Penélope y las doce criadas, Margaret Atwood.

“Ahora que estoy muerta lo sé todo”, esperaba poder decir; pero, como tantos otros de mis deseos, éste no se hizo realidad. Sólo sé unas cuantas patrañas que antes no sabía. Huelga decir que la muerte es un precio demasiado alto para la satisfacción de la curiosidad.


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Lo que a las historias de ayer les falta, los escritores de hoy se lo dan.

Escribir es una magia: dar voz al silencio de los siglos, recrear los hechos o cuestionar el orden establecido, responder todos los interrogantes, retirar la venda de los ojos. Margaret Atwood, en cada libro, nos hace un poco más sabios, nos deja pensando sobre las palabras y los actos. No somos conscientes del proceso, pues su humor nos rescata de la profundidad para que la reflexión llegue naturalmente.

En Penélope y las doce criadas Margaret Atwood da a Penélope la voz que el mito le negó. De esta manera, completamos la historia con el punto de vista que faltaba. La mujer del héroe también tiene algo que contar. La escritora canadiense se propone aquí responder a una pregunta que la tradición no explica: ¿por qué se ahorcaron las doce criadas de Penélope? Además, Penélope nos revelará su ingenio e inteligencia para tejer su vida y su supervivencia porque ella es mucho más que una mujer que solo espera. Para ello, el libro se estructura siguiendo el modelo clásico y, entre capítulo y capítulo, se intercala el canto del coro, asumido por las criadas y construido en clave satírica. Los temas principales son la amistad y la lealtad frente al engaño y la traición. Temas, a su vez, básicos tanto en los mitos como en la historia de la humanidad. Lo que rompe la tradición es que aquí la voz narrativa y los personajes principales son mujeres, ya que la trama discurre durante los años que permanecieron en Ítaca, tras la partida de Ulises. El tiempo del relato es principalmente el pasado, los recuerdos de aquella época, pero también un presente en el que Penélope y el resto de los personajes habitan el inframundo. Su estilo es novedoso y ameno, como es habitual en la prosa de Margaret Atwood. Esta escritora es una gran contadora de historias y, una vez más, logra sorprender al lector.

En este libro, Atwood consigue crear una historia verosímil y divertida, que mezcla mitología y actualidad. Esto la convierte en una obra imprescindible para entender los mitos desde una perspectiva más abierta, pero también para dejarse cautivar por una escritora que ha sabido adelantarse a tu tiempo y tratar temas olvidados que atañen a las mujeres. Al final, es un grito, el grito de las mujeres ante la injusticia que se ha cometido con ellas.