Alice Munro

“La memoria es la forma en que seguimos contándonos a nosotros mismos nuestras historias”, Alice Munro.


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Si yo, como lectora, fuera una casa, cuando leía a los que en algún momento fueron mis escritores favoritos (Paul Auster, Murakami o Vila-Matas) sus historias se quedaban en la puerta, me gustaban, reconocía su calidad, pero no conseguían superar la superficie; siempre se interponía una pared. Con las escritoras, sobre todo cuando las empecé a leer exclusivamente, fue diferente: su prosa me iba envolviendo y, no solo conseguían entrar, sino que llenaban todas las estancias. Sus historias forman parte de mi estructura: a veces la sostienen y otras sacuden mis cimientos.

Eso fue exactamente lo que me ocurrió cuando empecé a leer los cuentos de Alice Munro (Ontario, 1931). (Sí, no se me había olvidado que después de comentar uno de sus cuentos de Mi vida querida, todavía no le había dedicado una entrada). Ella me diría: “Déjate de casas, lo importante es tener una habitación propia”. Porque la joven Munro, siendo ama de casa, escribía sus relatos en el cuarto de la plancha durante las siestas de sus hijas. Antes de casarse ya tuvo que cuidar de su madre y ocuparse de sus hermanos. Después comenzó Periodismo y Filología inglesa pero abandonó los estudios para casarse. Aunque su vida parecía dedicada a los otros, con poco tiempo para desarrollar su genio, su impulso creativo la llevó a buscar pequeños momentos libres para ir plasmando sus ideas en el papel.

A los 30 consiguió publicar y por suerte, sus obras vieron la luz. Sus historias tienen mucho que ver con su infancia, la relación con su madre, con la religión. Todo envuelto en ese ambiente de quietud y aparente inamovilidad canadiense. Sin embargo, tras esos detalles sencillos y acontecimientos cotidianos, nos encontramos una radiografía de la sociedad en la que creció y, en especial, de la vida de las mujeres. Entre las escritoras que la inspiraron destacan tres: Eudora Welty, Flannery O’Connor y Carson McCullers, sin olvidar la huella de Chéjov, con el que a menudo se la ha comparado. Pero ella es única. En 2013 le concedieron el premio Nobel de Literatura. Me pregunto si alguno de los escritores galardonados experimentó tantas dificultades como las mujeres, si alguno tuvo que ocuparse de la familia, la casa y hacer malabarismos para escribir sus novelas. Supongo que la mayoría contaba con un despacho propio y tiempo para viajar y vivir aventuras que luego les servirían de inspiración. Si quieres conocer a mas escritoras de Nobel sigue este enlace.

Lo que está claro es que Canadá es un país que nos regala grandes contadoras de historias como Margaret Atwood y Munro. Además, gracias a la editorial Hoja de Lata sumamos otra más: Gabrielle Roy. En su página puedes encontrar más información sobre la obra y su autora.

Para leer más Alice Munro:

  • Dance of the Happy Shades,alice-munro2
  • La vida de las mujeres(Lives of Girls and Women, 1971), Lumen, 2011, novela.
  • Something I’ve Been Meaning to Tell You, 1974.
  • Who Do You Think You Are? o The Beggar Maid, 1978.
  • Las lunas de Júpiter(The Moons of Jupiter, 1982), De Bolsillo, 2010.
  • El progreso del amor(The Progress of Love, 1986), RBA, 2009.
  • Amistad de juventud(Friend of My Youth, 1990), De Bolsillo, 2010.
  • Secretos a voces(Open Secrets, 1994), RBA, 2008.
  • El amor de una mujer generosa(The Love of a Good Woman, 1998), RBA, 2009.
  • Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio(Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage, 2001), RBA, 2007.
  • Escapada(Runaway, 2004), RBA, 2005.
  • La vista desde Castle Rock(The View from Castle Rock, 2006), RBA, 2008.
  • Demasiada felicidad(Too Much Happiness, 2009), Lumen, 2010.
  • Mi vida querida(Dear Life, 2012), Lumen, 2013.