10 minutos con Margaret Atwood.

Solo hay una cosa que disfrute tanto como leer un libro de Margaret Atwood y es escuchar sus entrevistas. Hace unos años, en 2013, visitó Bilbao durante el festival Gutun Zuria y también pasó por el programa Página 2. Su mirada refleja una curiosidad sin límites y su palabra inteligente y su mente activa y activista son una gran inspiración. He encontrado muchas respuestas leyendo sus libros y, en estas entrevistas, también nos da la oportunidad de conocer qué piensa de sus obras y de sus personajes. En este caso, me llama la atención que el entrevistador ponga el foco en los personajes masculinos y su tratamiento cuando es mucho más relevante tratar las mujeres escritas en sus novelas. No todos los días se tiene el privilegio de tener al lado a Atwood y, por eso, merece la pena exprimir ciertos temas realmente reveladores de sus obras y no aspectos anecdóticos. A pesar de esto, su intervención sigue siendo una brújula cuando algunos episodios que ocurren en nuestra sociedad parecen perder el rumbo.

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Imagen: NAC.

Penélope y las doce criadas, Margaret Atwood.

“Ahora que estoy muerta lo sé todo”, esperaba poder decir; pero, como tantos otros de mis deseos, éste no se hizo realidad. Sólo sé unas cuantas patrañas que antes no sabía. Huelga decir que la muerte es un precio demasiado alto para la satisfacción de la curiosidad.


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Lo que a las historias de ayer les falta, los escritores de hoy se lo dan.

Escribir es una magia: dar voz al silencio de los siglos, recrear los hechos o cuestionar el orden establecido, responder todos los interrogantes, retirar la venda de los ojos. Margaret Atwood, en cada libro, nos hace un poco más sabios, nos deja pensando sobre las palabras y los actos. No somos conscientes del proceso, pues su humor nos rescata de la profundidad para que la reflexión llegue naturalmente.

En Penélope y las doce criadas Margaret Atwood da a Penélope la voz que el mito le negó. De esta manera, completamos la historia con el punto de vista que faltaba. La mujer del héroe también tiene algo que contar. La escritora canadiense se propone aquí responder a una pregunta que la tradición no explica: ¿por qué se ahorcaron las doce criadas de Penélope? Además, Penélope nos revelará su ingenio e inteligencia para tejer su vida y su supervivencia porque ella es mucho más que una mujer que solo espera. Para ello, el libro se estructura siguiendo el modelo clásico y, entre capítulo y capítulo, se intercala el canto del coro, asumido por las criadas y construido en clave satírica. Los temas principales son la amistad y la lealtad frente al engaño y la traición. Temas, a su vez, básicos tanto en los mitos como en la historia de la humanidad. Lo que rompe la tradición es que aquí la voz narrativa y los personajes principales son mujeres, ya que la trama discurre durante los años que permanecieron en Ítaca, tras la partida de Ulises. El tiempo del relato es principalmente el pasado, los recuerdos de aquella época, pero también un presente en el que Penélope y el resto de los personajes habitan el inframundo. Su estilo es novedoso y ameno, como es habitual en la prosa de Margaret Atwood. Esta escritora es una gran contadora de historias y, una vez más, logra sorprender al lector.

En este libro, Atwood consigue crear una historia verosímil y divertida, que mezcla mitología y actualidad. Esto la convierte en una obra imprescindible para entender los mitos desde una perspectiva más abierta, pero también para dejarse cautivar por una escritora que ha sabido adelantarse a tu tiempo y tratar temas olvidados que atañen a las mujeres. Al final, es un grito, el grito de las mujeres ante la injusticia que se ha cometido con ellas.

Margaret Atwood.

“La humanidad es muy adaptable decía mi madre. Es sorprendente la cantidad de cosas a las que llega a acostumbrarse la gente si existe alguna clase de compensación.”

El cuento de la criada, Margaret Atwood.

Margaret Atwood

Margaret Atwood  (Bernard Weil/Toronto Star via Getty Images)

Buscaba a Margaret Atwood sin saberlo. Y la encontré recopilando información para un trabajo de latín. Lo cotidiano o la casualidad es, en ocasiones, la llave de los descubrimientos. Entre materiales de mitología aparecieron los poemas de esta escritora, para mí, desconocida. Unos meses después llegó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y la oportunidad de escucharla en Oviedo. Entonces nació una admiración que fue creciendo a medida que iba leyendo sus obras.

Margaret Atwood nació en Ottawa en 1939 (qué tendrá Canadá que nos da tan buenas narradoras, entre ellas, Alice Munro, Premio Nobel de Literatura en 2013). Compaginaba su trabajo como profesora de Literatura inglesa en la Universidad con la escritura y en 1961 publicó su prr libro de poesía, Double Persephone. Pero será con sus novelas con las que adquiera un mayor reconocimiento. Entre sus obras más destacadas se encuentra La mujer comestible, Alias Grace, El cuento de la criada o El asesino ciego por citar algunas, ya que ha recibido numerosos premios literarios por todas ellas, y el nivel literario no deja de superarse novela a novela. En 2015, Lumen publicó Nada se acaba que permanecía inédita en castellano, y en el que -en palabras de Marta Sanz-, “construye un relato agudo y nada convencional sobre la identidad en el amor.”

Su estilo es rompedor, su lenguaje directo y las historias que cuenta, a pesar de partir de una metáfora, nunca ocultan el retrato y la crítica política y social de nuestra realidad. Más que retrato es una disección precisa y cierta. Crea mundos nuevos, paralelos al nuestro; todo adquiere cierta distancia, para observar mejor, para entender mejor. Las protagonistas de sus obras son mujeres que luchan contra convenciones impuestas, que tendrán que desenvolverse en situaciones difíciles. La ironía y el ingenio que irradian sus páginas se convierten en un vicio saludable para lectores curiosos que no se conforman con lecturas ligeras.

Aunque la lectura más impactante y genial que podría recomendar de Margaret Atwood es El cuento de la criada, he elegido para la sección LECTURAS una obra muy especial, Penélope y las doce criadas. En esta novela se muestra la escritora más divertida y cómplice con el lector, además de dar voz a uno esos personajes silenciados que encontramos en la mitología.

Os dejo con unos versos de aquel poema que descubrí hace años y que fue la puerta abierta hacia Margaret Atwood y sus tesoros literarios.

“[…]Como una semilla roja en la mano
que olvidaste que aprietas,
llevas tu amor…
Él necesita ver para creer
y está oscuro.
Atrás, atrás…, le susurras,
pero quiere que vuelvas
a alimentarlo, Eurídice,
puñado de tul, pequeña venda,
soplo de aire frío,
no se llamará Orfeo
tu libertad… “

 Eurídice, Margaret Atwood.