Accidental, Ali Smith

“Las palabras salen de la boca de Astrid como si fueran las piedras calientes que utilizan en el sitio donde va su madre a que le den masajes, de esas que te dejan una marca roja en la piel cuando te las ponen y te las quitan.”


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Accidental, Ali Smith. Alfaguara (2007) || Imagen: TheWrittenGirl

Esta es mi primera incursión en al laberinto de Ali Smith donde la salida cada vez parece alejarse más e incluso corremos el riesgo de encontrarnos –horas después- de nuevo en el punto de partida. Como podéis imaginar este es un libro difícil, hasta cierto punto incómodo, muy exigente con el lector. El laberinto de acontecimientos y emociones que aquí se relata no se explica, no se desgrana; Ali Smith va encadenando frases, ideas, un contenido que nosotros tenemos que desentrañar para darle sentido. Pero, ¿y si nada de esto tuviera sentido? Eso es un riesgo que tenemos que correr.

La novela se estructura en tres partes que se corresponden con el inicio, medio y final de la historia. En cada una de las partes el punto de vista se centra en uno de los personajes principales: la madre, su hija, su hijo y su compañero, así como también reserva un lugar a la voz de la misteriosa visita.

En cuanto al argumento, Accidental es la historia de esos accidentes que nos llevan a encrucijadas y cambian el destino de nuestras vidas. Todo comienza con una inesperada y desconocida visita que irrumpe en las vidas, aparentemente corrientes, de cuatro miembros de una familia. Una misteriosa mujer consigue colarse por las rendijas más impenetrables de cada personaje hasta hacer aflorar sus íntimas inquietudes. Mientras pasan el verano en una casa alquilada al este de Inglaterra, Astrid y Magnus, los dos hijos de Eva, irán despertando a una madurez precipitada (cada uno a su manera) de la mano de Ámbar. El matrimonio, formado por Michael y Eva, también verá tambaleada su armonía e iremos conociendo quiénes son en realidad y cuáles son sus mayores debilidades. Eva es una escritora que ha tenido un gran éxito con su primer libro y se encuentra en un momento de bloqueo creador que le hace plantearse su futuro. Michael es un profesor universitario cuyos juegos con los límites de “lo correcto” le llevarán a una situación inestable. Al final, la historia se cerrará en un círculo perfecto (¡cómo me gustan a mí las tramas circulares!) que deja tan desconcertado –pero satisfecho- al lector como cuando empezó a leer este accidente literario.

La temática transita por las preocupaciones principales de una familia pasando, desde el pasado punzante de Eva que la llevará a embarcarse en un largo viaje, hasta el acoso escolar, visto desde la doble perspectiva de Astrid y Magnus. También aparecen mencionados, de manera anecdótica, acontecimientos de actualidad en ese momento (guerra de Irak, soldados) que conviven junto a otros temas como el racismo, la hipocresía o la incomunicación.

Hay un tema que me gustaría mencionar aparte y es el fantasma de “la escritora farsante” o el llamado “síndrome del impostor”. Un tema recurrente cuando hablamos de mujeres escritoras es que, incrédulas de su éxito, no admiten su talento, se cuestionan constantemente. La falta de seguridad no es más que el reflejo del silencio al que estuvieron condenadas tantos siglos o la feroz crítica a la que se veían expuestas si se atrevían a hablar. Cuando por fin se les “permite” escribir, ese sentimiento es difícil de borrar y quedan restos que surgen en forma de duda, de titubeo al llamarse escritoras. Y todo ello lo veremos reflejado en el personaje de Eva.

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Ali Smith (Inverness, 1962) || Imagen: Newstatesman.

La autora nos ofrece párrafos muy descriptivos, palabras llenas de matices (cuando habla del ámbar, el paisaje, los amaneceres que Astrid graba con su cámara). Otros párrafos son una sucesión de ideas o hechos que ya en sí mismos encierran otras historias de las que podrían escribirse novelas, salpicados con continuas referencias literarias (las hermanas Brontë, Lewis Carroll o Agatha Christie). Ahí se ve la riqueza de su lenguaje y de su capacidad narrativa: hay muchos mundos ficcionales posibles en cada frase. El lenguaje evoca el calor del verano, recrea la persistencia de algunos recuerdos, construye la mirada de cuatro individuos respecto de un solo acontecimiento.

Parece que el género es la única cosa segura de esta obra, pero acaba siendo más que una novela, ya que sus hábiles redes alcanzan otros géneros literarios. Así en sus páginas tiene cabida la poesía (la caricatura del soneto para contarnos cómo se siente Michael) e incluso el género periodístico con la entrevista inquisitiva que Eva parece hacerse a ella misma y nos permite conocer sus inseguridades. La particularidad de su estilo que más me ha llamado la atención es la  distancia lector-historia a la que nos somete Ali Smith: somos conscientes en todo momento de que estamos ante una ficción donde la autora mueve los hilos de unos personajes que nos presenta convenientemente aislados, inmersos en sus propios conflictos y preocupaciones.

En definitiva, esta novela nos exige tener todos nuestros sentidos bien despiertos, alerta a cada referencia, a cada gesto. Lo que se dice y lo que se calla, silencios y secretos recorren sus páginas. Debemos atar los cabos, que en este caso son las frases, para descubrir lo que Ali Smith quiere contarnos en esta novela. Esta ha sido mi primera lectura de esta autora pero estoy segura de que no será la última; Girl meets boy y How to be both, ya están entre mis TBR.

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