Solterona, Kate Bolick

Ahora la pregunta es totalmente distinta: ¿las mujeres son ya personas? Con ello quiero decir lo siguiente: ¿ya estamos preparados para que una mujer joven emprenda el largo camino de su vida como ser humano que tiene un sexo pero no está limitado por él?


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Solterona, Kate Bolick. Malpaso,2016. Traducción Silvia Moreno.

Kate Bolick escribió Solterona para mostrar algo totalmente invisibilizado: la vida de una mujer felizmente soltera. Si nos paramos a pensar en la imagen que tenemos de lo que es una solterona, seguramente se nos venga a la cabeza una mujer vieja, de mal carácter, una loca de los gatos, rara, de la que la sociedad se compadece al murmurar: “nadie la quiere”. Bien, pues hagamos el ejercicio contrario: ¿y si ella ha elegido estar sola?, ¿y si ella es amada y valorada por aquellos de los que ha querido rodearse: amigos, familia, etc.? La autora nos ofrece aquí el resultado de una profunda reflexión sobre cómo construir una vida propia y de una exhaustiva investigación sociológica, histórica y literaria sobre las mujeres solteras.

 En esta obra hay dos partes bien diferenciadas –en teoría-: las vivencias de la autora en el comienzo de la edad adulta y las vidas de sus cinco despertadoras. En realidad, estos dos planos se entrecruzan a lo largo de todo el texto, van aflorando datos, citas y anécdotas como si se tratase de una conversación natural y fluida, en vez de algo académico y calculado. En cuanto a la parte más personal, los sucesos se cuentan principalmente en orden cronológico, si bien recurre en muchas ocasiones a anticipaciones o saltos que hacen más ameno e informal el ensayo. Es una lectura dinámica y absorbente, incluso puede llegar a ser apabullante tal es el número de referencias que maneja. Por eso es muy importante tener a mano una libreta al lado mientras lo leemos para ir apuntando todas las escritoras y libros que irán apareciendo.

Y es que Solterona es un libo lleno de nuevas lecturas que nos abre las puertas a la vida de mujeres inspiradoras (Edna St. Vincent Millay, Neith Boyce, Maeve Brennan, Edith Wharton, Charlotte Perkins Gilman). Todas ellas tienen en común haber roto los convencionalismos de su época (primeras décadas del siglo XX) para conseguir una independencia económica y personal. También son todas escritoras –articulistas, novelistas o poetas- que vivieron su veintena y treintena solteras, trabajando y aprendiendo, acumulando vivencias. Aunque decidieran casarse posteriormente, en pocos casos esos matrimonios fueron satisfactorios en la medida en la que les impedía seguir desarrollando libremente su pasión: la escritura. De ahí que se rompieran con los años porque no es fácil renunciar a ser una misma. Eso mismo experimentará la autora con los novios que iremos conociendo, en su paso por distintos trabajos, crisis y hogares de Boston a Brooklyn.

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El exitoso artículo publicado en The Atlantic, origen de Solterona.

La propia Kate Bolick, a punto de llegar a la treintena, se pregunta si no será hora ya de casarse. Ese límite impuesto es también un muro que impide desarrollar nuestra propia vida. Si malgastamos nuestra veintena preocupadas por encontrar un hombre con el que casarnos difícilmente tendremos tiempo de descubrir quiénes somos en realidad y qué queremos. Sin embargo, las reflexiones de este libro no solo giran en torno a soledad y la independencia sino también sobre la necesidad de crear una red sólida y activa de amistades y contactos que nos enriquezcan y estimulen para así poder afrontar ese desarrollo personal. Queda claro en varias partes del libro que la autonomía absoluta no existe: somos seres sociales. Al mismo tiempo, Solterona es también un libro lleno de contradicciones. El hecho de que acompañemos a Bolick en sus reflexiones supone que también nos revele sus dudas y conflictos sobre las decisiones que va tomando acerca de su trabajo y sus relaciones.

Por sus páginas recorreremos la historia de la palabra “solterona” y las épocas en las que ciertos poderes promovieron este estado para incentivar la economía. Lo que ya sabíamos es que el hecho de permanecer soltera es una elección personal que ha sido criticada y denostada a lo largo de la historia. Toca ahora mostrar cómo aquellas mujeres que seguían este camino sentían que el matrimonio no podía llenar sus ansias de crear ni sus inquietudes más profundas. A ella, sus cinco despertadoras le sirvieron para llenar el vacío que había dejado la muerte de su madre, así como fuente de inspiración  y reconocimiento. Para las que compartimos su visión del mundo, Solterona ha sido una conversación amiga que refuerza nuestras convicciones. Por eso ya no puedes desprenderte de este libro; estoy segura de que me acompañará cada vez que me asalte esta pregunta:

Dime, ¿qué pretendes hacer

Con esa vida tuya, única, salvaje y preciosa?*

*(Versos del poema de Mary Oliver “The Summer Day” con los que termina Solterona.)

[No nay ninguna referencia concreta sobre las “despertadoras” porque he preparado una entrada exclusivamente para ellas. Son geniales :)]

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