitablemente percibo que esto no es suficiente para creerme la relación entre ellas. O quizás sea el misterio que provoca Suzanne lo que quiera trasmitir Emma Cline con esas omisiones. Al fin y al cabo, es la autora la que nos indica lo que debemos pensar de los personajes.

Luego está el punto de vista, desdoblado en las voces de la Evie adolescente y la adulta. Las opiniones de la adolescente sobre sus actos siempre están condicionadas por la mirada de la Evie adulta así que acaba siendo un punto de vista único sin una evolución real. Un ejemplo de cómo mostrar el punto de vista adolescente y las reflexiones posteriores sin que se solapen está en Daniela Astor y la caja negra (Marta Sanz), novela de la que ya os hablé aquí.  Creo que tiene todo lo que le falta a Las chicas.

De cualquier manera, el aparato publicitario ha creado unas expectativas, en mi caso, no cumplidas. La morbosidad del clan Mason y el eslogan feminista han resultado ser la receta perfecta del éxito de la novela. Puede que Mason o los hombres no sean el protagonista pero está claro que la sombra masculina tiene una influencia enorme sobre las chicas que aquí conocemos. A pesar de que habla de los años 60, la Evie actual también verá en Sasha repetido su comportamiento de esa época:

Ya debía de haberlo perdonado por dejarla tirada. A las chicas se les daba bien colorear esos decepcionantes espacios en blanco.

Si trasladaramos a Sasha al 2016 ¿seguiría viendo su comportamiento perpetuado? Seguramente sí porque lamentablemente las cosas no han cambiado mucho. Y yo me pregunto, al menos en la literatura, como arma cargada de futuro ¿es que no hay otro mundo posible? Tengo claro que necesito otra literatura, una alternativa que aporte esperanza y muestre una manera diferente de hacer las cosas. Con todo, no descarto que Emma Cline pueda sorprenderme más positivamente en sus próximos trabajos. Who knows?

Kate Bolick y las despertadoras

Ya de adulta (Edna St. Vicent Millay), fuera de forma intencionada o por instinto, simplemente se negó a guardar sus deseos en un cajón y siguió viviendo como siempre había hecho; es decir, de forma plena y sin someterse a las convenciones. Esta aceptación de la posibilidad y la voluntad de improvisar en lugar de determinar su vida al detalle es tan turbadora e incómoda ahora como lo era por aquel entonces.


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KATE BOLICK ha sido editora de las revistas The Atlantic y Domino así como colaboradora de publicaciones como The Boston Globe, Cosmopolitan, Elle, Vogue, The New York Times. Su primer libro es Solterona y leyéndolo podemos saber muchas más cosas de la autora así como descubrir cuál ha sido el proceso que hay detrás de él. Kate Bolick, desde que se dio cuenta de que quería ser escritora, fue posponiendo y ansiando a partes iguales su sueño, hasta que consiguió reunir las fuerzas y el material para componer un libro como Solterona. Su origen es un artículo publicado en The Atlantic que la llevó directamente a la portada de la revista. Pero el impuso que ella necesitaba fue mucho más progresivo que un artículo o una tesis que defender; vino de parte de cinco mujeres que la ayudaron a construir su vida propia:

¿Quién fue Maeve Brennan?maeve

Esta escritora nació en Dublín en 1917, y tras mudarse a Nueva York, comenzó a trabajar en diversas revistas hasta llegar a colaborar con Harper’s Bazaar o The New Yorker. Aquellos que la conocieron resaltan su estilo impactante y la fuerza de sus convicciones, algo difícil de defender en aquella época. Se mantuvo fiel a sus ansias de libertad y creación hasta los 37 años, edad con la que se casó con un redactor del que se divorció poco después. Dejó una imborrable huella en los que pudieron coincidir alguna vez con ella y nosotrxs tenemos la oportunidad de conocerla gracias a sus obras.

¿Qué escribió?

-Cronicas de Nueva York, recoge sus artículos publicados.

-De visita, una novela corta.

Cuentos dublineses, colección de relatos que incluye uno de los más conocidos: “Las fuentes del afecto”, del que Alice Munro ha llegado a decir que es uno de sus favoritos de todos los tiempos. Dato que, como es de suponer, hace que pase directamente a encabezar mi lista de lecturas pendientes.

¿Quién fue Edith Whedith-whartonarton?

Sin duda es la más conocida de las “despertadoras”. La propia Kate Bolick reconoce que era un tanto escéptica ante las novelas de Wharton ya que no estaba segura de la importancia de las mujeres solteras en su obra. Lo cierto es que Edith Wharton se casó joven y durante su matrimonio viajará por el mundo manteniendo una vida apartada de la escritura. ¿Y cuándo comienza su carrera literaria? Pues… ¡al separarse de su marido! Todos los acontecimientos vividos le servirán de material suficiente para convertirse en una excelente cronista de la sociedad del siglo XIX en Estados Unidos.

¿Qué escribió?

A pesar de ser una escritora tardía (publicó su primera obra con 35 años) cuenta con una producción literaria muy extensa en la que destacan novelas memorables como La casa de la alegría o La edad de la inocencia, con la que ganó el Premio Pulitzer. A estas hay que sumar: Madame de Treymes, Ethan Frome, numerosos relatos, cuadernos de viajes y sus memorias: Una mirada atrás.

edna-st-vincent-millay¿Quién fue Edna St. Vincent Millay?

Pasó a la historia tanto por su poesía como por su imagen imponente y misteriosa. El incio de su carrera artística fue tan sorprendente y espectacular como ella misma ( y que no cuento para que descubráis la anécdota en el libro), hasta culminar al ser la primera mujer en ganar el Pulitzer de poesía con 31 años. Su estilo de vida bohemio y su espíritu viajero eran su motor,; la musa de sus obras la encontraba en sus propias experiencias: tenía una sed infinita de arte. Esquivó durante su juventud el matrimonio hasta que conoció a Eugen Jan Boissnai, un hombre capaz de respetar su arte y su libertad.

¿Qué escribió?

Sus poemas se encuentran recopilados en: Renascence y otros poemas, Collected Sonnets. Nancy Milford ha escrito sobre ella en Savage Beauty.

¿Quién fue Charlotte Perkins Gilman?charlotte-perkins-gilma

Es la descubridora que más profundizó y escribió sobre el tema de la soltería y la libertad de la mujer. Como escritora indagó más en aspectos sociológicos. En su familia ya contaba con antecedentes ilustres en la lucha por la libertad ya que la tía de su padre era la autora de La cabaña del tío Tom, Harriet Beacher Stowe. Tras separarse de su primer marido, poco comprensivo con sus necesidades creativas, y  condescendiente en extremo, contraerá matrimonio con su primo, con el que sí podrá seguir desarrollándose como escritora.

¿Qué escribió?

Nos deja obras como Herland (traducido Dellas) donde se recrea un país en el que solo habitan mujeres que, a su vez, conciben solo niñas y viven en armonía, ante la estupefacción de un par de hombres que las descubren.“El papel pintado amarillo” es su relato más conocido y en él plasma la depresión en la que cayó tras el nacimiento de su hija. Este es el único texto que he leído de los que aquí aparecen y puedo decir que su estilo es muy original, con palabras llenas de matices; de hecho consigue construir una historia a partir de las percepciones que una mujer tiene sobre su habitación, en concreto sobre el papel pintado, y como todo ese simbolismo no es más que la desazón que siente. El tono es muy íntimo ya que está contado como un diario (aunque esa no sea la forma), nos cuenta todo lo que piensa de su marido, de sus inquietudes y no deja de ser, en ocasiones, perturbador.

neith-boyce¿Quién fue Neith Boyce?

Ella es, en palabras de Bolick, “la Carrie Bradshaw del siglo XIX”. Al igual que Maeve Brennan, trabajó como columnista, en este caso en la revista Vogue, relatando la vida de una mujer soltera en Nueva York. Mujer adelantada a su tiempo, excepcionalmente creativa y trabajadora, también esquivó el matrimonio hasta que conoció a Hutchins HapGood, con el que mantuvo una relación complicada.

¿Qué escribió?

Su columna, “La chica soltera”, basada en sus propias experiencias, fue muy famosa en la época y nos sirve hoy para rastrear en las anécdotas de su vida y pensamientos sobre la vida de las mujeres. Neith Boyce cuenta con una producción literaria que abarca todos los géneros y es tan prolífica que os dejo el enlace a sus trabajos completos para que podáis comprobar lo mucho que escribió, hecho que se contrapone con el olvido al que estuvo sometida varias décadas. A pesar de ser la escritora como más libros publicados puede que sea la más desconocida de todas.

Solterona, Kate Bolick

Ahora la pregunta es totalmente distinta: ¿las mujeres son ya personas? Con ello quiero decir lo siguiente: ¿ya estamos preparados para que una mujer joven emprenda el largo camino de su vida como ser humano que tiene un sexo pero no está limitado por él?


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Solterona, Kate Bolick. Malpaso,2016. Traducción Silvia Moreno.

Kate Bolick escribió Solterona para mostrar algo totalmente invisibilizado: la vida de una mujer felizmente soltera. Si nos paramos a pensar en la imagen que tenemos de lo que es una solterona, seguramente se nos venga a la cabeza una mujer vieja, de mal carácter, una loca de los gatos, rara, de la que la sociedad se compadece al murmurar: “nadie la quiere”. Bien, pues hagamos el ejercicio contrario: ¿y si ella ha elegido estar sola?, ¿y si ella es amada y valorada por aquellos de los que ha querido rodearse: amigos, familia, etc.? La autora nos ofrece aquí el resultado de una profunda reflexión sobre cómo construir una vida propia y de una exhaustiva investigación sociológica, histórica y literaria sobre las mujeres solteras.

 En esta obra hay dos partes bien diferenciadas –en teoría-: las vivencias de la autora en el comienzo de la edad adulta y las vidas de sus cinco despertadoras. En realidad, estos dos planos se entrecruzan a lo largo de todo el texto, van aflorando datos, citas y anécdotas como si se tratase de una conversación natural y fluida, en vez de algo académico y calculado. En cuanto a la parte más personal, los sucesos se cuentan principalmente en orden cronológico, si bien recurre en muchas ocasiones a anticipaciones o saltos que hacen más ameno e informal el ensayo. Es una lectura dinámica y absorbente, incluso puede llegar a ser apabullante tal es el número de referencias que maneja. Por eso es muy importante tener a mano una libreta al lado mientras lo leemos para ir apuntando todas las escritoras y libros que irán apareciendo.

Y es que Solterona es un libo lleno de nuevas lecturas que nos abre las puertas a la vida de mujeres inspiradoras (Edna St. Vincent Millay, Neith Boyce, Maeve Brennan, Edith Wharton, Charlotte Perkins Gilman). Todas ellas tienen en común haber roto los convencionalismos de su época (primeras décadas del siglo XX) para conseguir una independencia económica y personal. También son todas escritoras –articulistas, novelistas o poetas- que vivieron su veintena y treintena solteras, trabajando y aprendiendo, acumulando vivencias. Aunque decidieran casarse posteriormente, en pocos casos esos matrimonios fueron satisfactorios en la medida en la que les impedía seguir desarrollando libremente su pasión: la escritura. De ahí que se rompieran con los años porque no es fácil renunciar a ser una misma. Eso mismo experimentará la autora con los novios que iremos conociendo, en su paso por distintos trabajos, crisis y hogares de Boston a Brooklyn.

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El exitoso artículo publicado en The Atlantic, origen de Solterona.

La propia Kate Bolick, a punto de llegar a la treintena, se pregunta si no será hora ya de casarse. Ese límite impuesto es también un muro que impide desarrollar nuestra propia vida. Si malgastamos nuestra veintena preocupadas por encontrar un hombre con el que casarnos difícilmente tendremos tiempo de descubrir quiénes somos en realidad y qué queremos. Sin embargo, las reflexiones de este libro no solo giran en torno a soledad y la independencia sino también sobre la necesidad de crear una red sólida y activa de amistades y contactos que nos enriquezcan y estimulen para así poder afrontar ese desarrollo personal. Queda claro en varias partes del libro que la autonomía absoluta no existe: somos seres sociales. Al mismo tiempo, Solterona es también un libro lleno de contradicciones. El hecho de que acompañemos a Bolick en sus reflexiones supone que también nos revele sus dudas y conflictos sobre las decisiones que va tomando acerca de su trabajo y sus relaciones.

Por sus páginas recorreremos la historia de la palabra “solterona” y las épocas en las que ciertos poderes promovieron este estado para incentivar la economía. Lo que ya sabíamos es que el hecho de permanecer soltera es una elección personal que ha sido criticada y denostada a lo largo de la historia. Toca ahora mostrar cómo aquellas mujeres que seguían este camino sentían que el matrimonio no podía llenar sus ansias de crear ni sus inquietudes más profundas. A ella, sus cinco despertadoras le sirvieron para llenar el vacío que había dejado la muerte de su madre, así como fuente de inspiración  y reconocimiento. Para las que compartimos su visión del mundo, Solterona ha sido una conversación amiga que refuerza nuestras convicciones. Por eso ya no puedes desprenderte de este libro; estoy segura de que me acompañará cada vez que me asalte esta pregunta:

Dime, ¿qué pretendes hacer

Con esa vida tuya, única, salvaje y preciosa?*

*(Versos del poema de Mary Oliver “The Summer Day” con los que termina Solterona.)

[No nay ninguna referencia concreta sobre las “despertadoras” porque he preparado una entrada exclusivamente para ellas. Son geniales :)]

Escritoras de relatos.

Si queremos saber qué se cuece en el panorama literario anglosajón, hay que leer la genial selección de relatos de El libro de los otros, editado por Zadie Smith. Todas las escritoras que en él aparecen ofrecen nuevos puntos de vista, así como una renovación de las técnicas narrativas muy interesante. Merece la pena no perderles la pista. Los siguientes datos aparecen en la edición antes citada y, además, cuentan con alguna actualización que he añadido. Ellas son:

ZZ Packer es autora de Drinking Coffee Elsewhere, que fue finalista del PEN/Faulkner Award y figuró entre los Libros Notables del New York Times. Licenciada en Yale, recibió la beca Wallace Stegner-Truman Capote en la Universidad de Stanford. Vive en la zona de la bahía de San Francisco, ciudad en la que ejerce como profesora de Escritura creativa.

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Z Z Packer, Rose Lincoln/Harvard Staff Photographer

Zadie Smith nació en el noroeste de Londres en 1975. Es autora de Dientes blancos, El cazador de autógrafos, Sobre la belleza, Changing my mind y NW Londres.

Heidi Julavits es autora de tres novelas, The Mineral Palace, The Uses of Enchantment y The Vanishers. Recientemente ha coeditado Women in Clothes. Es editora fundadora de la revista The Believer y le han otorgado una beca Guggenheim, Vive en Nueva York y Maine. En 2015 publicó The Folded Clock: A Diary.

Vendela Vida es autora de dos novelas, Let the Norther Lights Erase Your Name y And now you can go. Su primer libro, Girls on the Verge, fue un estudio periodístico sobre los rituales de iniciación femenina en América. Es coeditora de la revista The Believer, editora de The Believer Book of Writers Talking to Writers y miembro de la junta fundadora y profesora en 826 Valencia. Vive en el norte de California. Su libro más reciente es The Diver’s Clothes Lie Empty, publicado en 2015.

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Vendela Vida, Ulf Andersen/Getty Images.

Miranda July es realizadora, artista interpretativa y escritora. Entre sus trabajos destaca su colección de relatos breves Nadie es más de aquí que tú y, más recientemente, El primer hombre malo (2015). También es directora y guionista de Tú, yo y todos los demás (2005) y El futuro (2011). Vive en Los Ángeles.

A M Homes: autora del aclamado libro de memorias La hija de la amante y las novelas Este libro te salvará la vida, Música para corazones incendiados, El fin de Alice, In a country of Mothers y Jack, así como las colecciones de relatos Cosas que debes saber y The Safety of Objetcs, el libro de viajes Los Angeles: People, Places and The Castle on the Hill, y el libro de artista Appendix A:. Su última novela, May We Be Forgiven, fue publicada en 2012.