La librería, Penelope Fitzgerald

Florence tenía buen corazón, aunque eso sirve de bien poco cuando de lo que se trata es de sobrevivir. Durante más de ocho años, a lo largo de media vida, había subsistido en Hardborough con la pequeña cantidad de dinero que su marido le había dejado al morir, y últimamente se había empezado a preguntar si no tendría la obligación de demostrarse a sí misma, y posiblemente a los demás, que ella existía por derecho propio. 


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La librería es un libro protagonizado por Florence Green, una viuda que pretende abrir un negocio en un pequeño pueblo del este de Inglaterra. Penelope Fitzgerald nos introduce en los pensamientos de la protagonista de manera directa y con pequeñas pinceladas nos irá sumergiendo en Hardborough y en la vida de sus pintorescos habitantes. Lo primero que nos llamará la atención es la agilidad de los diálogos, sobre todo las intervenciones de la irónica y entrañable Florence. La excusa de la librería propicia que todos los personajes manifiesten sus opiniones sobre los libros, y así la autora consigue generar una discusión sobre la importancia de la cultura como fuente de enriquecimiento personal o con un mero afán lucrativo. Si tuviera que elegir dos temas centrales de esta novela serían los siguientes:

  • Cómo se representa la mezquindad: no todos los personajes son tan agradables como Florence o la pequeña Christine. De hecho la mayoría de ellos crearán una alianza táctica en perjuicio de nuestra heroína librera. El interés egoísta moverá a la principal enemiga de Florence, Violet Gamart, que ha visto truncados sus planes respecto a Old House –la futura librería. Otros personajes, a pesar de su indiferencia respecto del Centro de Artes proyectado por Gamart, se convertirán en sus cómplices y así, uno tras otro, irán boicoteando el negocio de la Sra Green. Y eso sin contar las inoportunas apariciones del rapper (fantasma) de la casa, que aporta el tono cómico y a la vez misterioso al costumbrismo de la narración. El pragmatismo viene representado por la ayudante de Florence, una niña de diez años, llamada Christine, diligente en su trabajo y dispuesta a lanzar palabras como si fueran dardos.

 

  • Qué supone abrir una librería (en un pueblo): La librería no solo trata de libros sino también de la realidad del día a día de una pequeña empresa. Primero, Florence tendrá que enfrentarse al paternalismo del Director del banco –conducta  propia de los hombres ante las mujeres emprendedoras- que ella esquivará gracias a su sarcasmo. Al poco de abrir, contará con la ayuda de una contable para alcanzar uno de los objetivos del negocio: que los ingresos superen a los gastos. El aspecto económico tendrá relevancia en la narración dejando a un lado el idealismo que suele rodear a las librerías, ofreciendo una perspectiva mucho más realista y completa. Muchas decisiones deberán ser tomadas y no pocos quebraderos de cabeza le esperan a su dueña: unos, comprensibles, otros orquestados por la siempre oportuna Violet Gamart.

Pero, por encima de todo, destaca la perseverancia y la valentía de Florence Green. Ella se ha arriesgado por llevar a cabo un proyecto y ha puesto todo su empeño para hacer de su pueblo un lugar mejor, ofreciendo cultura sin la elitista y caprichosa concepción de otros personajes. Es toda una lección de sencillez e ingenio.

Penelope Fitzgerald Obit

Penelope Fitzgerald. Imagen: The Telegraph.

Penelope Fitzgerald ha conseguido transmitir, con una sencilla novela, las más íntimas intenciones que albergan los seres humanos. Nos cuenta, con acierto, cómo una sola persona no es suficiente para tratar de derribar los sueños de una humilde librera si no fuera por la ayuda de aquellos cómplices que colaboran, haciendo gala de una gran hipocresía y falta de empatía. Me parece un texto perspicaz y honesto con el que el lector puede sentirse muy cómodo. Yo misma la leí hace un año, coincidiendo con el Día de las Librerías y no podía dejar de compartirla precisamente esta semana. Y vosotrxs, ¿habéis leído alguna otra novela de Penélope Fitzgerald?

Y que no se me olvide mencionar que Isabel Coixet está rodando la adaptación de La librería. No sé cuándo verá la luz esta película pero podéis seguir algunos detalles del rodaje y los actores elegidos a través de instagram. Sus fotografías son un tentador anticipo que, desde el vestuario a la decoración, nos trasladan directamente a la Inglaterra de 1959.

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