Emilia Pardo Bazán | Una guía de lectura

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Ilustración de @BeaLuke

A estas alturas ya sabemos que Emilia Pardo Bazán fue una escritora prolífica que no temía género ni tema, y su insaciable curiosidad la llevó a probar todas las tendencias que surgían en Europa. Escribió tanto y tan variado que a veces podemos encontrar dificultades a la hora de elegir por dónde empezar con Doña Emilia. Por eso, os traigo una pequeña guía de lectura que espero pueda ayudaros a encontrar la obra que mejor encaje con vuestros gustos e intereses. O a lo mejor, que os anime a arriesgaros con algo totalmente diferente. Emilia tiene un libro que lleva tu nombre.

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VIRGINIA WOOLF

Si os gusta el ensayo feminista y Una habitación propia es vuestro de libro de cabecera, vais a encontrar un material muy interesante en La mujer española. Es la recopilación de ensayos en los que Emilia Pardo Bazán denuncia la situación de las mujeres en España. También incluye cartas y cuentos de temática feminista.

Puede que estés atravesando una fase de crisis lectora y ninguna obra de ficción consiga llenar ese vacío. Quizás te interese conocer de primera mano la Historia de la Literatura con su ensayo La cuestión palpitante. En la época, su publicación montó un auténtico follón porque se entendió como una defensa del Naturalismo. Ni siquiera ella lo veía así, pero tuya es la reflexión final.

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¿Estás enganchada a las novelas de Edith Wharton o Charles Dickens? Entonces lo que te va es una crónica social que no escatima en críticas a la hipocresía de la sociedad o retratos de las miserias humanas. Su equivalente gallego es Los pazos de Ulloa. En este enlace está la entrada que dediqué a la novela, que trata temas como el maltrato a las mujeres.

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 ¿Vibraste con Solterona el año pasado? Las vivencias de Kate Bolick y su defensa de la independencia femenina tienen mucho que ver con Feíta Neira, el personaje feminista de Memorias de un Solterón. En esta novela, Pardo Bazán reflexiona sobre el matrimonio y la emancipación de las mujeres a través de una joven rebelde que prefiere trabajar y rechaza el matrimonio.

Cubierta_TeaRooms¿Tuviste un flechazo instantáneo con Tea-Rooms de Luisa Carnés? Si es así, seguro que te quedaste con ganas de seguir leyendo las historias de las mujeres obreras. Debes saber que la primera obra sobre el proletariado la escribió Doña Emilia. La tribuna está contada desde la perspectiva de las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña. De hecho, es fruto del trabajo de investigación de la escritora que entrevistó a las mujeres que allí trabajaban.

Si sientes una profunda atracción por los poetas malditos como Baudelaire o por el estilo oscuro de Oscar Wilde, La Quimera o La sirena negra son las opciones perfectas para ti. Las últimas novelas de la escritora gallega se tiñen de decadentismo y abordan temas más espirituales con gran protagonismo del arte y la muerte.

bovaryTodo el mundo sabe que eres fan de la novela clásica decimonónica y Madame Bovary está entre tus novelas favoritas de todos los tiempos. Doña Emilia, al igual que Flaubert, también llevó a la ficción el tema de la libertad amorosa de sus protagonistas en dos novelas: Un viaje de novios e Insolación. De esta última tenéis el comentario aquí.

¿Todavía nada? Si no te convencen estas novelas, puede que entre sus cuentos (escribió más de 600) encuentres tu flechazo. Según la temática, estos son algunos de sus relatos más famosos:

Policiaco: “La cana” o” En tranvía”; Violencia de género: “El indulto”; Galicia: “Cuentos de Marineda”; Misterio: “La madrina”, “Los zapatos viejos”, “El conjuro” o “La calavera”, Fantasía: “Fantasía”; Amor: “El fantasma”, “La perla rosa”; Navidad: “La Nochebuena del carpintero”, “Los magos”; Denuncia de la situación de las mujeres: “Náufragas”, “Banquete de boda”, “Champagne”.

Y para terminar, os dejo una lectura que nadie podrá rechazar: su recopilación de recetas en La cocina española antigua.

¡Qué os aproveche la lectura!

PD. No dudéis en comentarme vuestras impresiones emilianas, si os decidís por alguna de sus obras.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 


Próximas entradas

Septiembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (4): La Tribuna y las mujeres obreras.

Noviembre: Cómo ser mujer en el siglo xix (5): La Quimera y la femme fatale.

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Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit

La violencia doméstica, el mansplaining, la cultura de la violación y el derecho sexual están entre las herramientas lingüísticas que redefinen el mundo con el que muchas mujeres se encuentran cotidianamente y abren el camino para comenzar a cambiarlo.


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Traducción de Paula Martín · Capitán Swing, 2016.

[*En esta entrada confluyen mis impresiones después de leer el libro de Rebecca Solnit, su mensaje y cómo este dialoga con diversos fragmentos de las reflexiones de la socióloga y feminista Charlotte Perkins Gilman, nacida en 1860]

El mansplaining es la punta del iceberg. Es el primer paso para silenciar a las mujeres, para minar su confiaza. Y así aislarlas hasta que desaparezcan sus voces. Un desprecio hacia la opinión de las mujeres que ya vienen denunciando escritoras a lo largo de los siglos. Por eso Rebecca Solnit nos explica su Virginia Woolf o relee a Susan Sontag. Por eso es importante escuchar a las que nos precedieron.

When women suggest that it could be done differently, their proposal is waved aside -they are “only women” -their ideas are “womanish”. [En The Man-Made World]

Lo que nos cuenta Solnit no nos es ajeno ya que estamos acostumbradas a que la opinión masculina sea siempre la de los expertos, la que hay que escuchar y respetar; la voz canónica y profesional, ¿incuestionable?. Por supuesto que la tenemos que cuestionar pero es bien difícil hacerlo cuando te han ridiculizado o amenazado por defender tus ideas; cuando han eliminado toda influencia femenina en la historia, dejándote desarmada.

Fiction, under our androcentric culture, has not given any true picture of woman’s life, very little of human life, and a disproportioned section of man’s life. [En The Man-Made World]

Primero fue Casandra, la representación perfecta de cómo destruir la credibilidad de las mujeres. “Las mujeres son mentirosas por naturaleza.” Ahora repítelo una y otra vez hasta que se convierta en la norma. Luego está esa manía de tergiversar las palabras de las mujeres; no aceptar el no. El no que es porque nuestra opinión no cuenta. Sabemos que esto no nace de un día para otro. La educación y aleccionamiento al que nos someten ha surtido su fruto durante demasiados siglos, no grites, cierra las piernas, busca siempre la aprobación masculina. Deja que crezca esa costra monstruosa de inseguridad alrededor de tu libertad.

This ultra lilltleness and ultra femaleness has been demanded and produced by our Androcentric Culture. [En The Man-Made World]

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“Telaraña”, Ana Teresa Fernández. Cuadro al que Solnit hace referencia en su artículo “Abuela araña”.

We have a world wherein men, industrially, live in the twentieth century; and women, industrially, live in the first -and back of it. [En The Man-Made World] 

Después llega la invisibilización física: el velo, relegarnos al espacio del hogar. Allí donde nadie nos ve, ni nos escucha. Y que no se te ocurra quejarte o defender tus derechos. Serás una histérica. Maldita palabra que ya en su significado no puede ser más machista. Silenciar también se consigue aislando. Una mujer sin referencias, sin árbol genealógico femenino está sola. De ahí que se elimine la influencia de las mujeres artistas. Si todo esto no sirve y ellas acaban descubriendo su genealogía, y junto a otras defienden sus derechos en las redes sociales, llegarán las críticas y las amenazas que solo son otra manera de decir CÁLLATE.

Harriet Martieau must conceal her writing under her sewing when callers came, because “to sew” was a feminine verb, and “to write” a masculine one. Mary Someville must struggle to hide her work from even relatives, because mathematics was a “masculine” pursuit. [En Women and Economics]

El mansplaining es el resultado de una  educación que da el poder a los hombres y el descrédito a las mujeres, relegadas a un plano secundario. Pero solo es el principio. Las agresiones hacia las mujeres buscan su silencio y sumisión. Una mujer que tiene miedo a salir por la noche o a viajar sola es vulnerable. Vulnerable, vulnerable y vulnerada hasta llegar a la forma más extrema de anulación: el asesinato.

A woman, a spaniel, and a walnut-tree –the more you beat ‘em, the better they be. [Handbook of Proverbs of All Nations, en Women and Economics]

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Rebecca Solnit (San Francisco, 1961) · Elle

Los hombres me explican cosas es una colección de ensayos sobre todas las maneras que existen de invisibilizar y anular a las mujeres en nuestra sociedad; Solnit se apoya en ejemplos mitológicos e históricos, en anécdotas de su vida personal y en terribles sucesos recientes para denunciar esta condena del silencio, degradante y violenta. Sin embargo, frente a los continuos obstáculos que nos limitan, permanece la esperanza. La esperanza de la lucha y la revolución que es el feminismo. Por eso, entre novelas con historias apasionantes, resulta muy estimulante introducir ensayos feministas de este tipo que nos recuerdan las lagunas de nuestro conocimiento y nos dan las armas necesarias para cambiar nuestro futuro y defender nuestra libertad.


“Sus demandas de liberación de la mujer no eran únicamente el que pudiesen realizar parte de las tareas institucionales que hacían los hombres, sino el tener total libertad para vagabundear, geográfica e imaginariamente”, Virginia Woolf.

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (3)

LOS PAZOS DE ULLOA Y EL MACHISMO

La verdad es que el archivo había producido en el alma de Julián la misma impresión que toda la casa: la de una ruina, ruina vasta y amenazadora, que representaba algo grande en lo pasado, pero en la actualidad se desmoronaba a toda prisa.


En su último viaje a París, Doña Emilia asiste, como es costumbre, a tertulias en las que coincide con escritores y aristócratas franceses y rusos. Es entonces cuando empieza su fascinación por la literatura rusa, por sus tramas monumentales, por sus personajes. Con todo eso en la cabeza vuelve a su tierra para retratar sobre el papel la realidad que mejor conoce: la sociedad gallega. Así nace Los pazos de Ulloa (1886), una de las novelas más importantes de nuestra literatura.

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#DoñaEmiliaRocks

Se la conoce como la novela naturalista por excelencia, pero las ideas preconcebidas están para romperlas, ¿no?. No solo hay naturalismo en Los pazos, sino que es una novela social con una reflexión psicológica profunda y una combinación de estilos innovadora. Y todavía puedo fangirlear más: es la novela que mejor ha envejecido de todas las escritas en el siglo XIX. Palacio Valdés dijo que “estas mujeres que se meten a hombres no logran pasar de los veinte años”, refiriéndose a la propia Emilia. Perdona, pero estas mujeres son inmortales y llegan incombustibles hasta hoy gracias a sus obras (otros escritores no pueden decir lo mismo, y no miro a nadie, Armando).

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El tema principal es la decadencia de la novela rural, tema que convive con otros como la política (caciquismo), la religión (siempre benevolente con el clero) y la situación de las mujeres. Emilia Pardo Bazán crea unos personajes que parecen saltar de las páginas, rodeados de descripciones tan vibrantes, llenas de matices, en continuo movimiento. Es una novela dinámica, con un ritmo que se va acelerando especialmente al llegar al final, mientras contenemos la respiración. La trama se va desarrollando ante tus ojos y no puedes más que dejarte atrapar por la absorbente naturaleza gallega.

Sí encontramos naturalismo en la observación minuciosa de la realidad y la contraposición de la civilización frente a lo primitivo y rural. También en las descripciones fisiológicas: el parto, amamantar, la fiereza de excesos como el alcohol. Sin embargo, ese realismo se distorsiona con la presencia de sueños y alucinaciones que reflejan los verdaderos temores de los protagonistas. La crudeza y la magia, la religión y los conjuros viven en los pazos de Ulloa, ese edificio que es ruina física y espiritual. Una ruina tétrica, donde la violencia prevalece.

Sintió [Nucha] también que le asían las manos otras manos despojadas de carne, consuntas, amojamadas y momias; comprendió que la guiaban hacia el estrado, y que le ofrecían uno de los sitiales; y apenas se hubo sentado en él, conoció con terror que el asiento se desvencijaba, se hundía; que se largaba cada pedazo de sitial por su lado sin crujidos ni resistencia; y con el instinto de la mujer encinta, se puso de pie, dejando que la última prenda de esplendor de los Limiosos se derrumbase en el suelo para siempre…

Vale, mucho estilo pero ¿de qué va todo esto? Pues comienza con la llegada de un joven cura, Julián, a la aldea donde se encuentran los Pazos, propiedad del marqués, Pedro Moscoso. Allí el verdadero poder lo ejerce Primitivo, con amenazas y violencia. En toda esa barbarie crece el pequeño Perucho, hijo bastardo del marqués y su criada Sabel, que a su vez es hija de Primitivo. Vemos que este es un círculo cerrado –ya leeremos hasta qué punto-. Pedro cree que ha llegado el momento de buscar esposa y junto a Julián viaja a casa de sus primas. Elige a Nucha, la de apariencia más frágil y pura porque su mujer debía ser “limpia como un espejo” (y él, tremendo salvaje; peligrosa combinación). Nucha experimentará un completo infierno en un lugar que le es tan hostil como podamos imaginar.

Mary Lee Breetz sentencia que “estamos ante el primer estudio del machismo en la literatura española”. Pues bien, en mi última relectura he querido centrarme en este aspecto. Conclusión: es increíble la cantidad de escenas y alusiones a la violencia sobre las mujeres.

Esta es la primera vez que se refiere al maltrato:

Sabel, tendida en el suelo, aullaba desesperadamente; don Pedro, loco de furor, la brumaba a culetazos; en una esquina, Perucho, con los puños metidos en los ojos sollozaba. […]¡Perra…, perra…., condenada…, a ver si nos das pronto de cenar, o te deshago!

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Victoria Abril en el papel de Nucha. Versión de Gonzalo Suárez (1985).

Más adelante, será Perucho quien describa la violencia: El niño recordó entonces escenas análogas, pero cuyo teatro era la cocina de los Pazos, y las víctimas su madre y él. Cuando Perucho acuna a la nené (la recién nacida) le cuenta una historia cuyo protagonista es presentado así “el malo bribón del rey quería comerla, porque era el coco, y tenía una cara más fea, más fea que la del diaño”. […] “Y va el pagarito (Perucho) y con el bico le saca un ojo, y el rey queda chosco [tuerto]”. Es un ejemplo de un niño que presencia y sufre maltrato en su hogar.

Luego vendrán las amenazas de Pedro hacia Nucha: “soy capaz de romperle una costilla si me desobedece (si no da a luz a un niño). Y luego ella experimentará un maltrato físico (del que no somos testigos):

en las muñecas de la señora de Moscoso se percibía una señal circular, amoratada, oscura…

y psicológico, que se percibe en su continuo malestar, la excesiva obsesión con su hija, su enfermedad. Lo que unos llaman histeria yo lo llamo miedo de una mujer maltratada:

Quiero marcharme. Llevarme a mi niña. Volverme junto a mi padre. Para conseguirlo hay que guardar secreto. Si lo saben aquí, me encerrarán con llave, me apartarán de la pequeña. La matarán. […] Yo tengo miedo en esta casa.

El sufrimiento de Nucha es insoportable para ella, para Julián y para todos los espectadores de esta historia de brutalidad hacia las mujeres. (Preparaos para querer arrancar cosas, tirar cosas, entrar a salvar a los protagonistas, etc). Y Doña Emilia lo utiliza para denunciar la educación de las mujeres y la incomprensión de la sociedad.

Si todavía no os habíais acercado a Los pazos de Ulloa por temor soporífero, sabed que aquí no hay descripciones infinitas de 400 páginas ni alardes académicos. Esta es una historia apasionante, testimonio de una época, narrada tan magistralmente por la pluma de mi querida Doña Emilia. El final deja nuestro interés en un punto tan alto que solo podrá satisfacerse con la lectura de la segunda parte, La madre naturaleza.

Fuentes consultadas: 

Acosta, Eva: Emilia Pardo Bazán. La luz en la batalla. Biografía. Lumen, Barcelona, 2007.

Bravo-Villasante, Carmen: Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid, 1962.

[La cita de Mary Lee Bretz estaba en mis apuntes pero no pude encontrar la referencia concreta.]

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras. 


Próxima entrada (julio): Emilia Pardo Bazán: “Guía de lectura”.

Las “malas esposas” en el teatro (1): Sibila Casandra

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Nao d’Amores llevó a escena el Auto de la Sibila Casandra. Dirección y adaptación: Ana Zamora.

El teatro nos ha dejado inolvidables personajes femeninos que, pese a vivir en épocas muy diferentes, supieron retratar el conflicto de las mujeres que no se conformaban con ser esposas o madres. Ellas aspiraban a realizarse, sin cadenas, desafiando los prejuicios de la sociedad y la oposición de familia y amigos. La educación femenina lleva siglos asentándose en el principio de la inferioridad intelectual de la mujer frente al hombre. Por eso, nunca esa educación se inspiró en objetivos ambiciosos, más allá de orientarse a encontrar un buen marido. Sin embargo, no todas las mujeres han querido resignarse a ese modelo de “ángel del hogar” y tras la represión llegará su explosión, en forma del portazo más famoso de la Historia del Teatro. El sonido de la mujer que emprende su camino sola.

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Gil Vicente

Nora primero (Casa de muñecas, Ibsen) y Rita casi un siglo después (Educating Rita, Willy Russell) suponen un pulso al personaje femenino tradicional, poco dado a reivindicaciones, siempre un paso por detrás del protagonista masculino. Las dos, en diferente momento de su vida, comprenden que el matrimonio no es su meta, sino que antes necesitan construir su vida, emanciparse. Aunque sus actos nos parezcan muy modernos para su época, la verdad es que siglos antes ya una mujer levantó su voz para defender su decisión de no casarse, algo impensable en ese momento. ¿Y dónde podemos encontrar a una mujer así? En el Auto de la Sibila Casandra, obra del dramaturgo más aclamado en su tiempo, Gil Vicente, y, se supone, la primera obra de teatro feminista. ¡Y se publicó en el siglo XVI! Este escritor portugués gracias a su bilingüismo, nos ha dejado abundante obra en castellano, entre ella, este auto totalmente transgresor. Tanto en Portugal como en nuestro país, sus coetáneos tenían una opinión unánime: Gil Vicente era la figura principal del teatro renacentista. Su mérito reside en la modernidad de su teatro, mezclando estilos, dando complejidad a la trama y a los detalles. No hay que olvidar que estamos todavía en una época en la que el teatro estaba en desarrollo, preludio de la época dorada del Barroco.

El mito en el que se basa es de sobra conocido hoy, pero aquí se centra en la Sibila Casandra, una pastora que rechaza casarse con otro pastor, Salomón. Casandra reniega de la institución del matrimonio y se muestra como una mujer con capacidad de decisión, algo que no era frecuente en la literatura (ni lo será siglos después). Casandra lamenta la suerte de las mujeres que dependen de sus padres o maridos; no nos suena de nada, ¿verdad? Me da la impresión de que llevamos demasiado tiempo oyendo esta denuncia, este rechazo al modelo tradicional de la mujer. A pesar de que son muchas las voces literarias que reafirman esta posición, mientras sigan ocultas o se les niegue la atención que merecen, nadie podrá conocerlas, leerlas y reivindicarlas.

Nuestra Siblia nos da muchas razones por las que no quiere ser una mujer casada, pero su motivación principal es que sabe que el hijo de Dios nacerá de una Virgen y su deseo es ser la elegida. Reconozco que no es un objetivo con el que podamos identificarnos hoy, pero quedémonos con el fondo. Una mujer no quiere casarse porque pretende alcanzar sus objetivos: ella se convierte en prioridad.

Démosle voz a Casandra. Así nos resume las posibilidades que tenía una muchacha en su siglo:

No quiero ser desposada

Ni casada

Ni monja, ni ermitaña.

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En uno de los monólogos más extensos, Casandra explica a su pretendiente las desventajas de casarse a través de las experiencias de las mujeres que conoce:

Veo quexar las vezinas

De malinas

Condiciones de maridos:

Unos ensoberbecidos

Y aborridos;

Otros de medio gallinas;

Otros llenos de celos

Y recelos,

Siempre aguzando cuchillos,

Sospechosos, amarillos

Y malditos en los cielos.

[…]

¡Y la muger! Sospirar,

Después en casa reñir

Y groñir,

Y la triste allí cautiva

Salomón le responderá con un #notallmen de la época: “No soy de esos ni seré,/ por mi fe / que te tenga en bolloritas”. Pero ella se mantiene firme: “¡Y con floritas/ piensas que me engañarás!”

En sus intervenciones denunciará la situación de las mujeres en unos términos que nos recuerdan a lecturas más modernas:

Allende de esso, sudores

Y dolores

De partos, llorar de hijos:

No quiero verme en letijos,

Por más que tú me namores.

[…]

Si la mujer de sesuda

Se haze muda,

Dizen que es bova perdida;

Si habla, luego es herida,

Y esto nunca se muda.

El resto de personajes que aparecen para convencer a la Sibila la toman por loca por querer alumbrar al hijo de Dios, o lo que es lo mismo, por pretender alcanzar algo que entienden por ambicioso, todo un pecado en una mujer. En su opinión, la mujer no debe mostrarse orgullosa sino ser un ejemplo de humildad, vamos no aspirar a nada y quedarse calladita que estás más guapa. No lo digo yo, lo mansplainea Isaac que él sabe de qué va esto de ser madre de Dios:

Cállate, loca perdida,

Que de essa madre escogida

Otra cosa se escrevió.

Tú eres de ella al revés

Si bien ves

Porque tú eres hermosa,

Sobervia, y presumptuosa

Que es la cosa

Que más desviada es.

La madre de Dios sin par,

Es de notar

Que humildosa ha de nascer,

Y humildosa conceber,

Y humildosa ha de criar.

Siempre es una buena noticia que se sigan representando este tipo de obras para hacerlas llegar a un público más amplio y que nos deje con la boca abierta lo que ya se decía entonces y repetimos hoy: ¡dejadnos decidir! Si no conocíais al autor, espero que os haya gustado descubrir a Casandra y sus convicciones. La próxima “mala esposa” es mucho más famosa; se trata de Nora, la protagonista de Casa de Muñecas (Henrik Ibsen).

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (2)

EMILIA PARDO BAZÁN CONTRA LA HIPOCRESÍA: INSOLACIÓN.

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Magistral adaptación teatral de Insolación a cargo de Pedro Villora y Luis Luque (2015)

La hipocresía es uno de los temas omnipresentes en los textos de Doña Emilia. Tanto en sus cuentos como novelas el factor “guardar las apariencias” y el “qué dirán” determinarán los actos de los protagonistas. También sus artículos reflexionan sobre la doble moral a la hora de juzgar a las mujeres. En concreto, los siguientes:

“Hipocresía” (1909) De una anécdota de su propia experiencia surge este breve artículo sobre la hipocresía de la sociedad en lo que a las mujeres se refiere. Tras una visita al circo en la que pudo presenciar a una intrépida acróbata poner en riesgo su vida, recuerda a una aeronauta que también había arriesgado en su ejercicio. A pesar de estos ejemplos, sabe Doña Emilia que los autores seguirán hablando de la mujer como un “ser débil, tímido, dulce…” y poniendo el grito en el cielo al hablar de médicas o catedráticas.

“Contra la discriminación” (1911) y “En favor de la igualdad” (1914) se centran en la hipocresía de la justicia cuando le toca condenar a las mujeres. En el primero, una mujer condenada por fumar en público. ¿Su mayor delito? La parte pública, por supuesto. Si lo hubiera hecho en su casa, nada pasaría. “Pero delante de la gente…, es cosa que merece severísimo castigo […] Con esta clase de delitos suelen ser inflexibles nuestras celosas autoridades.” En el segundo, hace referencia al activismo de las sufragistas inglesas y critica que se las juzgue tan severamente cuando son consideradas, en todos los demás ámbitos, menores de edad. El hombre siempre está por encima de la mujer -más derechos, mejor educación-, mientras que las mujeres no pueden elegir nada de lo que les concierne y siempre están en manos de un hombre. Pero cuando hablamos de justicia las mujeres sí son responsables de sus actos e incluso se les aplican mayores penas.

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Por su parte, Insolación (1889) es una novela naturalista con un planteamiento muy moderno: una mujer habla de sus sentimientos y de una relación amorosa. Hasta entonces muchas historias pasionales se habían leído, pocas veces contadas en primera persona por una escritora. Tal fue el revuelo en la época que incluso la tildaron de pornográfica; Pereda se vio ultrajado espcialmente a causa de su narración con minuciosos pormenores sobre su manera de pecar –ejem, Sr. Pereda, se menciona una caricia-. Ya vemos que los críticos estaban más preocupados en desprestigiar a la autora que en comentar los aspectos estilísticos o temáticos. Se le suele atribuir una base autobiográfica, pues la propia Emilia había tenido una aventura amorosa con Lázaro Galdiano durante su relación con Galdós, a la que se refiere, en una carta al escritor, como “error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas”. Con semejantes argumentos, ¿quién puede resistirse a Doña Emilia?

Insolación tiene como protagonista a Francisca de Asís, viuda de Andrade, que vive en Madrid en un ambiente privilegiado de cenas y reuniones de sociedad. Al conocer a Pacheco, un donjuán andaluz, su vida tranquila y discreta se tambalea y un poderoso sentimiento se apodera de sus actos. Esta sencilla trama da pie a una profunda y sensorial reflexión sobre la influencia del naturalismo en hombres y mujeres y cómo afecta a su comportamiento. La parte más reflexiva de la historia la representa Pardo, un señor gallego que diserta sobre la tendencia natural de los españoles a la barbarie. Y es que será un elemento natural, el sol que calienta la explanada en el día de San Isidro, el culpable de la censurable aventura que viven los protagonistas. Más adelante, en 1892, Emilia confesará: “¡Ah! No es la naturaleza, es la sociedad tal cual hoy se encuentra constituida quien acaso desequilibra a la mujer.” (“Del amor y la amistad”).

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María Adánez y José Manuel Poga.

A Emilia Pardo Bazán se le presentaba un conflicto: mostrar de forma directa los encuentros entre los amantes u omitirlos y sobre ello reflexionará en la obra (metaliteratura hermosa):

 “Queda, eso sí, el recurso de presentarlas de forma indirecta, procurando con maña que no lastimen tanto como si apareciesen de frente, insolentonas y descaradas, metiéndose por los ojos. Así la implícita desaprobación del novelista se disfraza de habilidad.”

Sin embargo, eso no impide que nos ofrezca descripciones como esta, donde queda claro lo allí ocurrido sin que tenga que esconderse nada:

 “Por eso, y porque no gusto de hacer mala obra, líbreme Dios de entrar hasta que el sol alumbra con dorada claridad el saloncito, colándose por la ventana que Asís, despeinada, alegre, más fresca que el amanecer, abre de par en par, sin recelo o más bien con orgullo. ¡Ah! Ahora ya se puede subir. Pacheco está allí también, y los dos se asoman, juntos, casi enlazados, como si quisiesen quitar todo sabor clandestino a la entrevista.”

Modernas son las descripciones y las alusiones, sin reparos, de la protagonista al aspecto físico de Pacheco. También la introspección femenina sobre la moral, lo que está bien visto frente a lo que se desea libremente. Su mayor preocupación es que les vean los criados o los vecinos, que comenten, que juzguen los otros, el qué dirán. Será en una conversación con Pardo, donde se muestre más extensamente la opinión de la autora sobre la hipocresía de la sociedad y la doble moral:

“La mujer se cree infamada, después de una de esas caídas, ante su propia conciencia, porque le han hecho concebir desde niña que lo más malo, lo más infamante, lo irreparable, es eso; que es como el infierno, donde no sale el que entra. A nosotros nos enseñan lo contrario; que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…De modo, que lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece.”

El desenlace es más tradicional ya que solo el matrimonio de los amantes podría remendar los pecados cometidos, a ojos de la sociedad, claro. Ni con esas contentó a la crítica, pero nos deja un testimonio valiosísimo de su época. Queda claro que es una novela adelantada a su tiempo y marcadamente feminista al cuestionar la doble moral de la época y defender la libertad amorosa de las mujeres.

 

Fuentes:

Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo Bazán, Revista de Occidente, Madrid.

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Insolación, Madrid, Cátedra, 2005.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


Próxima entrada (mayo): Los Pazos de Ulloa: novela social.

Tea-Rooms, Luisa Carnés

Matilde tiene una sonrisa amarga. Ella quisiera…Ella no quiere nada. Nada. El sol va pincandillo. Se cierran los ojos y un calorcito agradable cubre los párpados,  resplandece sobre los párpados. Y el vacío se acentúa.


 

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Tea-Rooms, Mujeres obreras, Luisa Carnés. (Hoja de Lata, 2016)

Al terminar de leer Tea-Rooms y la vida de las mujeres obreras sentí de nuevo la misma emoción que con la película “Las sufragistas“; de nuevo esa oleada de rabia, por los sacrificios y los abusos que sufrieron otras mujeres, pero sobre todo el orgullo de saber que lucharon hasta el final y gracias a eso hoy tenemos más derechos. No me cansaré de leerlas y de hablar de ellas porque no quiero que se olviden. Por eso, al terminar también me preguntaba ¿Dónde estaba Luisa Carnés mientras buscábamos relatos feministas? ¿A qué exilio la relegaron tras su muerte? El exilio del silencio, en apariencia más duradero que el físico puede romperse al abrir Tea-Rooms. Leer sus obras es ahora un acto de justicia literaria, rescatando una voz que nunca debió taparse.

Tea-Rooms, su tercera obra, es una narración con aspiración periodística, una novela reportaje que retrata, desde la ficción, la situación precaria de las mujeres en las primeras décadas de los años 30. Publicada en 1933, refleja la crisis económica padecida por la clase obrera y su impacto en cada una de las mujeres que irán apareciendo en la obra. Estamos, entonces, ante una novela social femenina y, por lo tanto, transgresora y muy valiosa para comprender una de esas décadas enterradas en la historia de las que tan poco se cuenta. Por eso los libros son tan peligrosos para algunos: son arma contra el olvido.

Desde la primera página, Luisa Carnés consigue que formemos parte de la vida de Matilde en su búsqueda de empleo. El ir y venir de las jóvenes aspirantes a secretaria, de los paseantes bajo el atrevido sol primaveral, comienza a envolvernos hasta que nos lleva al escenario principal, el que será su lugar de trabajo: la confitería. Entre brioches y bombones, privilegiados clientes y una odiosa encargada, se cuelan los secretos y miserias de mujeres sin recursos, los delantales negros. Ellas sobreviven a largas jornadas, a las pésimas condiciones laborales, a los abusos de los jefes.

El mayor valor de la novela reside en su capacidad para ser testimonio, contado por una mujer que experimentó esas condiciones y que será una prueba eterna del lenguaje, la moda o las rutinas de esta época sin que tengamos que imaginar o suponer. Tenemos a Luisa Carnés para contarnos cómo era la vida entonces. Los temas que abordará pueden dividirse en dos planos: el político y social –huelgas, paro, crisis- y el de las mujeres –búsqueda de empleo, relaciones sociales, aborto, prostitución-.

El escenario de la confitería se convierte en elemento imprescindible: todo ocurre en esta casa. ¿Y qué es lo que pasa? La vida de las mujeres. Y no es fácil encontrar una novela donde todas las protagonistas sean mujeres, contada por una mujer, y menos que provenga de esta época. Por eso leer esta novela es un ejercicio de empatía y de reencuentro con nuestras antepasadas, supervivientes, inspiradoras y muy realistas. A través de la protagonista alcanzaremos momentos de frustración; sin embargo, los que quedan son los de sororidad.

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Publicada originalmente en 1933 cuando Luisa Carnés ya era una escritora de éxito.

El relato irá acompañado de las reflexiones y reivindicaciones de Matilde –trasunto de Luisa Carnés-. Todo un discurso claro y vehemente de un espíritu inconformista e inteligente como el de esta escritora. Su defensa de los derechos de las mujeres y de la emancipación femenina nos resulta muy actual. Muchas de sus reivindicaciones siguen siendo válidas hoy; y es que se llevan repitiendo los mismos argumentos desde un tiempo que prometía unos avances que no han llegado. El final es de esperanza y duda al mismo tiempo; de no saber cuándo se podrán escuchar todas las voces.

Después de leer este libro y conocer a su autora (a través del imprescindible epílogo de Antonio Plaza) puedo decir que admiro profundamente a Luisa Carnés y espero que este rescate literario no se quede aquí sino que hagan un esfuerzo por reeditar el resto de sus obras. Podemos sentirnos privilegiadas de tener a Carnés de vuelta. Gracias, Hoja de Lata por presentárnosla así.


Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de “aguantar tíos”. Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso gigante; donde la mujer ha cesado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes.

Emilia Pardo Bazán | Cómo ser mujer en el siglo XIX (1)

EMILIA PARDO BAZÁN Y LA MUJER ESPAÑOLA

¿Por dónde empezar?

Si pensamos en los nombres más célebres de la literatura del siglo XIX en España se nos vendrán a la cabeza escritores, o lo que es lo mismo, la historia en masculino. A las mujeres de esta época no las conocemos más que por los personajes que salieron de la cabeza de otros hombres ilustres como Clarín-Ana Ozores, Flaubert-Emma Bovary o Tolstoi-Anna Karenina. El punto de vista único. Pero, ¿todas las mujeres piensan y actúan de la misma manera? Está claro que no. Por ello me he propuesto mostraros las diferentes mujeres de este siglo que podemos conocer leyendo las obras y artículos de Emilia Pardo Bazán. Ella fue una gran escritora decimonónica que supo plasmar, ya fuera en un ámbito teórico o en la ficción, las dificultades y las denuncias de las mujeres de su tiempo, abarcando temas como el matrimonio, la educación o el trabajo.

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Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851)

Los artículos: “La mujer española”

Se queja Doña Emilia, en su artículo “Contra la discriminación” (1911), de la reciente detención de una mujer por fumar en presencia de otros hombres, mostrando una total falta de decoro, equivalente a nuestro “iba provocando”. Por eso la autora, dando rienda suelta a su saludable ironía, denuncia el doble rasero utilizado al juzgar a hombres y a mujeres  “¿A título de qué, vamos a ver, una hembra audaz se permite lo que solo pertenece a su señor, dueño y cabeza, el hombre?”. Indignada por la hipocresía de la sociedad y sus ridículos argumentos, no le queda más que preguntarse, ¿a qué se debe esta desigualdad?

Será en “La mujer española” (1901) donde Emilia Pardo Bazán intente descifrar las causas de un comportamiento perpetuado siglo tras siglo que deja a las mujeres en un completo estado de inamovilidad. Encontró la respuesta en la imposición masculina que obliga a las mujeres a satisfacer un ideal anclado en el pasado. Además, la escasa educación que recibían las mujeres no hacía más que aumentar la brecha que separaba a los dos géneros. Mientras uno evoluciona la otra se queda atrás, dentro de una “campana de cristal de la ignorancia”. Para completar su visión de la mujer española, ella, tan pedagógica como era, estructuró en clases sociales su estudio. Pese a las diferencias obvias de cada estrato, todas tienen en común dos cosas: reciben una educación insuficiente y son juzgadas por la sociedad si no siguen sus dictados.

  • Las aristócratas son frívolas. Todas. O así nos lo quieren hacer ver. Desde la educación, que instruye en la ciencia de convertirse en objeto decorativo, hasta el teatro que las satiriza en busca de la risa fácil (nos suena a algunos medios de comunicación hoy, ¿verdad?) Pero ya se encarga Doña Emilia de poner en cuestión todos los prejuicios. Para empezar, los hombres tienen comportamientos frívolos que superan con creces los de sus esposas y nadie lo critica. Además, ¿por qué las culpabilizamos a ellas de desempeñar el papel al que las tienen relegadas? ¿Acaso pueden elegir?
  • A las mujeres de clase media no les va mucho mejor. Su único fin es casarse para que un marido las mantenga ya que está mal visto que trabajen. Desde la cuna están destinadas al matrimonio y no existen más que en función de los otros (marido, padre, hijos): el destino relativo. La educación las mantiene en una minoría de edad permanente.
  • El pueblo se nutre de mujeres trabajadoras y generosas. En su caso, la necesidad las obliga a la emancipación; ellas sí pueden salir de casa para trabajar en el campo porque es el sustento de la familia. Aquí no se cuestiona esa autonomía, no porque hayan elegido libremente, sino porque otros ya han decidido por ellas.
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Coetánea del movimiento sufragista (al que alude en varios de sus artículos), Emilia Pardo Bazán fue una firme defensora de los derechos de las mujeres.

La solterona

solteronLas ideas feministas de Pardo Bazán aparecerán en boca de Feíta Neira en Memorias de un solterón (1896). Esta novela se centra en las experiencias de un hombre soltero que vive en Marineda (La Coruña) y sus confesiones acerca del matrimonio y la vida en la ciudad. Tras unas cuantas páginas de reflexión sociológica, muy del gusto de Doña Emilia, el foco se centra en las hijas de su amigo, Rosa, Argos y Feíta (Fe) Neira. Las tres representan modelos muy diferentes de mujer, pero será Feíta la que más se aleje del rol tradicional y acabe despertando el interés del propio protagonista.

Como suele ocurrir en las novelas decimonónicas, el narrador es el que nos presenta a nuestra heroína; aquí, además, servirá para realizar un apunte/crítica sobre la educación que reciben las mujeres:

Su instrucción ha sido, como suele la de las personas de su sexo, confusa, precipitada, incoherente, y con lagunas y deficiencias donde debían existir ciertas nociones sin duda elementales.

Feíta es una solterona por elección que quiere trabajar para ser independiente. En varias ocasiones denuncia la dictadura de la apariencia física que sufren las mujeres:

Sí ya sé que estoy muy derrotada y muy fachosa. Pero me importa un pito. No me mire usted, o mire para el techo.

¿Qué obligación tenemos de recrearles a ustedes la vista? ¿Somos odaliscas, somos muebles decorativos, somos claveles en tiesto?

Es una clara defensora de la emancipación femenina. De hecho, su momento de mayor excitación se produce al recibir su primer sueldo:

Te he ganado yo, yo misma; no te he recibido de manos de ningún hombrón; no eres señal de mi esclavitud, ¡eres prenda de mi emancipación total y absoluta!

Ella representa el modelo de mujer nueva que defiende Doña Emilia y que entra en conflicto con la sociedad de su época, como se ve en los reproches de Mauro Pareja, el solterón. Fe es un personaje muy moderno, una luchadora, feminista e independiente que defiende la soltería como elección personal. Y es que, leyendo los artículos de Pardo Bazán o conociendo a sus personajes, nos damos cuenta de que sus ideas coinciden con muchos de nuestros planteamientos actuales. Sin olvidar que fue una mujer privilegiada, demostró que podía vivir y escribir sin un marido, a pesar de las constantes críticas. Sus personajes encierran muchas de sus reivindicaciones y se rebelan contra las normas; son tan modernos como ella. Sin embargo, no son estos personajes los que se suelen nombrar en la Historia de la Literatura. El reinado del silencio (si no se nombra no existe) ha llegado a su fin, amigxs. ADOPTA UNA AUTORAHA TOMADO EL MANDO.

 

Fuentes:

Pardo Bazán, Emilia, La mujer española y otros escritos (Ed. Guadalupe Gómez-Ferrer), Madrid, Cátedra, 1999.

Pardo Bazán, Emilia, Memorias de un solterón, Madrid, Cátedra, 2004.

*Esta entrada forma parte del proyecto “Adopta una autora” para la visibilización de las escritoras.


[Próxima entrada (marzo): Cómo ser mujer en el siglo XIX (2): Emilia Pardo Bazán contra la hipocresía | Insolación.]

Coeducación y feminismo.

chimamanda ngozi adichie

Me niego a pensar que en todos estos años (siglos) en lo único en lo que hayamos avanzado es en poder cazar Pokemons con el móvil. No puede ser que estemos condenadas a repetir los mismos roles que tuvieron que representar nuestras abuelas. A conformarnos con tener la aparente libertad de decidir, pero siendo siempre juzgadas. El pensamiento y nuestros actos también tienen que mirar hacia adelante, sin embargo, nos rodean comportamientos bien anclados en la tradición. Y no se me ocurre mejor manera para combatirlo que la (co)educación. Son muchas las iniciativas que nos presentan una alternativa y contribuyen a desarrollar sociedades más justas:

  1. Proyectos editoriales: la colección Pequeña&grande de la editorial ALBA y Sudestada (disponible en España gracias a MAIME mujer) nos ofrecen libros para chicas y chicos, con nuevos modelos y biografías de mujeres relevantes de nuestra historia. Una educación sin límites.

Amelia-Earhart

frida

  1. La perspectiva de género en los programas educativos de Australia y Galicia. El año pasado Australia introdujo el feminismo entre sus asignaturas y Galicia se une a esta iniciativa al incorporar una optativa en sus programas de secundaria: “Igualdad de género”.
  1. Todos deberíamos ser feministas. Cuando Chimamanda Ngozi Adichie pronunció su famosa conferencia “Todos deberíamos ser feministas” seguro que no se esperaba que el libro editado con sus palabras llegaría a ser una lectura obligatoria en los institutos suecos.

chimamanda ngozi

  1. Youtube también tiene sitio para canales inteligentes: reflexión y humor con Isa Calderón y Caitlin Moran (y sus libros, claro)

Maquetaci—n 1

  1. Literatura: la poesía que nos descubre La tribu de Frida. Una fuente de inspiración:

“I write for those women who do not speak, for those who do not have a voice because they were so terrified, because we are taught to respect fear more than ourselves. We’ve been taught that silence would save us, but it won’t”, Audre Lorde.